Alguien que sabe mucho “a quien Dios no le da hijos…el Diablo le da sobrinos”. Nada aclaró de ahijados…pero se podría considerar como un sobrino doblemente sobrino o algo así.

Cuando acepté ser madrina conocía algunas obligaciones que el cargo implicaba. Nunca rechacé responsabilidad alguna. Le di mi mano en sus primeros pasos, le empujé la hamaca, tomé su manito alrededor del lápiz, torcimos un alambre y lo metimos en detergente con agua para hacer burbujas, le enseñé a decir “lo saco…lo miro…lo hago bolita y lo tiro”, le expliqué la muerte y le sequé las lágrimas. Creí que con eso era suficiente…pero no…

Pasaron casi 15 años de aquella madrugada en la que sentí que nada iba a ser igual sin ella…y el otoño llegó junto con sus ganas de festejar su cumpleaños de manera especial.

No recuerdo detalles…pero se que nadie me obligó. Unos se apuntaron con las fotos, otros con el vestido, y yo…VOLUNTARIAMENTE…dije “bueno…el show”. Pensé que un mago y un payaso serían suficiente. A lo sumo uno que hiciera cositas con globos…pero no.

Hace un rato, a menos de 48 horas de haberme enterado que tiene un aro en la nariz, me entero que cerró con EL show. Como dato de color me dijo: tía, traen muñecos inflables!!!!!! Emocionadísima la jovencita.

En fin, como dijo Majo…”podría ser peor”.

María, y yo que quería contratar al primo de Andy…

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