Se vino Santa Rosa…pero por acá sin mayores complicaciones. Bah, complicaciones no, pero mi cobarde amiga canceló el almuerzo por lluvia…en fin…por suerte mañana sólo estará nublado… 😉

Salí de la oficina y paró un taxi casi sin que yo extendiera la mano. Impecable el coche…bien perfumado…manejado por un muchacho de color…de color negro…bien negro.

Me dijo hola o buenas noches…o algo parecido. Mientras le decía la dirección pensaba “Oblongo…que en dialecto Swahili quiere decir más ancho que largo”. Ya se, no tengo gracia…pero bueno…me vino eso a la mente.

Hicimos una cuadra y mi boca no se pudo mantener cerrada. De donde es? – Pregunté. De Nigeria – contestó. Al toque me lo imaginé con la camiseta verde con la que nos suelen agarrar en los mundiales.

De football no vamos a hablar. De política menos…todos sabemos que su democracia es endeble y no está para andar tocando temas ríspidos. Me quedaba el clásico “y ustedes deben estar contentos con el precio del petróleo”…pero vaya uno a saber si me entendía. No dije nada.

Apurando las 10/15 cuadras me hizo sentir mi propia ignorancia. Me preguntó si me gustaba la música de Nigeria. Todo bien con la diversidad musical. Me gusta Cesária Evora, Ismael Lo y Salif Keitha…pero no conozca a ningún africano más. Me salvó el “gong”…me preguntó si me gustaba “Sade”. Obvio que si, quien no recuerda aquel hitazo “Smooth Operator”? Qué saxo!!!! Y yo que creía que era inglesa. No señores, es mitad nigeriana mitad inglesa.

Pensé que se había terminado la conversación…o al menos los temas. Pero no, me preguntó cosas que todavía no entiendo y otras básicas, que contesté como si en vez de africano fuera sordo. Lo se, nos pasa a todos…usé el mismo volumen que cuando hablo con Joey…que bastante bien le va con el español. Me siguió contando algo más de la música de su país…pero bueno…conozcamos nuestras limitaciones…quizás sea muy bueno conduciendo un taxi…pero no saben como le costaba el español. O a mi me cuesta entender lenguas trabadas…no lo se.

Se hizo silencio y tuve una idea brillante. A la luz del medallero olímpico, digo, sería posible aprovechar que tenemos gran inmigración y formar una selección de deportista ducha en varias disciplinas? Ya todos sabemos que algunos de esos “deportes” solo son para chinos o similares. Entonces, cada vez que venga una familia a abrir un supermercado, en vez de pedirle capital suficiente, pidámosle un primo gimnasta. Cuando vengan de Ucrania o Rusia a querer manejar colectivos de la línea 168, para obtener la licencia, que presenten un pariente que salte o haga algo de eso. Además, con la altura que tienen los vendedores de joyas en Plaza Francia, de un plumazo nos armamos un Dream Team. Ya que la mezcla de razas no nos favorece, por lo menos aprovechemos lo de “…hombres de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino…”. Buena voluntad tranquilamente puede ser algo así. Y de esa forma, en unos años, unas cuantas decenas de supermercados después, posiblemente estaríamos entre los 20 mejores, no? (En estos juegos creo que quedamos 34 o cerca).

Y después de semejante idea me bajé y seguí haciendo el recorrido a pie…total ya no llovía.

María, soñando con un montón de medallas…

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