Final de viaje Martes, Abr 28 2009 

Y bueh…todo se termina…hasta el largo viaje.

La espera en Barajas fue la más larga. Afortunadamente me crucé con Amalia, una joven estudiante de medicina oriunda de Reconquista que vive actualmente en Rosario y charlamos un rato esperando a que el avión despegara. Ella había estado en España y Reino Unido. Nos contamos el viaje…coincidimos en que fueron grandes vacaciones.

Recuerdo un momento del vuelo donde me preguntaron si quería carne o pasta. Elegí pasta, pedí agua, terminé de comer, me tapé y llegamos a Ezeiza. Detalle más, detalle menos, ese fue el regreso.

Eran las 6.00 am cuando entré a la oficina…con hambre de mediodía para mi. En el camino ejecuté los 2 sandwiches que había comprado para más tarde. Técnicamente ya era más tarde…había pasado como media hora desde que los compré.

En la oficina no había nadie, aproveché para ponerme ropa limpia en el baño, leer los e-mails de las últimas 3 semanas y ver el amanecer en el río.

Y ya estoy acá de nuevo…fui al teatro, vi amigos, nació Sol, hija de Tory, mi Tutu sacó un 1 en Contabilidad, no la suspendieron luego del botellazo, fui otra vez al teatro, en fin…rutina…

María, fin del viaje…averiguando precios de pasajes en tren desde Moscú a Pekín…esas son las siguientes vacaciones…:)

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Aranjuez Martes, Abr 28 2009 

Siempre pensé que Joaquín Rodrigo no necesitó componer nada más después de haber dado al mundo el Concierto de Aranjuez. Al visitar el lugar me di cuenta que le habrá salido casi naturalmente recorriendo las calles de la ciudad.

Ideal para un último día de viaje. Tan solo recorrer el Palacio Real lleva un par de horas. No por nada fue declarada Patrimonio de la Humanidad.

El río Tajo pasa por el centro y hay un crucero para conocer los jardines y los secretos de la ciudad. Vi la plaza de Toros, el mercado de Abasto, y la Plaza Mayor.

No entiendo nada de arquitectura, pero se presiente una perfección en el trazado de sus galerías que, mirando desde un extremo, parecen confundirse con el infinito. La recorrí 2 veces y volví a Madrid cuando caía la noche. Tenía una mochila que preparar.

María, todas las versiones del concierto me gustan, elegí ésta al azar…

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De 20090411_Aranjuez

El regreso a Madrid Lunes, Abr 27 2009 

El regreso de Casablanca a Madrid merece un posteo aparte. Lejos es el que mejor recuerdo.

Como siempre, EasyJet era la compañía elegida para el regreso. Era el último vuelo antes de volverme…empecé a sentir nostalgia.

Habiendo llegado temprano, tuve opción de elegir el lugar donde sentarme. Ventanilla siendo un viaje de tan solo un par de horas. Al lado mío…nadie…adelante tampoco.

Casi casi a punto de despegar y llega una mamá con 5 (cinco) chicos. 3 varones que ya caminaban y unas mellizas de escasos 3 meses. Una señora la acompañaba porque era obligación que cada bebé fuera en brazos de un adulto.

2 niños y un mayor con una de las bebés en la fila de 3 de adelante, uno de los niñitos al lado mío y en el pasillo la mamá con una de las bebés en brazos. Los chicos lloraban casi a coro. Uno pidiendo por su papá que se había quedado en tierra, otro porque no podía estar con la mamá, una de las bebés por hambre y otro por miedo a volar.

Sabía que en algún momento le ofrecería ayuda a la mamá…no podía sola con todos. Cargué por unos minutos a una de las mellizas mientras se ataban los demás niños. La devolví e intenté distraer al más pequeño de los mayores para que dejara de llorar. Tomé una de esas revistas de la aerolíneas y le dibujé bigotes a cuanta foto aparecía y le ofrecía que él hiciera lo mismo. No lo convencí ni un poquito. Se aferró a su mamá y me miraba con ira. No solo que no le caí bien…me inclinaba a opinar que le caí mal.

Despegamos y el niñito llorando aferrado a su mamá. Alcanzamos cierta altura y la mamá necesitó dar de comer a una de las mellizas y luego a la otra. La mamá llevaba una mochila con todo tipo de víveres para toda la familia. Le ofreció bananas…mi compañero de asiento dijo que no. Les dio quesitos…mi compañero dijo que no. Se levantó a cambiar el pañal a la pequeña Amalia y quedamos solos…Imhotep, así se llamaba el niño, y yo. Tomé uno de los quesitos y le hice avioncito. Dejó de llorar, sonrió y comió un poquito. Otro vuelo, otra sonrisa, otro mordisco. Así hasta terminar el queso. Las risas se escucharon desde el asiento de adelante, así que apareció Alfonso, otro de los hermanos. Con una mano queso a uno, con la otra banana al otro. Y en eso aparece Nemesio, el mayor. Abreviemos…pasados unos minutos, dos niños a upa y uno al costado. Todos viendo por la ventana. Así cruzamos por Gibraltar. Cuando se vio algo de tierra Nemesio dijo en voz alta: estamos en España Alfi. Demasiada ternura para un solo niño. Imhotep tenía que tomar un yogurt y se negaba. Cuchara a cuchara conseguí que lo tomara. Un poco cayó en mi pantalón recién salido del lavadero…pero no me importó. Cada tanto la mamá me ofrecía algo para comer y me daba las gracias. Nunca supo que debía darle yo las gracias…compartir el vuelo con esos pequeños fue una gran experiencia.

Si bien preguntaron mi nombre, todo el tiempo me llamaron señora. Llegó el momento del descenso. Esta vez Imhotep tomó mi mano. Descendieron todos los pasajeros y quedamos solo nosotros. Le puse la chaqueta a los que tenía más cerca y bajé con uno en cada mano.

El resto de los pasajeros nos sacaron ventajas…caminábamos solos por Barajas tratando de encontrar la parte del equipaje que contenía un cochecito para llevar a las mellizas. Me despedí con un beso de cada uno. Nemesio prometió hacerme un collar de conchillas después de hacerle uno a la abuela y traérmelo hasta mi casa para poder jugar conmigo en el patio.

Me separé del grupo y escuchaba un coro a la distancia: chau señora. Pasé por el baño…recorrí los pasillos y en un lugar veo 3 pequeños de pantalones naranjas que vienen corriendo pidiendo besos y abrazos. Estábamos todos en migraciones. La joven de la oficina completó el formulario por mi. Se dio cuenta que jugando con 3 niños no se podía. Se alejaban alternativamente unos metros solo para tomar impulso, decir señora y darme un abrazo. Sellaron mi pasaporte y con la misma intensidad cada uno me estampó el último beso en la mejilla…diciendo esa vez un definitivo chau señora.

Creo que eran de Madrid, Nemesio tenía 5 años, Alfonso 3 e Imhotep casi 2. Es lo único que supe de ellos…los recuerdo con sus chombas rayadas, pantalones de corderoy, ojos de color cielo y sonrisas perfectamente dibujadas.

Alguien que no me conoce podría pensar ‘no te dejaron dormir’…eso es lo de menos…disfruté muchísimo las 2 horas de vuelo. No me acordaba lo lindo que es jugar con niñitos pequeños.

María, me olvidé de tomarles una foto!!!!!!
P/D. Si alguien alguna vez se cruza con ellos, por favor, salúdenlos de mi parte…

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Marruecos Lunes, Abr 27 2009 

Desde que vi la película Casablanca por primera vez, supe que alguna vez iría a conocer Dar el Beida…y seguiría viendo la peli docenas de veces.

Cuando estabar armando el itinerario del viaje, después de París, muchos pensaron que seguiría en el viejo continente…quizás Santorini…quizás Viena…pero no…el destino fue Casablanca…y no me arrepiento.

De no ser por la curvatura de la tierra, seguramente desde la azotea del hotel hubiese podido ver a algunos de mis amigos comiendo un asado en el Tigre…pero bueh…no se pudo.

Disfruté del sol y conocí gente increíble. Hay pocas fotos porque no me despegué del prejuicio a tiempo. A la distancia, pensar en Africa, tiñe el viaje de otro color. Nadie preguntó cómo me animaba a ir a Londres sola…pero dudaban de Marruecos.

No soy tan necia como para desoir todos los comentarios…tomé algunos recaudos. En principio, contraté un taxi para que me recogiera del Aeropuerto y me llevara al hotel.

Uno de los tantos Mohamed que conocí en esos días conduciendo un Mercedes Benz me esperaba en la puerta del aeropuerto Mohamed V, nombrado así por el nombre del rey anterior a Hassan II y a Mohamed VI, actual 18º rey de la dinastía alauí.

Caminé por la medina…esquivando a los vendedores de todo. Las pocas palabras que había aprendido viendo El Clon me vinieron muy bien: la, shucran. Quiere decir ‘no, gracias’.

Recorrí la mezquita Hassan II en un clima de absoluta tranquilidad. Dicen que el rey leyó en el Corán la frase y su trono se construirá sobre las olas y decidió que la mosquée debería estar en Casablanca. Pidió un esfuerzo adicional a todos los habitantes de la ciudad para financiar la construcción. Cuando leía la placa que rezaba que fue construída por el rey, acoté ‘…pero entonces la construyeron entre todos…’. La respuesta fue lacónica: no, la construyó Hassan II.

Primera vez que me encontraba con gente que defendiera tanto a su monarca…no se discute nada de lo que él haga, diga a disponga. Un día, de la nada casi, me comentan como al pasar…Hassan II tiene más plata que Obama. Me lo dijeron con el orgullo de lo propio…y creo que no entendieron que a mi eso no me importaba…ni por el presidente de USA ni por el Rey de Marruecos. Era una cuestión que no sumaba en la cuestión que estábamos viendo: un barrio de los más pobres de la ciudad con niñitos descalzos.

Huelga total de cubiertos, todo se come con pan y los dedos. Y así también se sirve. Da una sensación de compartir la comida. Antes de que alguno pregunte, ninguno se había lavado las manos antes, simplemente tomaron el trozo de pollo, tiraron y lo hicieron porciones…y eso comí. No pensé en bromatología ni nada de eso. Me sentí a gusto.

Un día me dieron una especie de guiso de algo que no sabía qué era. Pregunté y nadie sabía como se decía eso en Inglés. A los pocos minutos vino alguien con el puño cerrado y descargó unas semillas en mi mano, indicándome que con eso estaba hecha la comida. Eran mini lentejas…casi el mismo sabor que las que consumo en casa. Aprendí a comer eso también sin cuchara. El pan con cáscara gruesa está hecho para eso creo.

Vi como se cocinaba un pan enterrado debajo de una fogata y ayudé a quitarle los granos de arena y las cenizas que le habían quedado…y era riquísimo.

Me dediqué a observar la libertad con la que las mujeres eligen su atuendo. Algunas con velo, otras con pañuelos, otras sin nada. Comprobé que hay que tener un talento especial para colocarse el velo y que se les vea bonito.

No pude escuchar música autóctona…son grandes admiradores de la música de Argelia y el ritmo Rai. Recordé aquel tema de Sting Desert Rose…bueno…el que canta con el inglés es Cheb Mami, un ídolo para todos los que conocí.

Algo que no puedo dejar pasar: toda persona que vio mi pasaporte leyó ‘Argentina’ y como si fuera un reflejo condicionado digo ‘Maradona’. Me lo temía, pero verlo en vivo y en directo es raro.

Un señor de la seguridad del hotel me decía la formación completa de una selección en la que participó Ortega, Batistuta y algún otro que yo no recuerdo. Se confesó hincha de Boca Juniors, por lo que nuestra amistad terminó ahí…jejeje…de onda, eh? Todo bien…se lo dije a mi Tutu y encontró muy natural ese hecho.

Resumiendo: viaje a otro mundo. Un tercer mundo diferente al que transito, con algunos lugares comunes. País cálido tanto por el clima como por el afecto de su gente. Si alguien está indeciso…confíe en mi y lléguese a Casablanca, Rabat, Fez, Aguedir o Marrakech…llénese de arena en algún desierto, coma con la mano hasta un guiso, disfrute del Atlántico del lado de enfrente.

María, escuchando a Cheb Mami…

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De 20090407_Casablanca

París Lunes, Abr 27 2009 

Podría no parar de escribir hasta que me gane el sueño…pero igualmente me quedarían pendientes por contar.

París es todo lo que dicen y mucho más. Alcancé a dormir 3 ó 4 horas cada noche, quería aprovechar al máximo.

Tiene colores, sabores y olores que solo encontré ahí. Nada se compara. Y no me refiero a la torre de 321 metros construída en 2 años, 2 meses y 4 días ni a los 18 kilómetros que tiene el Louvre por dentro ni al obelisco traído desde Egipto y colocado en la plaza de la Concordia ni el pan de Paul’s mirando el arco de triunfo ni a la catedral de Notre Dame ni al Panteón ni a sus perfumes ni a nada de lo que imaginé antes.

Lo que tiene París no se puede escribir ni mostrar en fotos. Son ganas de que no se termine el día y luego que la noche continúe. Siempre hay algo para hacer. Mi hotel quedaba en Montparnasse…y desde ese barrio arrancaba cada mañana mi recorrida.
Un día tomé el Metro en Alessia y bajé en la Cité. Caminé hasta Notre Dame y el Panteón. Volví sobre mis pasos y pasé por la Sorbona. De ahí al Louvre…entrando por detrás. En ese patio trasero me interceptó una gitana mostrándome un anillo que acababa de encontrar y quería saber si era mío. De serlo, seguramente me pediría unos Euros para devolvérmelo y, como no era, muy probablemente ofrecería dármelo por algunos Euros ya que ella no lo quiere y necesita comer. Nunca supe cuales fueron las alternativas, le dije que no hablaba Francés y seguí. No voy a decir que recorrí el Louvre porque estaría mintiendo, sólo entré y observé las obras que más me interesaban. Al salir, otra gitana encontró un anillo de oro casi delante mío. Me reí, dije que no hablaba francés y que era el segundo anillo que encontraban en el día a mi paso. Se disculpó y se fue.

Salí del Louvre y seguí caminando hasta la plaza de la Concordia. Y no me iba a volver teniendo el Arco de Triunfo a escasos 1880 metros de ese lugar. Compré más agua y seguí. Me senté a tomar un café en Fouquete’s, el restaurante que jamás cerró…permanece abierto las 24 horas del día, los 7 días de la semana, los 12 meses del año. Paré a comer unos pancitos exquisitos en Paul’s y llegué a la plaza donde confluyen 12 avenidas. Imponente en el centro el Arco de Triunfo. No era el lugar para terminar el día…seguí a la izquierda por Avenida Kléber y llegué a ver la Torre Eiffel en el final de la Marathón de París. No esperé los 45 minutos reglamentarios para subir al primer piso. Mi amiga Marian me había dicho que no vale la pena y le creí. De fondo se veía Les desvalides, otrora hospital de veteranos, actual museo. El mapa decía que a 2 cuadras se encontraba la estación de Metro de Francisco Xavier. Se entiende si les digo que llegué con lo justo? Tuve que caminar para hacer una combinación y luego recorrer 4 cuadras desde la salida del metro hasta el hotel. Llegué de milagro. Apenas alcancé a darme una ducha y meterme en la cama. Intenté pensar en algo…y ya no pude. Dormí como su hubiese sido la última vez. Menuda travesía la mía. Perdí la cuenta de los kilómetros…pero mis borceguíes dieron fe que fueron muchos.

El resto de los días fueron similares. Siempre algo lindo para ver. Río o colina…todo ejercía fascinación sobre mi.

María, ya se por qué le dicen Ciudad Luz
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De 20090402_París

En Brujas…y no escondida… Domingo, Abr 26 2009 

Supe que el año pasado se estreno una película llamada Escondida en Brujas o algo así, y transcurría en la ciudad de Brugge en Bélgica. Cuando me la contaron me dijeron que ese lugar era como una aldea medieval o algo así.

Amanecí en un día soleado en Brujas. Caminé a la vera de los canales y llegué a la plaza. Definitivamente el lugar parecía salido de una película. Capital mundial de la bicicleta.

Comprobé que, como en el resto del mundo, ahí también nos podemos comunicar por señas. Señalé un cajón de bananas e indiqué un 2 con los dedos, las envolvió y me mostró un dedo de la mano. Le di un Euro y seguí caminando. Igual para el resto de las compras…hasta en el correo sirvió eso.

Hice un crucero en bote por los canales. Siempre la magia de los puentes obligándome a tomar fotos en cada cruce, sin darme cuenta que para el que las ve son simplemente puentes…la magia la percibí yo…pero la foto ni se entera.

Una ciudad poblada de negocios que venden unas artesanías que son como bordados en hilo blanco, sobre lienzo blanco, formando todo tipo de dibujos y fantasías. También muchas ventas de zapatos de madera…como las que usan los duendes o elfos o esas cosas…perdón mi ignorancia.

En un lugar que casi no recuerdo, me apoyé para sacar algo de la mochila y sentí un pinchazo. Una especie de espinita se me había enterrado en el pulgar izquierdo. La quité y seguí mi camino…para mi ahí había terminado la historia. Ayer acabé con la caja de Cefacar que me recetaron para la infección…parece que traje algo más que recuerdos de Bélgica. Todavía molesta y nadie se anima a meterle mano…voy a tener que volver a ver a un médico.

Me enamoró la ciudad…pero no se si para más de un día. Temo que cayendo el sol se pierda el encanto. No me quedó lugar sin recorrer…sólo me restaba volver.

El chofer de la van que me llevaba a París se llamaba Sebastian, sin acento en la última ‘a’. Viendo que iba sola me invitó a viajar con él. Fue mi guía durante todo el trayecto.

Al cabo de un par de horas bajamos en una estación de servicios a tomar algo. En cuanto descendí se acercó una muchacha española que me encaró casi de prepo…sin saludo…sin esperar a que me despertara del todo. Me dijo ‘te puedes cambiar de sitio? Voy atrás con mi novio y queremos ir adelante’. Mi ‘yo’ normal hubiese dicho que si al instante…pero en este caso no me gustó mucho la actitud de la jovencita. No digo que fingiera aprecio, pero un mejor tono hubiese ayudado. La miré, pensé y le dije ‘mmm…no, mejor no…vengo tan cómoda acá’. Media vuelta y se fue. Afortunadamente no creo en el mal de ojo, sino pensaría que me había ojeado…jejeje.

París nos esperó con un embotellamiento de aquellos producto de un accidente. Dejamos al resto de mis compañeros de viaje en el Metro y Sebastian me llevaba hacia mi hotel cuando fuimos interceptados por un policía en moto que lo acusaba de usar el celular mientras conducía. Y era verdad, le estaba avisando al mecánico que al vehículo se le malogró el aire acondicionado y, en la parada para tomar café, las puertas se cerraron y el abre puertas no funcionó, razón por la cual tuvo que abrir el baúl y meterse entre los asientos para llegar a la puerta delantera. Yo había sugerido que la pagara 2 Euros a un niño…para un hombre que medía alrededor de 1,80 iba a ser complicado…y así fue.

En fin, muchos minutos en los que el policía y un asistente le explicaron lo malo que era hablar y conducir, y que la próxima vez le quitarían el registro, y un montón de otras cosas. Para mis adentros pensé que de haber sido por estos pagos, seguramente unos $50 hubiesen hecho olvidar el incidente. Qué mal pensada!!!!

María, con hielo en el dedo para combatir la infección que traje escondida desde Brugge

De 20090403_Brujas

Fruta fresca Domingo, Abr 26 2009 

No, no, el título del posteo no significa que haya encontrado el disco de Carlos Vives que lleva ese nombre…es para comentar algo que me llamó gratamente la atención:

Estamos acostumbrados que en las obras de teatro largas, en el intermedio, uno compre algo para consumir mientras espera. En Argentina son un clásico los alfajores, el maní con chocolate en los cines, algunos caramelos o simplemente una gaseosa. Tanto en Madrid como en Londres, en el entreacto se ubicaba una venta de helados en la sala, pero mucha gente llevaba algo para no comprar en la sala. La sorpresa es que vi mucha gente comiendo fruta. Estaba el que sacaba un triple y una coca y el que pelaba, literalmente, una banana o una manzana. Eso me gustó mucho. Me encanta comer fruta, pero en general lo hago en casa…no es fácil de comprar una fruta entera en un kiosco.

En todas las ciudades que visité noté la costumbre de comer en la calle, y comer los típicos sandwiches, churros y pizzas…pero lo que más me sorprendió fue la costumbre de la fruta…que adopté casi sin sentirlo…

María, comiendo un caqui…está rico…pero me dejó la boca como áspera

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Ya en Londres Viernes, Abr 24 2009 

EasyJet me llevó a Londres, desde Venecia, en un rato. Y el tren a la estación Victoria hizo el resto. En menos que canta un gallo estaba caminando por las calles de Kensington, tomando un Caffè Latte en Starbucks sin hacer cola.

Qué hermosa ciudad!!!!! Muchos se podrían quejar del clima, a mi esos detalles no me amedrentan. Como siempre caminé muchísimo. Vi el cambio de guardia en el palacio de Buckingham, la abadía de Westminster fue la cuota de religiosa de la ciudad, vi la hora exacta en el Big Ben, infaltable el crucero, el London Eye, el edificio del parlamento, el Puente, la iglesia de Saint Paul y un final de día en el Covent Garden. Una zona también conocida como theatreland. Esa noche me tocaba Chicago. Creo que va a ser difícil encontrar una Velma Kelly mejor que la que compuso Tiffany Graves.

Un chocolate caliente en Nero y a descansar un rato.

Mi último día en Londres empezó con un invitado de lujo: el sol. Ya desde el alba se adivinaba un gran día. Cargué la mochila de agua y frutas y dejé atrás el Oxford Hotel.

Mis planes eran sencillos: Penywern Road, Earl’s Court Garden, Knaresborough Place, Collinham Place hasta Cromwell Road y caminar hasta que me canse. Los nombres de las calles no tienen importancia, es sólo para presumir de mi mapa callejero…jejeje. 🙂

Cromwell Road me llevó nuevamente por esas casas que parecen hechas con moldes, todas iguales iguales, el museo de Historia Natural, alguna iglesia y bares lindos. No se cuanto caminé, se que pasé por Harrods, miré y seguí. La ciudad parecía mucho más tranquila que los días anteriores. Culpé al horario. Almorcé con una ardilla en Hyde Park y seguí caminando. De pronto Cromwell ya no era Cromwell sino Brompton Road y yo seguí. Quise tomar una foto del Ritz…pero parecía un edificio en construcción, las ventanas estaban cubiertas con postigones de madera pintados de azul. Seguí caminando. Mis pasos me llevaron a pasar por la Academia de Artes y ahí supe que ya estaba cerca del lugar donde quería ir.

No iba a sacar mis lentes en plenas vacaciones…achiné los ojos y miré para adelante. Si, un par de cuadras más y llegaba a Piccadilly Circus. Eso era obvio, estaba en la calla Piccadilly y al final se veía gente. Penúltima botella de agua en una esquina. Miré a mi alrededor y me pareció extraña la calma. No recordaba cuando había sido la última vez que vi pasar un auto por ahí…pero me parecía que ya llevaba varios minutos siendo peatonal. Y bueh…mejor para mi, más calle para mi sola. Conforme me iba acercando, más gente iba viendo. Y ahí entré a pensar que era demasiada gente hasta para la esquina del gran cartel de TDK y la estatua de Eros.

En la calle regalaban periódicos. Tomé uno y leí la portada. Se venía anunciando que iban a cortar las calles de la zona para manifestar en contra de la visita de Obama y pedir por el cese de la guerra en la reunión del G20. Y justo era ese día…y era en ese lugar. O me metía a la manifestación o a un restaurante. Elegí lo segundo. Hablé con el mozo del tema. Me dijo que no me preocupara, que se iban todos para Trafalgar Square. Y donde debía ir yo al teatro esa noche? A 2 cuadras de Trafalgar Square. Nada me importó, si o si iba a ver la puesta londinense del Fantasma de la Opera. Comí ese pollo con vegetales y fideos, tomé el capuccino y continué mi camino.

Los manifestantes empezaban a desconcentrarse. Me mezclé con algunos que me dieron sus panfletos y llegué al teatro. Un alivio decir mi nombre y que me dieran una platea comprada por Internet 2 meses antes.

Disfruté la obra y me fui al hotel…despacito…como intentando que esa noche no terminara. Si la llegada a Venecia fue EL momento del viaje…ésta era LA noche.

Sentí que me quedaron un montón de cosas por hacer…

María, transformando eso en deseos de volver…

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De 20090330_Londres

Al fin Venecia Viernes, Abr 24 2009 

El trayecto en tren de Florencia a Venecia me dio el tiempo para asimilar todo lo que había visto ese día. Viajaban unos jóvenes españoles que hablaron toooodo el viaje a un volumen algo elevado. Por educación nadie les dijo nada…pero molestaron a todo el pasaje. En particular una de las chicas que tenía un tono de voz muy peculiar.

No tenía idea donde debería bajarme…como siempre dejé que mi buena fortuna me llevara a destino.

Llegamos a la estación Mestre y se bajaron todos del vagón. Quedé sola…pero sentí que no esa no era MI estación. Al cabo de unos minutos arrancamos nuevamente, cruzamos un puente y llegamos a la estación Santa Lucía. Tomé mi mochila y bajé.

Conseguí un mapa, compré agua y salí de la estación. Al bajar el tercer escalón vi la más maravillosa postal que jamás compré. Agua calma en el canal que reflejaba una gran luna, máscaras del carnaval pasado adornando todos los negocios de la zona, faroles en las esquinas alumbrando, sin exagerar, el paso de la gente y olor a algo recién salido del horno. Saqué el celular del bolsillo, viendo que tenía señal sabía que una llamada desde ese lugar implicaría 2.5 USD el minuto. No me importó nada…marqué el número y dije…’llegué a Venecia, es la noche más linda del viaje’. Ojo, no se si eso era verdad…pero era lo que sentía en ese momento. Nada podía mejorar ese momento…no faltaba nada…no sobraba nada. Como quien no ha tomado agua en mucho tiempo y ve una laguna, quería subir al puente que tenía enfrente, ir al otro que estaba a la derecha, meterme en un bar con vista al canal y pedir un capuccino, comprar una máscara, dejar la mochila en algún lugar…todo con la misma intensidad.

Miré a mi izquierda, la calle España me sonaba familiar y el nombre Universo en un pequeño cartel me hizo recordar que ese era MI hotel. Siiii, estaba a 20 metros del lugar de donde no me quería ir.

Me registré, dejé mis cosas y salí a caminar. La pregunta de ‘fue lo más lindo que viste hasta ahora’ no tenía dudas en ese momento…definitivamente podría ser la postal que resumiera el viaje. Y caminé por esas calles con magia sin cámara…pero no me importó…no le podré mostrar esa noche a nadie…pero está dentro de los momentos que no se olvidan.

Comí los ravioles más caros de mi vida, pagué 42 Euros y me fui a descansar. Al alba partí a recorrer el canal en el Vaporetto y luego volver caminando por esos pasajes que no llegan a ser calles. De la nada aparecen locales de cualquier cosa. Toda la ciudad es así…pequeños bares alumbrados con velas…restaurantes a los que se accede cruzando un pintoresco puente…mercados…más puentes…más bares. Se podría decir que hasta que no lleguar a la Plaza San Marco no estaba oficialmente en Venecia. La recorrí maravillada, pero ya no entré más a las iglesias…de afuera estaba todo bien. Para no perderme y asegurarme de recorrer todo, con un marcador iba escribiendo el recorrido en un mapa…fue muy divertido además…con la excusa de ver para donde tenía que agarrar me paré en varios bares a tomar café o chocolate.

Al día siguiente, una sirena y el tañir de campanas anunciaban que el agua podía subir. Y subió. Improvisados caminos en el centro de las calles permitían circular. Me limitó un poco. Ese día terminé a las 19.00…era menester descansar un poco también.

María, cerrando los ojos…viendo el gran canal reflejando la luna…

De 20090328_Venezia

Italia en tren Jueves, Abr 23 2009 

Y llegué a Florencia. Mochila a cuestas compré agua, pedí un mapa y a recorrer.

El Pontevecchio me pareció sacado de una película vieja…le tomé varias fotos y me fui acercando. Ya caminando sobre él me di cuenta que, tal como su nombre lo indica, era un puente viejo y no me pareció tan encantador…pero me alejé y lo volví a sentir precioso.

El tema distancia del objeto fue un tema recurrente en la ciudad. Imposible apreciar Il Duomo estando cerca. Esos edificios son para verlos de lejos…mi vista no tiene el angular suficiente como para captar todo eso en una sola mirada. Todo es tan grande que se me pasaron los minutos recorriendo cada pedacito de su perfecta construcción.

Entré al museo. Un poco por el arte y otro poco porque podía dejar la mochila en la entrada. Después de 6 ó 7 horas de llevarla en los hombros ya necesitaba un rato de descanso.

Misma sensación que en Roma…no eran cuadros…eran paredes y techos con pinturas. Escenas de batallas en toda una habitación me hicieron sentir inmersa. Me fascinó la idea del arte al aire libre…la plaza de la Siñoría, está repleta de obras de arte…incluso una réplica del David…aunque creo que ver el original en el museo de la Academia pueden significar los 10 Euros mejor gastados.

Por donde mirara había una obra de arte o un edificio que admirar…incluso esa especie de galería donde se encuentran los locales de las marcas más caras del mundo. Toda la ciudad es una bella obra de arte.

Para mi, ciudad para un día…aunque quizás con más tiempo le hubiese encontrado otros encantos.

María, cargando de nuevo la mochila rumbo a Venezia…

De 20090327_Firenze

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