Así cualquiera (Parte 2) Domingo, Nov 30 2008 

Esta mañana volví a tener la misma sensación de ‘pero ésto ya lo sabía de antes’…y…tenía razón.

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Lo único nuevo es lo que se olvida…

Así cualquiera Sábado, Nov 29 2008 

Ordenando roperos y cajas, hace unos meses encontré unas fotos de vacaciones familiares. Me llamó la atención ver a mis primas Helena y Cristina, en Asunción del Paraguay luciendo sendos ponchos tejidos por una abuela. Helena uno azul con una raya roja y Cristina uno rojo con rayas azules. En las siguientes vacaciones en lo de mi abuela, mi prima Cristina lucía el azul y yo el rojo. En alguna otra ocasión he lucido yo el azul…y se que ambos pasaron a Mercedes y Susana, unas primas menores.

Si bien no tengo memoria de todo lo que me ha pasado, suelo recordar algunos estrenos. El primer día que usé cada uno de esos abrigos están en algún recuerdo algo borroso. Eran abrigados y cómodos…y los flecos se metían dentro de la leche. No recordaba como habían llegado a mi…un día los vi en el placard y los usé.

Varias prendas pasaron por el mismo camino. Se me ocurren que, o las cuidábamos más o eran de mejor calidad…o ambas cosas.

A menudo, leyendo Infobae, siento una especie de déjà vu…como si lo que estuviera leyendo ya lo hubiese leído antes. Fueron tantos los días que sentí eso, que empecé a pensar que algún fenómeno paranormal acontecía…pero no…es otra de las avivadas de Infobae.

Hace unos días apareció esto…

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Y hoy esto…

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Salvo el título y algún estilo en la letra, me parece a mi o es la misma noticia? Qué aparecerá mañana? ¿’Actor que fracasó en su última obra se suma a la novela de Telefe’?

Ya nos hemos dado cuenta que el mundo está tan pero tan tranquilo que no tienen nada para contar…pero que no se nota así, eh?

María, leyendo y releyendo…

Faltó el plan ‘B’ Lunes, Nov 24 2008 

Esta mañana, algo distraída, creí escuchar que desde la radio se felicitaba a los tenistas que por primera vez conseguían la copa Davis para el país. A raíz de semejante acontecimiento, los negocios del Shopping Abasto iban a aplicar un descuento. El tono del locutor era de lo más entusiasta…tenía una alegría ese muchacho. Recordé lo que hablamos hace unos días con una amiga: personas que tienen ausencia de sonrisa telefónica. Sin verle la cara, les aseguro que el locutor estaba loco de contento, eufórico por el triunfo.

Una lástima que se hayan adelantado tanto, no? O será que, por ahorrar, sólo grabaron un spot publicitario? Ojo, no hubiese estado mal hacer un descuento festejando que Argentina obtuvo el segundo lugar, eh? De entre todos los países que participaron, llegar a subcampeones no está nada más…

María, hay que estar preparados para todo…

Por algo se empieza… Sábado, Nov 22 2008 

Hasta el camino más largo empieza con un simple paso.

Tal como les comenté antes, el finde pasado preparé una mochila y me fui a la terminar de Colonia Express. En el camino tenía intenciones de sacar USD del banco para cambiarlos por Pesos Uruguayos en algún momento. No conseguí cajeros con USA…saqué ARS 400 y partí. O sea, ya sabemos cual era mi presupuesto.

El viaje de ida fue increíble…muy poca gente en el barco…ni una ola en el río. En 50 minutos estaba en Colonia. No me quise quedar a pasear por el pueblo porque había estado hace poco y tengo un pasaje emitido que pienso usar pronto…no quería repetir el destino tan seguido.

Fotos del viaje de ida. Buenos Aires – Colonia

Micro directo a Montevideo. Frío…cerca de 10º por las mañanas y a veces llegaba a 15º al mediodía…pero ni una sola nube. Todo el sol para mi. El color de mi cara lo acredita.

Conseguí un hotel económico que desde su página de internet decía que contaba, entre otras cosas con sistema de sonido.

Hotel Continental

Evidentemente mi imaginación fue pródiga…no me imaginaba ésto…

Sistema de Sonido
Igualmente, al hotel lo quería para bañarme y descansar un rato…todo lo demás sobraba.

Cámara en mano, bien abrigada, salí a recorrer la ciudad. Casi dejé lisas las botas. Cuando me acordaba tomaba alguna foto…después guardaba y seguía. Como queriendo marcar la diferencia respecto de otras vacaciones, intentaba retratar cada cosa interesante que encontraba…y eso podía ser cualquier cosa. Cuando las empecé a bajar me di cuenta que soy de maravillarme con el río o con las piedras bastante seguido…tengo docenas de fotos iguales…

Para el sol en la cara, protector solar, para el pelo al viento, una gorra, para labios, lápiz con filtro UV…para los ojos…NADA. El sol y en viento se ocuparon de dejarlos a la miseria. Habrá sido eso lo que provocó la mala performance fotográfica? mmm…capaz pueda usarlo como atenuante.

Fotos de Montevideo

Para cuando terminen de ver las fotos ya se habrán cansado de leer. Mañana sigo con los otros puntos del recorrido.

María, descansando del descanso…
P/D. Volví a escuchar ‘No te va a gustar’…me volvieron a gustar…;)

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Movidito, movidito… Miércoles, Nov 19 2008 

Siempre hay varias maneras de contar cualquier historia: resumen y detalle. Esta mañana le pasé a mi fiel amiga/lectora el resumen de mi finde. La respuesta le llevó menos de 5 minutos…me sentenció: tus resúmenes no me transmiten nada…quiero detalles jugos…de los que dan gusto.

Voy a seguir un orden…en el que mi memoria muestre los hechos…ni cronológico ni por importancia…orden caprichoso y listo.

Hace un tiempo creo que no hay nada más triste que la mirada de una vaca…pero estoy pensando que encontré algo peor.

Venía con el entusiasmo típico de volver a casa. Todo bien el paseo, preciosos los días, pero ya era hora de regresar. Tarjeta de embarque en mano, miré de reojo el reloj del señor de la aduana…faltaban 15 minutos para que el barco zarpara…en 2 horas estaría en casa recién bañada, con pijama con olor a suavizante, presta para dormir un rato en sábanas frescas. Enfilé para el baño para asegurarme que no iba a necesitar usar el del transporte, segura de ser la primera en llegar a la sala de embarque, seguramente encontraría papel y no estaría fuera de servicio como suele pasar después de un rato de uso.

Bajó la gente de Buquebus…supuse que tenía el tiempo justo para tomar un café y un pedazo de pasta frola hasta que llegara el de Colonia Express. El primer trago de café me quemó el paladar…me apuré a tragar e hizo lo propio en faringe, esófago y estómago. No era importante…en un poco más de una hora estaría en casa tomando agua mineral helada.

Me acomodé cerca de una ventana. Parada por supuesto…no soy lo suficientemente valiente como para sentarme en esos mugrosos sillones de la sala de embarque de Colonia. Notable el récord que deben estar rompiendo a diario: años sin limpieza.

No uso reloj…pero ya me había dado cuenta que el café se había enfriado y no veíamos aparecer barco en el horizonte. Miraba y miraba. Nada. Sólo las olas de ese río marrón se veía. ¿Olas? Ups. No es bueno ese clima para navegar – pensé. En fin, no soy de las que se descomponen en barcos ni aviones. Un par de canciones más y ninguna novedad. Sin nadie que controlara la permanencia, caminé por cualquier pasillo que condujera a algún lugar. No quedaba nadie en aduanas ni en boleterías ni en carga de equipaje ni en limpieza. Llegué hasta la manga por donde, en teoría, debíamos embarcar. Nadie en un extremo ni en el otro. El silencio me ayudó a seguir una voz que se filtraba por algún lugar. Llegué hasta una tele…prendida en un canal de noticias que no veía nadie. Afortunadamente no hablaban de una terminal de barcos que se había escapado del tiempo.

Un maletero haciendo horas extras me comentó que el barco que venía de Buenos Aires encontró un tronco en una turbina y se tuvieron que volver al puerto a repararlo…pero que ya estaban en camino…con mucho viento…pero en camino.

Pasó más de una hora. Aproveché para tomar fotos del atardecer con intervalos de 30 segundos. Salieron horribles quiero decirles. Docenas de fotos que voy a borrar. En fin. Cayó la noche. De tanto mirar…en algún momento vi algo que se movía y se acercaba. Una luz blanca arriba, una verde en un costado, una roja en el otro. O algo así.

Confirmaron que era el barco y que llegaría en poco. Me quedé en ese lugar estratégico pensando en ser una de las primeras en subir…como si eso me garantizara llegar antes, no?

Llega el barco y empieza en descenso. Primero, un par de señores vestidos de blanco. Uno empujaba una silla de ruedas con una señora con muy mal aspecto, otro le tomaba la mano y el otro llevaba sus cosas. Por detrás un muchacho que se agarró de las paredes hasta llegar a un banco y empezó a hacer flexiones. Después una chica con la mirada perdida que atravesó el salón derecho al baño. Otra con una mano en la boca, como conteniendo algo que se quería salir. Y un único comentario: cómo se movía el barco!!!!!!!!! Pensé en el café con leche, la pasta frola, algo de agua durante la espera y un barco en movimiento. Resultado incierto…pero no había otra alternativa.

El azar me dejó cerca de Malena, una muchacha casada hace 48 años con el mismo señor, que le temía al zarandeo en el agua y Laura, empleada de Colonia Express que había ido de intercambio a trabajar a Montevideo 2 días y no veía la hora de volver a su casa.

Terminaron de bajar y fue nuestro momento. Siendo las primeras en abordar tuvimos el privilegio de escuchar las recomendaciones de las azafatas: siéntense en el medio y atrás…no saben como está el río!!!! Si querían que terminada de asustarme…casi casi lo logran.

Me acomodé en mi sitio, vi que Laura se calzó los auriculares y Malena empezó a ponerse pálida. Y sin salir del puerto todavía, eh? Intenté entablar una conversación para distraerla…sin lograrlo. Puse el reproductor de mp3 en función “aleatoria” y dejé que el destino eligiera por mi. Un par de temas de Los Cafres que ni sabía que tenía en esa carpeta, Israel Kamakawiwo’ole, Chayya Chayya, Candan Ercetin, Ismael Lo, Alegría.

Así como en Lan ofrecen unos alfajores a los 10 minutos de despegar, en el barco empezaron a repartir bolsitas “por las dudas”. Uno de los tripulantes tenía una bandeja con servilletas de papel húmedas “por las dudas”. No dejaron que nadie viaje arriba ni adelante “por las dudas”.

El barco se movía que era un contento. La primera en sentir los efectos fue Malena. Primero le faltó el aire, después se puso pálida, se le entumecieron los dedos y se desmayó. Entre 2 ó 3 la acostaron en el pasillo. Por el susto y el movimiento, Laura hizo uso de la bolsa…y de las servilletas para limpiarse. Afortunadamente nada falta en mi mochila…agarré el alcohol en gel y le puse en abundancia para que oliera y se pasara por las manos para combatir el olor. Ojo, no fue la única con ese inconveniente, eh? Varias bolsitas se usaron.

Viendo que mi estómago está hecho a prueba de todo y resistía la cabalgata, me fui al free shop. No había nadie…la vendedora estaba cerrando por falta de convocatoria. Puse sobre el mostrador todo el dinero uruguayo que me había quedado y lo cambié por unos chocolates para mi Tutu y volví a mi asiento. Varios acostados en los pasillos, bolsas que iban y venían, servilletas de papel mojadas…nada había cambiado…salvo el olor que inundaba todo. Fue el único momento de temor…ese olor es nefasto para mi…pero zafé de eso también.

A lo lejos se veían las luces de Buenos Aires…que se movían como si fuera un terremoto…pero no…éramos nosotros y el barco lo que se movía…

Y después de un rato llegamos. Sin equipaje, salí en pocos segundos. Me crucé con Juan Pablo, un fenómeno que me consiguió los pasajes justo a tiempo. Lo saludé y me zambullí en un taxi que en pocos minutos me dejó en casa.

El cansancio que portaba todavía me acompaña…trabajé todo el día…miraba por la ventana…veía el río calmo y no entendía qué fue lo que lo hizo enfurecer así unas horas antes. Ahora sólo me queda ordenar un poco mi casa y descansar del descanso.

Esto fue lo único poco agradable de estos días…mañana contaré lo bueno que estuvo todo lo demás…

María, sintiendo de a ratos que la tierra se mueve…

Mates y otras yerbas… Domingo, Nov 16 2008 

El segundo nombre de mi padre era Fructuoso…o sea…aprendí quien fue el primer presidente constitucional de la hermana república del Uruguay antes de saber quien fue Rivadavia.

Gran cebador de mates, mi padre, no logró transmitir ese talento…ni ningún otro.

En estos días he realizado un censo minucioso. El 70% de los hombres que caminan con su familia por las calles de alguna ciudad/pueblo, llevan el termo debajo del brazo y ceban mates mientras caminan. El 50% de los hombres que caminan solos van tomando mates. Sólo una mujer hasta ahora me demostró que también puede ser una tarea femenina.

Quienes suelen acompañarme a pasear saben que no me gusta andar con bolso/mochila a menos que sea estrictamente necesarios. Me las ingenio para ver quien tiene ganas de llevar algo y le pido que me ayude y cargue con mis bártulos. Con ese concepto, me cuesta entender que alguien prepara el mate y el termo, sabiendo que gran parte del paseo va a tener que llevarlos vacíos. Envidiable actitud la de los hermanos orientales.

Sigo por acá, recorriendo de a pie gran parte de las distancias. El sol ya dejó huellas en mi, como siempre, pero como no hace calor las caminatas pueden ser mucho más largas.

Ya comí un chivito y recién le esquivé a la salchicha alemana envuelta en jamón o panceta sólo porque le medí el sodio. Encontré una variedad del embutido, pero me parece que es de cerdo, que se llama húngara. No es para cualquiera, eh? Es que una vez alguien tuvo antojo de esas cosas y no conseguimos en el lugar donde estábamos. Lástima que no se pueden pasar por la aduana, sino, le llevaba uno.

Me empezó a agarrar el sueño…ando dando vueltas desde las 6.00 am y mañana el programa arranca igual…tengo que aprovechar los pocos días que me quedan. El Miércoles ya estoy de vuelta.

María, acostumbrándome a dividir por 6 para darme idea del valor de las cosas…;)
P/D. No me gustan los locutorios…sólo vengo porque el roaming no funciona. Un par de máquinas a la izquierda hay una alemana (o algo así) que habla y no se da cuenta que lo hace en voz muuuuy alta. Muchos parroquianos le dicen “ssshhh”…pero ella no los escucha…

Podría hacer dos cosas a la vez… Lunes, Nov 10 2008 

Me temo que he llegado tarde a la repartija de virtudes y talentos…pero consciente de ello trato a diario de aprender a vivir con eso. Soy bastante limitada y lo reconozco.

Mi naturaleza desordenada me obliga a adoptar cierto orden para evitar el caos. Mi constante inconstancia hizo que fuera metódica. La impotencia al no poder manejar el tiempo me permite organizarme de manera tal que logro hacer varias de las cosas que me propongo. Ya muchos conocen mi método: separo lo urgente de lo importante, resuelvo lo importante y lo urgente desaparece solo.

El regreso a casa lo aprovecho para caminar y escuchar música…dos actividades gratificantes. Hace un tiempo y gracias al “manos libres” descubrí que también podía mantener una charla interesante mientras caminaba. Hoy llegué a una combinación interesante: caminar y explicarle contabilidad a mi Tutu. Cuando más interesante que un programa de radio puede resultar escuchar a mi chica favorita preguntándome en qué columna del libro ese era que se ponían las cuentas de resultado? Había que aprovechar el tiempo…mañana es la prueba y no nos juntamos para estudiar. Algunas personas me miraban algo extrañadas. Ya de por si es difícil ver a una persona que “habla sola”…mucho más si la conversación trata de cuentas patrimoniales y de resultados. Y así, con toda la magia de la que mi Tutu es capaz, en un poste de alumbrado encontré la frase con la que me gustaría terminar mi día: que tus sueños duren más que la noche.

Hace unos días soñé que estaba bien…y me desperté llorando porque me di cuenta que era un sueño. Sólo espero que se repita y poder sentir que puede durar mucho más que la noche…

María, con el sueño típico de todos los Lunes…por qué me acuesto a cualquier hora los Domingos?!?!?!!?!?!?!?!?!?!

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Nieve de tarde… Sábado, Nov 8 2008 

Desde que mi Tutu cumplió 2 años, hasta más o menos sus 7 ú 8, cada Diciembre concurríamos a los centros comerciales a dejarle la carta a Papá Noel y, de paso, tomarle una foto a la niña con ese pobre barbudo vestido de invierno con más de 35º de temperatura ambiente. Siendo mi pequeña acompañante tan considerada con el prójimo, junto con la carta solía dejarle una lata de gaseosa bien fría o una botella con agua helada. No saben la cara de felicidad de Santa Claus.

Gracias a esas acciones siempre recibimos lo que pedimos, desde la película de Anteojito y Antifaz hasta los palitos chinos y la mesa para desayunar en la cama.

Y la pregunta difícil de responder era: por qué está tan abrigado? Está todo transpirado y usa botas. Dada la categoría mágica del personaje, es hasta normal mantener la temperatura corporal del polo norte, lugar donde vive el resto del año, a pesar de venir por un rato al otro hemisferio. No siempre fueron aceptadas las explicaciones, pero una Cajita Feliz a tiempo servía como maniobra de distracción.

Ya un poco más grande, ella misma se ocupa de poner nieve sobre el pino artificial que armamos cada año…ya le enganchó la onda y sabe que ese pedazo de la casa está afuera de toda condición climática natural: es invierno y obra milagros.

Este último Miércoles la naturaleza sin ayuda me pintó una postal inolvidable. Pese al anuncio de lluvia, no cayó ni una sola gota de agua en la ciudad, sólo algo de viento. Adivino que Eolo estaba divertido y se le dio por jugar con los árboles de Plaza San Martín, unos que tienen unos capullos que guardan una especie de algodón. Los sacudió con tanta fuerza que los hizo caer y abrirse. Los fragmentos más pequeños volaron hasta meterse en las narices y ojos, provocando irritaciones y estornudos en algunos de nosotros, los débiles alérgicos. El grueso de ese material similar a las nubes en apariencia, fue esparcido con una perfección japonesa por sobre el césped de la plaza, haciéndola parecer una colina recién nevada.

Fascinada con tamaña perfección no puedo menos que rodearla y mirarla, y volver a mirar…y volver a recorrerla y volver a mirar. Nunca atiné a tomar una foto con el celular o venir a casa a buscar la cámara.

Justo ese día la CNN habrá tenido otras noticias que cubrir en la ciudad. No estaban ni Carolina Cayazo, ni Javier Doberti, que tantas veces intentan explicar lo que es un cacerolazo, o caceroleada, desde esa zona y se hubiesen ligado una linda foto de fondo sin ninguna producción.

Por supuesto, después de contar tamaño suceso, los comentarios fueron coincidentes: y no le sacaste una foto? Qué? Si no hay foto no existió? Juro que pasó…y alguien más lo tuvo que haber visto…no creo haber sido la única en repararlo…quizás la única en no tomar fotos…pero no en verla…

María, cierro los ojos y veo el pasto cubierto…

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Esas no volverán…esas no volverán… Viernes, Nov 7 2008 

De las aves que vuelan me gusta el chancho y de las frutas las empanás…

Habiendo nacido en el interior, se que lo antes escrito es simplemente una chanza. Algo de aves he aprendido en estas décadas.

Gracias a las colombófilas Unión del Norte y Van Den Zander aprendí algunas costumbres de las palomas. Se de su gusto por regresar a los lugares de donde han sido soltadas, por ejemplo. Por eso comprendí ese berretín de volver y volver a mi balcón en aquella época que terminó en mi día de furia.

Hace un tiempo tomé la costumbre de mirar por la ventana. Nada en particular. Ningún punto fijo. Simplemente dejar que mi mirada se pierda. Hace unos días reparé en un faro de alumbrado público y lo que acontece sobre él.

Un palomo de color gris corteja a una pequeña paloma de color blanco, algo sucia. Todos los días, varias veces por día, estas memoriosas aves se dan cita en el poste. Primero una…camina en círculos como quien espera en las afueras de la sala de partos…aguarda unos minutos y aparece el compañero.

O sea, no solo saben volver al mismo lugar sino que también saben la hora. No crean que por esto les he tomado cariño. No, no, no…sigo pensando lo mismo, pero ahora entiendo menos a la naturaleza…dotar de esas habilitadades a esas aves buenas para nada…

María, esperando ver alguna golondrina…

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Federico Manuel… Martes, Nov 4 2008 

Así como a veces una voz pareciera acortar las distancias, la radio como compañía de la caminata de regreso a casa hace que las treinta y pico de cuadras parezcan menos.

De casualidad enganché los últimos minutos de un programa donde hablaban de Federico Manuel Peralta Ramos y me vinieron recuerdos hermosísimos a mi mente.

Siendo casi devota de Tato Bores, en algunas de las temporadas me sorprendió es personaje para algunos extraños. De entrada no sabía si era de verdad o de mentira…pero él siempre serio. Creo que era tarea del público que quisiera escarbar determinar la respuesta a la pregunta: es o se hace? Nunca me importó la respuesta…lo compré así, tal cual se presentó.

Hizo realidad una fantasía cuando en el medio de un remate de un toro campeón, cuando estaban pujando por cifras millonarias, el tipo va y ofrece más que todos y se queda con el animal…sin tener ni un solo peso. Terminó el un loquero…pero no estaba loco…fue un artilugio legal para poder cancelar la compra.

Cuentan que una vez abonó la mitad del valor que marcaba el reloj de un taxi porque consideraba que sólo eso correspondía ya que había compartido el viaje con el chofer.

Un loco dirían algunos, un personaje dirían otros, para mi un niño grande que se acerca bastante a mi definición de genialidad. Me provoca lágrimas de risa o de nostalgia con la misma facilidad. Justo cuando prendí la radio estaban leyendo este poema:

Lejos

Una vez me quise ir muy lejos
y llegué tan lejos
que después no sabía como hacer para volver.
Claro que no me acordaba de como
había venido
Y llegar tan lejos es bárbaro
porque en lejos
todo es mucho mas liviano,
la gente funciona,
los pájaros…
bueno, los pájaros son igual
que en cualquier lado.
Y cuando cae la tarde,
lejos se mezcla de lejos…

En estos días donde todos estamos algo locos viendo como los números suben y bajan, decido que me puedo bajar de esta calesita que marea, me sigo riendo de todo, incluso de mi, y acepto el cumplido de mi Tutu cuando me dice “tía, vos estás loca”.

María, subscribiendo una de sus frases…”Para no ser un recuerdo hay que ser un re-loco”

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