Siempre Domingo Sábado, Mar 29 2008 

Hace un par de años mi madre llamó a mi celular y casi sin detenerse en el saludo me interrogó: qué día es hoy? Aclarando Fecha y día de la semana. Recordé esas escenas de ER, Chicago Hope o Dr. House en que para evaluar el estado del paciente le preguntan nombre, fecha, ciudad o algo así y me asaltó la preocupación. Será que mamá está perdida? Sin demostrar susto le contesté día tal, de tal mes, de tal año. Me dejó en espera y comentó “Briggite, dice la negra que es Miércoles”. Agradeciendo la información, se despidió y colgó.

Imaginé la situación y me di cuenta que sin tener la obligación de ir a trabajar, y siendo algo despistada, dentro de la casa no hay información suficiente para saber en qué día se vive.

Sin ir más lejos, hace un par de semanas viví un período de todos Domingos. Salía a la calle…miraba a mi alrededor…observaba las caras…analizaba los comportamientos…todos los días eran Domingos o Feriados…o al menos eso parecían.

Uno de estos Domingos…no se si producto del calentamiento global o el sol, sentí que por un instante el tiempo a mi alrededor se detenía y podía ver todo, incluso a mi misma, desde un punto cercano. Estaba yo tan tranquila bebiendo un coco helado en la cubierta de un barco…agua entra azul y verde por todos lados…gorrito para evitar quemarme el cuero cabelludo…lentes para “apagar” un poco los rayos del sol y de fondo banyolín, pandereta y tambor acompañando a 3 muchachos que cantaban por fonética exitazos de Trini Lopez. Se paseaban por Guantanamera, La Bamba, América y alguna otra canción. Para el que no tuvo el gusto de disfrutar del genial Trini, debo decir que era una especie de Palito Ortega norteamericano que cantaba en cualquier idioma, haciendo la primera voz y los coros él mismo…en pocas palabras…UN FENÓMENO!!!

Cuando arrancaron con los boleros me di cuenta que el próximo debía ser mi último puerto…no podía seguir en ese estado…si me llegaba a pasar algo y un médico me interrogaba, no tenía manera de contestar donde estaba ni qué día era…hasta empezaba a dudar de mi propio nombre.

En el siguiente puerto tomé agua del último coco y bajé. Al principio parecía que la tierra se movía un poco…pero luego se tornó firme. Encaré para donde había un grupo de personas reunidas frente a la iglesia, interrumpí la charla y dije Com licença. Boas tardes. Que dia é hoje? Se miraron, me miraron y uno contestó hoje é Domingo. Y si…yo tenía razón…era Domingo.

Seguí unos días más…quizás alguno piensa que los días siguientes fueron Lunes, Martes o Miércoles. Error. Fueron todos Domingos también.

Y uno de esos Domingos, cuando empezó a llover, pasaporte en mano fui al aeropuerto. El embarque debía ser rápido porque no llevo equipaje más que mi mochila que se considera equipaje de mano. Pasé todo por los rayos “X”. A la salida me encaró una mujer bastante seria que me señalaba y se ponía guantes de latex al mismo tiempo. Susto de aquellos. Casi pierdo el color de la cara que me había llevado semanas conseguir. Sin emitir sonido, sólo con un gesto, me indicó que abriera la mochila. No tenía ninguna sustancia prohibida…al menos eso creía yo. Le entró directo a la crema para peinar. Algo de primera necesidad para mi en un clima húmedo, con rulos crecidos, poniéndome y sacándome el gorro cada vez que entraba o salía. Señaló la medida del producto…200 ml. Era verdad, pero le quedaba poco…menos de la mitad…menos de la cuarta parte. En un español paupérrimo me dijo que sólo se pueden transportar 100 ml de lo que sea. También confiscó mi crema humectante que compré en Lojas Americanas. Insistí en que midiéramos el contenido de la crema para peinar. Estaba segura que no superaría el tope impuesto. No logré que me ayudara. Sólo conseguí que me dejara ponerme un poco más…aunque sea que dure hasta llegar a casa le dije. Se ablandó…abrió y me dejó un poco en la palma de la mano. Di las gracias, no se por qué, y me fui.

De a poco me voy acostumbrando a los otros días de la semana…me invade “…esa nostalgia de Domingo por llover, de guitarra rota, de oxidado carrusel…”.

María, esperando que llegue pronto el Domingo…de fondo sigo escuchando “…yo no soy marinero soy capitán…soy capitán…soy capitán…”

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Para entrar en el cielo no es preciso morir… Lunes, Mar 17 2008 

Miren esto…

Podría llamarse música de caída de sol en Copacabana

Saludos

Del saber popular… Lunes, Mar 17 2008 

Muchas veces hemos escuchado un refrán que indique una cosa y otro similar que diga lo contrario.

Por ejemplo: no por mucho madrugar amanece más temprano…o su variante…no por mucho madrugar se ven las vacas en camisón.

Como contrapartida tenemos: al que madruga Dios lo ayuda.

Al parecer, la ciencia abona el segundo…

Leer nota

A madrugar entonces.

María, bien temprano…

Hay quien se ahoga en una taza de agua…y hay quien no… Domingo, Mar 16 2008 

En mis clases de “Comunicación efectiva” aprendí que sólo el 5% de la comunicación es oral…el resto tiene que ver con gestos y otros lenguajes.

Recuerdo aquella vez que vino a visitarme mi amiga peruana y tuve que oficiar de traductora. No es que habláramos otro idioma, se supone que lo nuestro es castellano, pero en algunos momentos debía terciar para que se entendiera.
Una tarde, luego de hacer compras en un shopping, la invité a tomar un café. Pedí el mío cortado con leche fría, como siempre, y ella pidió el suyo “ralo”. La mesera la miró sin entender y re-preguntó: cómo desea su café? La respuesta fue la misma…ralo. Hice algún tipo de asociación…cuando alguien se estaba quedando pelado, la gente de campo, solía decir que se le andaban raleando los pelos. Pregunté si lo quería suave o liviano…y mi compañera confirmó si, si, ralo. Una palabra más a mi diccionario.

Esta mañana, mientras me servía el jugo de melancia una señora preguntaba al mozo si tenía un té normal. Aparentemente, el muchacho estaba haciendo algún curso de idioma español, y tenía alguna idea de lo que era normal. Con mucha certeza y con el acento típico de alguien que intenta hablar otro idioma le dijo “tudos los tes de acá son normales“. La señora miró la caja, vió más de 20 variedades y no entendía nada. No puedo con mi genio, me acerqué y le comenté: usted desea un té negro? El mozo que seguía todo con la mirada sonrió y dijo con superación “ah, usted quere un negro, de mesa, estilo inglés, clásico“. Me encantó!!! A partir de ahora pasó a ser mi ídolo…demostró que pudo comunicarse mejor sin conocer el idioma sólo por tener una buena actitud.

María, intentando aprender idiomas…

Abran paso… Sábado, Mar 15 2008 

Podría culpar al cambio de horario o al cambio de ritmo o simplemente a algún capricho…pero la realidad es que me despierto a las 6.00…y sin que suene el despertador.

Por más Cidade maravilhosa que sea…en algún momento caigo en la rutina. Esta mañana fue la muestra. 6.30 estaba duchada y cambiada…lista para bajar a desayunar. Como siempre…plato en mano…mango, melón, sandía y mamón. Luego café con leche. Luego jugos de cajú y maracuyá. Una ojeada al O Globo y a pensar en el día.

Sin dinero, la primera preocupación era cambiar divisas. Ni me acordaba que era Sábado, en vano esperé que abriera el banco. Mi última opción…el hotel. Las leyes del mercado le dieron ventaja. Me ofrecían R$155 por cada USD 100. No acepté y salí a buscar otras opciones. Todo cerrado y empezó a llover. A quien se le ocurre traer paraguas? A mi no. Como su nombre lo indica la Avenida Atlântica es la calle que bordea el Atlántico…larga como ella sola. Caminé sin encontrar mejor cotización. Tanta caminata me dio sed. Sentada, mirando el verde mar, me mandé el jugo de un coco con un sorbete. Me pedí otro para el camino y emprendí el regreso. La garúa se hacía persistente…y yo sin paraguas/piloto ni nada que se le parezca. Mientras notaba las medias mojadas, recibí un llamado invitándome a ir al taller de H.Stern a ver somo se fabrican las joyas con piedras preciosas. Acepté. Casi al promediar el coco, recibí otra llamada…pero esta vez de la madre naturaleza. Aparentemente tanta fruta provocaban el efecto de un par de Activias en ayuna. Recordé que muchas publicidades hacen referencia a la relación entre las vacaciones y el tránsito lento. Evidentemente no entré en el target del producto.

Soy de las que cree que la vida podría musicalizar cada escena con alguna canción brillante. En ese momento recordé a Miguel Angel Solá y la Típica en leve ascenso. Tenían un par de hits…pero el que llegó a mi mente fue “Mamá, quiero popó”.

Casi corriendo llegué a Av. Nossa Sra. de Copacabana al 500 mientras una chica en recepción me preguntaba si había conseguido cambiar el dinero. No sabía que contestar…ni me interesaba la pregunta. Con una seña acepté lo que quisiera darme con tal que fuera rápido. En no se qué idioma, ni siquiera era intenta de hacerme entender en castellano, intentaba decirle que me había olvidado algo en el cuarto y que me diera la plata después…que no tenía apuro. Y ella insistía en que le faltaban R$ 5.

Nuevamente la música a mi mente…La corbata rojo punzó, de Hugo Varela.

Demostrando que tengo total dominio sobre todos los músculos del cuerpo, tomé los billetes, llamé al ascensor y fui a la habitación…volviendo al lobby del hotel 3 minutos después…justo a tiempo para ir a ver tallar mi piedra favorita…un agua marina.

No se qué haré mañana…se lo que NO haré. Volveré al desayuno aburrido de café con leche y tostadas…ante todo la seguridad.

María, justo a tiempo

Sigan agrandando la lista…no les va a quedar nadie… Martes, Mar 11 2008 

Hace unos años, curiosa por saber si mi comportamiento era el adecuado, estudié Ceremonial y Protocolo.

Iba a clases los Viernes hasta las 22.00. Ya a la salida del trabajo no quería más…hacía un esfuerzo increíble para llegar puntual a las clases y decidí que deberían ser unas horas entretenidas y divertidas…sino…no le veía la ganancia.

Casi desde el principio tomé el rol de la voluntaria en cuanta actividad se proponía. Ojo, no era la que levantaba la mano al toque…esperaba a ver qué hacían mis compañeros…si nadie participaba me animaba. Creo que los profesores valoraban mi actitud de remadora.

Llegó el día de ser anfitriona y supe que una de mis funciones era la de proponer un tema de conversación. En ese ámbito, la timidez no iba a ser mi característica. Como para hacerle más fácil la tarea al docente propuse un par de temas: política, religión. Todos en el aula sonrieron y la profesora indicó que justamente esos eran temas que debíamos evitar en una reunión formal.

Recordando aquellas clases, e ignorando la recomendación, pregunto: leyeron los nuevos pecados que añadió la Iglesia Católica a la lista?
Hay gente ocupada en seguir los preceptos para que su alma descanse en paz…después supe que con una buena donación se conseguía una monja de clausura que rezara durante un par de años pidiendo por el descanso del alma del que colaboraba con la causa. Para mi, ahí ya empezó a perder seriedad el tema.

De los sacramentos, cuento en mi haber con los siguientes:
– Bautismo: no hay fotos porque dicen que llovió mucho y el fotógrado del pueblo no pudo llegar porque se le empantanó la chata saliendo de San Cayetano.
– Reconciliación: complicado confesar los pecados cuando sabe que el padre Ledesma almorzaría todos los Domingos en casa de mis padres…por más que fuera un secreto siempre tenía temor que se le escapara algo indebido. Creo que ese temor me ayudó a no faltar a misa ni mentir.
– Eucaristía: comunión…primera y alguna que otra por ahí…no mucho más.
– Confirmación: en mi época venía después de la comunión…ahora antes…la globalización, vió?
Y par de contar.

Después de haber leído La Divina Comedia quedé casi convencida de la existencia del purgatorio, cielo e infierno. Luego vino un Papa y dijo que el infierno no existía…luego otro dijo lo contrario…me cabe la frase “para entrar en el cielo no es preciso morir”…y acá estamos…por momentos en un lugar por momentos en otro.

Y hoy leí que no sólo se ofende a Dios al robar, blasfemar, o desear la pareja del prójimo, sino también cuando se daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume o trafica drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social.

En algún código penal he leído que nadie está obligado a confesar sin la presencia de un abogado…y…digo…la Iglesia no se siente tocada ni un poquito? Al hacer que da lo que le sobra, no está provocando desigualdad social? Al ser dueño del Banco Ambrosiano, el Vaticano está asumiendo la obscenidad de la usura?

No se…me parece que tanto paseo podría incluir alguna vez una vuelta para ver a los africanos, no?

Aclaro que nada tiene que ver esto con la fe. La mía podría mover montañas si lo deseara…pero me niego a dejar en manos de estos muchachos con sotana la administración de la misma.

Mientras tanto, y hasta que decidan sobre la existencia del averno, seguiré compartiendo lo que la vida tan generosa me propone a diario, continuaré siendo voluntaria en donde se requiera, apadrinaré huérfanos mientras el presupuesto aguante y dedicaré los últimos minutos de cada día a agradecer el milagro de la vida.

María, un poco cansada de tanta hipocrecía y vulgaridad…
P/D. No dejen de visitar el restaurante Pecados Capitales en Lima…ESPECTACULAR!!!
P/D2. Ni pienses que te voy a saludar por el cumple, eh? Ya te avisé…

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Otoños Jueves, Mar 6 2008 

Algunos otoños ya se están anunciando…y no me refiero a esta intermitencia de llovizna, sol, lluvia, sol, viendo, llovizna y sol precisamente.

Hace unos años mi madre cantó en la tele. Epa, no sean atrevidos…mamá nunca participó de “Cantando por un sueño”…sólo apareció en el final de algún programa de verano. Ella y su grupo de amigos del “Coro otoñal” entonaron una milonga.

Todo esto pasó antes de su operación de cataratas…o sea…su visión no es la de ahora. ¿Ustedes se imaginan salir en tele a todo el país con gafas? No, no daba. Se hacía escribir la letra de las canciones en tamaño “titular de diario”. Quizás por exceso de confianza o simplemente porque no se le ocurrió, nunca pidió que le numeráramos las hojas. Una noche en el Café Tortoni, cuando entonaban el hit del grupo…Milonga sentimental, mientras algunos estaban en “Varón, pa’ quererla mucho,
varón, pa’ desearla el bien…” mi sobrina con la inocencia de una purreta de 7 ú 8 años dijo “miren como cantan todos una cosa y Blanquita es la única que dice otra parte de la canción”. Era verdad…mamá estaba en “Tal vez no lo sepas nunca,
tal vez no lo puedas creer”…parecía una escena de un espectáculo de Les Luthiers. Afortunadamente su voz no era de las primeras…entre nos…ahí confirmamos que lo suyo era fonomímica…y casi nadie reparó en ese inconveniente. A partir de ahí las hojas se numeraron y luego arrancó a cantar como solista en unas peñas. Después dejó eso también, cansada de que su guitarrista tomara vino desde que entraba al lugar y se olvidara las notas cuando a ella le tocaba cantar. Su vocación la llevó al piano…pero a uno de sus gatos, no recuerdo si Pulguita o Mickey le molestaba el ruido, perdón, el sonido. Pensándolo bien, quizás el felino la quería acompañar con sus maullidos…o tenía el tímpano delicado…no lo se…y nunca lo vamos a saber.

Otro tema, alguien sabe algo de grafología? Allá por los 80’s supe trabajar con una señora que era afecta a esa disciplina. Con mucho cariño la apodamos “la vieja”. Una tarde atendí el llamado de un usuario reportándome un problema. Tomé un block y empecé a anotar la secuencia que él me iba dictando. Mi colega, Nilda, la vieja, se acercó a mis anotaciones y las empezó a seguir con seriedad. Pensé que quizás tenía la solución al problema…pero no. Con mucha seguridad sentenció “por la manera de hacer el 5 se nota que sos independiente y por como cortás las letras se nota que tenés pensamiento analítico”. Lo que ella no sabía era que tenía una mirada superior a la de Derek Zoolander…le clavé la vista en el flequillo y sin mediar palabra se recluyó en un rincón. No volvió a hablarme por unos cuantos días.

Luego hicimos las paces y en algún almuerzo me explicó que nuestra letra cambia a medida que se va formando el carácter o adquirimos experiencias y modificamos nuestra percepción de la vida.

Esta mañana fui al banco a hacer un retiro. El joven bancario me pasó un formulario para que firmara. Tomó el bolígrafo, hice mi acostumbrada firma y se lo pasé por debajo del vidrio. Lo miró, miró el monitor, volvió a mirar la hoja, me miró, miró el documento, volvió a mirar el papel, el monitor, el papel, a mi…hasta que se animó y dijo “señora, si le muestro como registró la firma…la podría hacer más parecida?”. Semejante humillación por parte de un bancario?!?!?!?!?!?!?!?! ¿Y qué sabía él de como me sentía el día que registré mi firma? ¿Y si ahora me siento mejor y mis rasgos son ascendentes y aquel día tenía la autoestima baja? ¿Y si en aquel momento sentía la primavera y ahora adivino el otoño? ¿Y si en ese año llevaba las bebidas en la bolsa del super y ahora uso el changuito? (Majo…te va a llevar a vos también). Pero por favor, semejante atropello sólo pudo provocar una reacción en mi: la mentira. “No, lo que pasa es que tuve el brazo enyesado hasta ayer y todavía tengo los músculos duros…”. No se si me creyó o no…me dio la plata sin hacer comentario.

Y gracias que no tengo personalidad depresiva, sino, no paraba hasta terminar la botella de licor de menta que hizo Diego. Sólo me reí para mis adentros y dije…ya te vas a olvidar la firma que registraste vos también…si, si, si, te vas a acostumbrar tanto al cajero automático que no vas a firmar nada y un jovencito te lo va a hacer notar.

En fin, nada me molesta, nada me enoja…si me gusta la lluvia disfruto de la que veo por la ventana…si me gusta el sol…espero 10 minutos y veo que sale…prefiero el viendo…en 20 minutos se me vuela todo. Así es el clima tropical.

María, viviendo una primavera interior sin mucha explicación…

El primero es el primero… Domingo, Mar 2 2008 

Perdemos la cuenta de las veces que hacemos algo…pero rara vez olvidamos la primera vez.

El primer día de clases, la primera vez que una ola nos revolcó en la arena, la primera caída desde la bici, la moneda que nos trajo en ratón por la caída del primer diente, el primer sueldo, la primer vuelta en la montaña rusa, el primer beso…

Envidiable por un rato la situación de la protagonista de 50 primeras citas. Cada mañana conocía al amor de su vida y en cada atardecer recibía su primer beso.

Una mamá con varios hijos…todos son especiales…ya lo sé…pero el primero la hizo debutar como mamá y será el primero siempre.

¿Cuántas películas hemos visto en las que el hijo mejor, ávido de poder, no duda ni un minuto en cargarse a su hermanao mayor sólo para poder ocupar el trono?

Todo eso pasó, creo, por ignorancia…por no conocer el mundo…por no consultar el diccionario de los redactores de Infobae.

Al parecer, y según los libros de esta gente, en una familia, no hay UN primogénito…sino varios “los primogénitos”. Y cabe la aclarar que no se estaban refiriendo a los primogénitos de Egipto ni nada de eso, eh?

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María, recordando la primera vez que Infobae ignoró lo que dice el diccionario.