Modelo para armar Domingo, Ago 31 2008 

En general recordamos la primera vez en que hicimos algo, pero rara vez, mientras hacemos algo, sabemos que es la última. El tiempo quizás indique que aquella ocasión fue la última…algo tarde, creo.

La recorrida por las mueblerías me arrojó en Easy. No es EL modular…pero es la opción válida para dejar de tener la caja gigante en el medio del living.

Todo muy lindo, entra la TV, el equipo de música y algunas cosas más…pero…se vende desarmado. Cual juego de ingenio que se compra en la calle Florida, tengo un destornillador, una hoja escrita en algo que no es cristiano, unos destornilladores y mucho empeño.

Si algo sale mal, quizás este sea mi último posteo. No creo que me lastime, pero mi salud mental podría colapsar viendo piezas que falta, piezas que sobran, piezas que no encajan…

En fin, un gusto conocerlos, hermosa la familia, otro día nos vemos…

María, me encantaban los rastis…ésto será lo mismo?
P/D. Me estoy motivando…escucho una de mis canciones favoritas…nada puede salir mal…

Otro ladrillo en la pared

En Esquina no se consiguen… Sábado, Ago 30 2008 

Dos hechos me inspiran este posteo. Habiendo pasado mi niñez y adolescencia en un pueblito del interior, mi conocimiento sobre la existencia de las hamburguesas llegó a mi el mismo día que conocí el autocine. Seguramente pudo haber sido una experiencia traumática para cualquiera…quizás lo fue para mi y lo quiero negar.

Todo empezó una calurosa noche de verano. Evidentemente la película era mala, sino, debería recordarla. Infame idea la de colgar esos parlantes de la ventana de los autos y hacernos creer que ese era el sonido de la película. Aclaración: si la imagen viene de esa pantalla gigante…mi instinto me dice que el sonido debe venir de ahí también. No se puede desdoblar el séptimo arte. Era preferible pensar que era una película muda y leer los subtítulos.

Sin aguardar a que termine la proyección, como para mejorar la noche, fuimos al local que funcionaba como expendio de comidas y bebidas. Si se imaginan unos chicos vestidos a rayos preguntando de qué sabor desean el pochoclo…olvídense. Nada de eso. Era un muchacho totalmente envuelto en sudor que con una espátula movía esos pedazos de carne sobre una plancha gigantezca y luego los metía adentro de un pan partido al medio. Tanta espera, tanta observación, podría decir que aprendí a cocinar eso que hasta el momento era un mito para mi. Estaba cruda…de eso jamás me voy a olvidar. En el interior carecemos de muchas cosas, pero con una sola mirada nos damos cuenta cuando la carne está cruda. No le debe salir sangre y el color no debe ser rojo. Es algo básico.

Queriendo ver si la historia se repetía, un día me animé a entrar a un Pumper Nic. La cobardía me dictaba “mobur”, “luna llena”, pero di un paso al frente y pedí un Super Nic, unas Frennys chicas y un Marlit de postre. En esa época se aplicaba eso de “el que sabe comer sabe esperar”. Todo se preparaba en el momento…y tardaban. Era mi época de observadora. Miraba como abrían el pan, daban vueltas las hamburguesas, cortaban el tomate, la lechuga y armaban esa delicia envuelta en papel de seda. Para mi era como ver despegar el Apolo.

Y un tiempo después aparece la cadena que promete que no hay que esperar por nada. Te saludan, escuchan tu pedido, lo registran, toman los paquetes que están en unas bandejas con inclinación hacia adelante, te despachan y te vas. No entendí la “mejora” introducida…yo nunca había pedido “no esperar”…pero bueh…me fui acostumbrando.

Al parecer, eso de tener listo todo el tiempo toda la variedad de productos no era negocio. Para corregir esos desvíos, los precios aumentaron, las porciones disminuyeron y volvió el tiempo de espera. O sea, volvió mi tiempo para la observación.

Confieso que he pasado muuuuchos minutos intentando adivinar qué significan esas pequeñas “chapitas” numeradas que colocan entre la fila de productos del dispenser. Las colocan desde atrás, cuando deslizan el pedido, quedan un rato, el que retira el producto para despachar las quita y las arroja a una especie de “tacho” donde caen los números que vuelven a incorporarse en la bandeja. Y todo carece de lógica para mi. He incurrido en la mentira de no saber qué pedir para poder quedarme cerca del mostrador mirando. Y nunca enganché la lógica. En Brasil, simulando no entender el idioma, sólo pedía Guaraná, me colocaba cerca del mostrador y miraba. Mismo ritual. Nunca entendí la lógica.

Me he animado a muchas cosas en la vida, pero todavía me falta “esto” de coraje para llamar al que aparece en la foto del local y preguntarle. Ojo, no se sorprendan si un día de estos averiguo todo y se los cuento, eh? Se que no soy la única con esa duda existencial.

No quiero hacerme eco de ninguna cadena de e-mails…pero…no les parece que estos locales han “empequeñecido” en demasía los menúes? Como si hubiesen sido afectados por una dosis masiva de chiquitolina…no se…

María, viendo las chapitas con números carentes de significado…

Música de la buena Sábado, Ago 30 2008 

Un par de posteos para atrás, hablando de una obra de teatro que fui a ver, comenté que la música estaba muy buena, como todo lo que hace el compositor.

Así como una buena compañía levanta unos fideos fríos en un lindo restaurante, todos sabemos que una buena música rema una obra de teatro. Más odiosos que las comparaciones suelen ser los ejemplos…no aclaremos porque oscurece…

Por estas cosas mágicas de internet, lo lejos se hace cerca y acá les paso links donde pueden encontrar un poco de la obra de Javier Lopez del Carril, autor de varias perlas que se pueden apreciar en algunas obras de teatro y un adelanto de lo que va a publicar…

Acepten la invitación, déjense llevar…

Mi favorita…Para ver…de Closer…

Sólo puedo darte la mitad
son 4 mentiras por una verdad:
lo bueno te aburrirá,
lo bueno te va a matar,
el más dulce engaño que vivi,
creer que enamorarse nunca es elegir.

Tu lápida va a decir lo que no quisiste oir.
esto va a doler,
no sabré por qué el amor no alcanza para ver
mis ojos, tu piel, la distancia…
y yo quiero estar más cerca
quiero estar más cerca
pera ver
quiero estar más cerca
para ver…

Mi lápida va a decir lo que nunca quise oír.
esto va a doler,
no sabré por qué el amor no alcanza para ver
mis ojos, tu piel, la distancia…
y yo quiero estar más cerca
quiero estar más cerca
pera ver
quiero estar más cerca
para ver…

Javier Lopez del Carril

Lleva Enero

Hombre de color…de color negro… Miércoles, Ago 27 2008 

Se vino Santa Rosa…pero por acá sin mayores complicaciones. Bah, complicaciones no, pero mi cobarde amiga canceló el almuerzo por lluvia…en fin…por suerte mañana sólo estará nublado… 😉

Salí de la oficina y paró un taxi casi sin que yo extendiera la mano. Impecable el coche…bien perfumado…manejado por un muchacho de color…de color negro…bien negro.

Me dijo hola o buenas noches…o algo parecido. Mientras le decía la dirección pensaba “Oblongo…que en dialecto Swahili quiere decir más ancho que largo”. Ya se, no tengo gracia…pero bueno…me vino eso a la mente.

Hicimos una cuadra y mi boca no se pudo mantener cerrada. De donde es? – Pregunté. De Nigeria – contestó. Al toque me lo imaginé con la camiseta verde con la que nos suelen agarrar en los mundiales.

De football no vamos a hablar. De política menos…todos sabemos que su democracia es endeble y no está para andar tocando temas ríspidos. Me quedaba el clásico “y ustedes deben estar contentos con el precio del petróleo”…pero vaya uno a saber si me entendía. No dije nada.

Apurando las 10/15 cuadras me hizo sentir mi propia ignorancia. Me preguntó si me gustaba la música de Nigeria. Todo bien con la diversidad musical. Me gusta Cesária Evora, Ismael Lo y Salif Keitha…pero no conozca a ningún africano más. Me salvó el “gong”…me preguntó si me gustaba “Sade”. Obvio que si, quien no recuerda aquel hitazo “Smooth Operator”? Qué saxo!!!! Y yo que creía que era inglesa. No señores, es mitad nigeriana mitad inglesa.

Pensé que se había terminado la conversación…o al menos los temas. Pero no, me preguntó cosas que todavía no entiendo y otras básicas, que contesté como si en vez de africano fuera sordo. Lo se, nos pasa a todos…usé el mismo volumen que cuando hablo con Joey…que bastante bien le va con el español. Me siguió contando algo más de la música de su país…pero bueno…conozcamos nuestras limitaciones…quizás sea muy bueno conduciendo un taxi…pero no saben como le costaba el español. O a mi me cuesta entender lenguas trabadas…no lo se.

Se hizo silencio y tuve una idea brillante. A la luz del medallero olímpico, digo, sería posible aprovechar que tenemos gran inmigración y formar una selección de deportista ducha en varias disciplinas? Ya todos sabemos que algunos de esos “deportes” solo son para chinos o similares. Entonces, cada vez que venga una familia a abrir un supermercado, en vez de pedirle capital suficiente, pidámosle un primo gimnasta. Cuando vengan de Ucrania o Rusia a querer manejar colectivos de la línea 168, para obtener la licencia, que presenten un pariente que salte o haga algo de eso. Además, con la altura que tienen los vendedores de joyas en Plaza Francia, de un plumazo nos armamos un Dream Team. Ya que la mezcla de razas no nos favorece, por lo menos aprovechemos lo de “…hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino…”. Buena voluntad tranquilamente puede ser algo así. Y de esa forma, en unos años, unas cuantas decenas de supermercados después, posiblemente estaríamos entre los 20 mejores, no? (En estos juegos creo que quedamos 34 o cerca).

Y después de semejante idea me bajé y seguí haciendo el recorrido a pie…total ya no llovía.

María, soñando con un montón de medallas…

Primero destrucción…después… Domingo, Ago 24 2008 

Debo cuidar mis palabras para no ser malinterpretada.

Podría hablarles del yeso que no endurece, pero podrían pensar que me he fracturado un hueso y la del yeso soy yo.
Podría decirles que el color elegido fue el blanco, pero no piensen que estoy eligiendo un vestido de bodas.
Y si digo que el polvo ya me cansó no hablo de alguna adicción que quiero dejar.
Si llegara a decir que ya aplicaron el fijador no nos estamos refiriendo al peinado de Mirtha.
Si dijera que ya no hay papel podrían pensar que estoy en un sanitario de la estación de Retiro.

Resumiendo: estoy pintando mi casa. No yo, eh? Para eso están Leo y Auerelio. Afortunadamente el estilo “minimalista” permitió que el contenido de living entrara cómodamente en la habitación…lo único que tenía eran 2 pufs que se acomodaron tranquilamente en un rincón y me sirven para dejar la ropa sacada del lavarropas antes de guardarla en el ropero.

En mi último año sabático decidí que, además de viajar y descansar, quería hacer “algo” en casa. Compré papel y pegamento y me transformé en la “Utilísima” del edificio. Empapelé TODO. Sólo se salvaron los azulejos…el resto, papel, papel y papel. No se en qué estaba pensando. No saben lo que costó sacarlo…estaba bien pegado.

Dicen que esta semana terminan…pero hasta que no lo vea no les creo.

Algunos me han comentado que cuando tienen “obra” en la casa, es tarea de la dueña de casa ofrecerles algo de comer/beber. En este caso es a la inversa: Auerlio, junto con las escaleras, telas, pinceles y demás, me trae comida que prepara su esposa. Arrancamos con una pascualina que estaba para chuparse los dedos. Espinaca cruda, huevo y queso. Me pasó la receta, pero no creo que cocine, es más fácil contratrarlo para que refaccione la cocina que intentar repetir.

No todo es tan grave como parece…pero lo estoy usando como excusa. El Jueves me llamó un amigo con ganas de charlar. Le saqué una invitación a cenar. El Viernes era reunión con amigas…tradicionalmente en casa…terminamos en una fonda. El Sábado tenía que preparar empanadas para la noche…visité a mi madre y le pedí que las preparara por mi. Me está viniendo muy bien lo de las refacciones en casa. Pero creo que ya se me agota…algunos de los que pensaba engañar esta semana están leyendo y se me acabó el verso.

Como última oportunidad de usar la excusa, quise poner un río entre “la obra” y yo. Y justo va y choca un barco de Buquebus y me quedé sin pasajes.

Y ahora decidí que es buen momento para volver a tener muebles. Por qué antes no? No lo se…pienso que ahora es el momento indicado. Momento de cambios quizás. Aunque espero que con buen resultado.

Y hablando de recapacitar…creo que ya no tengo vuelta atrás…voy a ponerme en manos de Osmar…mi peluquero de confianza. Qué sea lo que tenga que ser…

María, pasando por unos días algo “particulares”…aunque recién me di cuenta ayer…
P/D. La canción, una de mis favoritas del gran Chico Buarque. Qué manejo de las esdrújulas, no?

Construcción

Construcción en portugués

El show…el show… Jueves, Ago 21 2008 

Alguien que sabe mucho “a quien Dios no le da hijos…el Diablo le da sobrinos”. Nada aclaró de ahijados…pero se podría considerar como un sobrino doblemente sobrino o algo así.

Cuando acepté ser madrina conocía algunas obligaciones que el cargo implicaba. Nunca rechacé responsabilidad alguna. Le di mi mano en sus primeros pasos, le empujé la hamaca, tomé su manito alrededor del lápiz, torcimos un alambre y lo metimos en detergente con agua para hacer burbujas, le enseñé a decir “lo saco…lo miro…lo hago bolita y lo tiro”, le expliqué la muerte y le sequé las lágrimas. Creí que con eso era suficiente…pero no…

Pasaron casi 15 años de aquella madrugada en la que sentí que nada iba a ser igual sin ella…y el otoño llegó junto con sus ganas de festejar su cumpleaños de manera especial.

No recuerdo detalles…pero se que nadie me obligó. Unos se apuntaron con las fotos, otros con el vestido, y yo…VOLUNTARIAMENTE…dije “bueno…el show”. Pensé que un mago y un payaso serían suficiente. A lo sumo uno que hiciera cositas con globos…pero no.

Hace un rato, a menos de 48 horas de haberme enterado que tiene un aro en la nariz, me entero que cerró con EL show. Como dato de color me dijo: tía, traen muñecos inflables!!!!!! Emocionadísima la jovencita.

En fin, como dijo Majo…”podría ser peor”.

María, y yo que quería contratar al primo de Andy…

Baraka Lunes, Ago 18 2008 

Una frase que suelo usar a menudo es una que leí pintada en un cuadrito que alguien que no recuerdo me regaló hace mucho: la amistad es como la sopa, no hay que dejar que se enfríe.

Con cada cambio de agenda, o de celular, o simplemente cada tanto, repaso la lista de direcciones y me pregunto si realmente debo seguir teniendo esos datos registrados o si les ha llegado la fecha de vencimiento. Obviamente no son mis “cercanos”…y no es porque a ellos no los sacaría…es simplemente porque no necesitan estar registrados para saber que están.

Hace unos días leí un nombre en un periódico y recordé a una compañera de colegio que estaba dando a luz casi en el mismo momento en que me mudaba a la ciudad. Intenté imaginarme como sería ese “bebé”…y me di cuenta que estaría a punto de cumplir la nada despreciable edad de 26 años. Sentí un “como pasa el tiempo”.

Al mirarnos casi a diario en algún espejo, es difícil notar ese paso. No se notan los cambios día a día. Será por eso que no deseo encontrarme con gente que no veo hace años? Por el contrario, algunos amigos celebran encontrarse con alguna “Carmela” que no ven desde la fiesta de egresados, pero yo no…

Llámenme insensible…pero si no nos vimos durante tanto tiempo, el lazo no era fuerte…o al menos no lo suficiente como para buscarnos o mantener el lazo.

Creo, por supuesto, en las amistades largas…pero sin tantos paréntesis…sino…me parece…todo se va a terminando de alguna manera.

La excepción es mi grupo de “solteros”. Se mantiene a través de los años…entramos y salimos acorde al estado civil que portamos. Pasamos un tiempo alejados…luego volvemos. Y ahí se permiten las ausencias, “perdonadas” solo por los regresos…que indefectiblemente ocurren…quizás porque somos libres empedernidos o porque le hemos tomado el gusto a la soledad.

El finde fui a ver Baraka. Una delicia hecha obra de teatro. Una semana de encuentro de los 4 protagonistas que se han acompañado en el paso del tiempo y se ven, por un instantes, frente a frente con aquellos jóvenes que fueron. Intentan retomar aquellas épocas veinteañeras y lloré de risa…y de emoción al verlos con esos sacos de pana azul repitiendo su número de antaño. Ya no eran los mismos. La vida les pasó por encima. Uno de ellos lloró en el nacimiento de Laurita, la hija mayor de Julián, y vuelve a llorar cuando lo recuerda…18 años después. Quizás el sentimiento sea el mismo, pero ellos son diferentes.

Uno de los personajes está algo “chapita”. Estuvo internado en un psiquiátrico por problemas varios y está iniciando su regreso. En el momento cúlmine de su delirio esboza una idea que provoca la risa de casi toda la platea. Digo casi toda la platea porque a mi no me movió un pelo…era lógica pura…al menos lógica pura para mi. Y aclaro, no creo estar así de “chapa”…al menos mi terapeuta no piensa eso…me ha dado el alta… 🙂

Sentí que podía tener algo de ese adorable “Tomasito”, como también algo de ese “Pedro” que tomó un trabajo de verano y se quedó en él 21 años, algo de ese “Julián” que sentía que tenía todo y de pronto perdió todo, aunque nunca lo reconoció, y afortunadamente no tengo nada de “Martín”, un director de teatro que duerme a sus amigos en cada estreno…quizás aburra con mi discurso, que sería más o menos lo mismo.

Pese al frío, me volví caminando…necesitaba pensar en la amistad. Amanecí con un dolor de gargantas como pocas veces. Seguramente tenía algo desalineado el chacra de la comunicación, no?

Me senté frente a la PC, repasé mi lista de contactos, y envié sendos e-mails a los que están algo “lejos”. Para mi sorpresa, ninguno contestó diciendo “qué raro tu mensaje”. Todo lo contrario…la mayoría coincidió en un “justo me estaba acordando de vos hace un rato” o “te mandé una carta…debe estar por llegar” o “te extraño y no me animaba a decirlo” o “cuando nos tomamos unos días y nos despertamos en otro lado?”.

En Baraka el final no es el que yo esperaba…pero afortunadamente fue solo una magistral obra de teatro, interpretada como suelen hacerlo los 4 mosqueteros.

Y para nosotros, simples mortales, el tiempo pasa…si…pero no nos estamos volviendo viejos…estamos logrando mayor antigüedad…jejeje

La obra en cuestión se estrenó en 2004 bajo la dirección de Kevin Spacey. Si pueden, no se la pierdan…van a salir pensando…

María, sin poder calcular el valor de los amigos…seguramente más que el PBI de éste y otro país…

Closer Domingo, Ago 10 2008 

Podría desdoblar mi caja de películas dividiéndolas en “las que vi” y “las que no vi”. La segunda gana en cantidad a la primera…leeeeeejos. Las compro, creo que la voy a ver…y no la veo.

Ahora, si a esa peli que tengo sin ver en la caja la están dando en la tela…casi seguro que le doy descanso al control remoto y la veo. Y bueh…cosas de la vida…manías que comparto con mi Tutu.

Closer estaba en la caja de pendientes…pero cuando la pasaron por tele intenté verla. No la terminé…sentí que me aburrió en un momento. Me perdí partes…no podía dedicarle toda mi atención.

Anoche fui a ver la versión teatral. Ya me había olvidado de gran parte de la peli. Casi 2 horas de ver a Araceli Gonzalez intentar hacer de Julia Roberts…pero siempre le salía su personaje habitual: ella misma.
Había viso la publicidad de productos capilares que tiene a Marcelo Kloosterboer como protagonista. Faltó decir que su color era “rubio muñeca de plástico”. Nacho Gadano bien y Mariano Martinez sorprende.

Si querían que la obra se pareciera a la peli…en parte lo lograron…también me aburrí por momentos. Quizás soy demasiado exigente…quizás la cartelera porteña me acostumbró a ver obras de primera siempre y las excepciones se notan.

Afortunadamente la noche terminó con unas empanadas “para el Oscar” y un lemon pie que se defendía.

Esta semana Rose…seguramente no saldré con ánimos para contar nada…pero la preceden los comentarios…una garantía para mi.

María, recibiendo una respuesta de saludo por el día del niño “Gracias tía. ¿igualmente? para vos”. jajajajaja…es una fenómena…lo sabemos todos…
P/D. Muy buena la música de la obra…se siente a Javier Lopez del Carril en esa guitarra…

Despacio que nadie te apura… Viernes, Ago 8 2008 

Afortunadamente no trabajo en un cuartel de bomberos ni tengo que salir corriendo cuando pasa algo. Tengo la ventaja de elegir mi reacción ante lo que alguien puede definir como urgente.

Durante la madrugada se había detectado un problema que impedía realizar una tarea. Lo reportaron con cara de tiene que estar resuelto para ayer.

Estoy convencida que resolver un problema no lleva ni un minuto más que entenderlo. Lo había entendido…ya lo tenía que resolver…pero necesitaba crear el ámbito propicio. La adrenalina tenía que ser contrarrestada por las endorfinas. Llamé con una seña a Leíto, mi compañero de aventuras, y nos aventuramos en la solución.

Se acercó a mi escritorio dispuesto a empezar a trabajar. Dejé mi mirada perdida en ese punto fijo que tantas veces miro buscando inspiración. Seria miré a Leo y, en vez de decir que había encontrado una solución dije “viste que no todos los tartamudos hablan igual?”. Incrédulo, mi compañero se tentó, cerró la notebook y me ayudó en mi razonamiento.

Conocemos los que se traban en cualquier lugar de la palabra…acompañando ese freno con insistentes parpadeos y muecas. Otros sólo encuentran el tope en el inicio de algunas palabras y los párpados le niegan el movimiento. En ambos casos, me asalta la idea de querer ayudarlos a terminar la frase/palabra…pero por el contrario, lo que hago es mirar para otro lado como relativizando el final de la idea…como si no fuera importante que la terminara…quizás intentando quitarle presión al hecho.

Mi personaje favorito de Poliladron: el Tarta.

Admiro a la gente que se anima a hacerle un chiste al portador de la característica…yo no puedo…simplemente me limité a esos razonamientos…sin citar a nadie.

Una vez mi Tutu me preguntó: preferís ser muda o tartamuda? No supe qué contestar. Calculo que tartamuda…pero no lo se.

Tanta distracción dejó mi mente en el estado indicado para resolver el problema…y lo resolvimos.

El finde lo comenté…hubo coincidencia y algunos aportes.

Como todos sabemos, cuando escupimos para arriba, lo que sea que hayamos arrojado nos cae en la cara…y así fue.

El Viernes fui la última persona en abandonar el edificio donde trabajo. No quedaba ni el señor de vigilancia. Casi me animaría a decir que nadie sabía que aún me encontraba en el piso.

Llamé al ascensor…seleccioné PB…la puerta se cerró y la vida se vengó. El ascensor fue presa de un ataque severo de tartamudez y empezó a decir “tercer piso…tercer piso…tercer piso…”. Temblaba y repetía la misma frase. Una luz titilaba y repetía una y otra vez la ubicación. No se cuando tiempo pasó…mi mente se inundó de ideas: a quien le aviso? Mi celular seguro no tiene señal? Nadie sabe que estoy acá? Me moriré de asfixia o de miedo? Qué tengo que apretar para indicar la emergencia? Por qué me quedé hasta tan tarde?.

Después de un tiempo dejó de decir “tercer piso”…siguió temblando y bajó. Casi hago la del Papa y beso el suelo. Reporté el problema esperando que se solucione y me propongo usar las escaleras al menos por unos días.

María, ya sin ganas de teorizar sobre esos temas…