Pasionaria Viernes, Nov 27 2009 

De mis épocas mozas recuerdo algunas leyendas que explican el origen de tal o cual nombre de flores y animales.

La que vino a mi mente ayer, viendo una obra de teatro, es la leyenda del mburucuyá o pasionaria. Dicen que un yaguareté perseguía a una niña cuando un sacerdote se cruzó para llamar la atención del animal, salvando la vida de la niña. La sangre derramada regó el suelo donde después brotó una flor que recuerda lo bello que es sufrir por los demás.

Anoche fui a la última función de la segunda temporada de Pasionaria, obra magníficamente protagonizada por Flor Dyszel. La protagonista es una mujer de la cual nunca escuché el nombre…de aquí en más llamada ‘la mujer’. Por momentos aparecía el muchacho del delivery de la heladería…pero nunca supe si era real o producto de su fantasía…o ambas cosas.

El hecho es que durante el transcurso de la obra vimos a la mujer hablando por teléfono con un ex…al que aparentemente quería…y por el que sufría con más intensidad de lo que podría llegar a amar.

En un momento le pregunta al chico del delivery: sabés qué quiere decir ‘I love you’. Ante la negativa…la mujer le da una definición que, me parece, resume el espíritu de la obra. Me disculpo con Lucía Moller, autora de la pieza, por mi mala memoria…la frase exacta no me la acuerdo…pero la definición es algo así como ‘si no estás conmigo no puedo vivir’. Si, si, lo que leemos en alguna remera, la frase de todos los clásicos del cine norteamericano, lo que la mayoría de nosotros traduce como una demostración de amor, para esta mujer en ese momento el sentimiento conlleva algo bastante lejano a la felicidad.

Y así transcurre la obra, con una mujer al borde de todas las emociones, rodeada de objetos que le recuerdan, con dolor, el amor.

Primera vez que veía en escena a Flor Diszel. Una grata sorpresa.

Recomendaría la obra, pero la temporada terminó ayer. Espero que haya una tercera y les paso el dato. Hay que ir!!!!!

María, con ganas de helado de frutilla, limón y crema del cielo… 🙂

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Gaviotas para el cumpleaños Lunes, Nov 23 2009 

Pensé que el año pasado había el mejor día de cumpleaños…me equivoqué…el de este año lo superó.

Hace un par de semanas sugerí que estaría bueno tomarnos unos días en la costa.

Imposible recordar todos los detalles del finde…pero hubo algunas perlas que no puedo dejar pasar.

Promediando el recorrido mi Tutu desde el asiento trasero pregunta: ¿tía…la cabaña tiene jacuzzi?. Contesté que si. Aguardó unos segundos y acotó…entonces esta vez lo voy a usar…la última vez que vi uno estaba apagado. La madre casi clava los frenos en seco…se contuvo…miró por el espejo retrovisor y casi al unísono interrogamos: ‘de donde conocés un jacuzzi vos?’. No estábamos preparadas para la respuesta: ay, mamá, preguntás como si fuera que no tengo vida. Confieso que hasta ese momento quería creer que, efectivamente, no tenía otra vida. El alma nos volvió al cuerpo cuando aclaró: en la casa de Nadia hay uno…lo vi un día que estuve de visita. No se si existe la tal Nadia, ni si tiene bañera, ni si de verdad estuvo en su baño…pero quiero que me conforme su respuesta y no seguir preguntando nada.

El resto del viaje fue sin sobresaltos…Carozo se asomaba por la ventana, miraba el monótono paisaje, se cansaba, dormía un rato…se despertaba…miraba por la ventana, etc, etc, etc. Mi Tutu seguía su rutina de papas fritas, siesta, papas fritas.

Mientras Buenos Aires padecía una tormenta espantosa nosotras caminamos por la arena, comimos cordero, fuimos al circo, juntamos piedras y caracoles, jugamos a la cartas, bañamos a Carozo, paseamos por el centro de Gesell, de Mar de las Pampas y de Costa Azul.

El tiempo pasa rápido y anoche nos volvimos. Esta vez la rutina fue diferente. Carozo se acostó…se durmió…y no se mosqueó hasta llegar a la puerta de mi casa. En los peajes abría apenas un ojo, se acomodaba y seguía durmiendo. Y claro, entre el aire de mar y las caminatas terminó agotado.

Pasamos por Chascomús y vimos la manifestación semanal en Lezama. Serán muchos los manifestantes…pero ninguna maestra de escuela les da una mano…los boletines que reparten tiene groseros errores de ortografía!!!!!!

Recibí muchos regalos…todos PERFECTOS…y el viaje fue uno de ellos.

María, planeando el siguiente festejo…jejeje

Domingo: Colonia (Tres deseos) Domingo, Nov 15 2009 

Esos eran mis planes: desayunar en Colonia mirando el río…caminar por las calles de piedras…andar en bici…vivir un día a la antigua y volver.

Parece que mucha gente pensó lo mismo…no había pasajes. Hice lo más lógico en estos casos: desayuné mirando al río…de este lado del río…y saqué entradas para ver Tres deseos…película que transcurre integramente en Colonia.

Fui a los cines Gaumont. El costo de la entrada ya me anticipó que era una función especial: $6. Mirando a mi alrededor entendí todo…había caído en la función para jubilados. Ojo, ellos pagan $3…pocos como yo pagamos $6.

A medida que pasaban los minutos me fui sintiendo en el pueblito detenido en el tiempo y en esas 3 historias de seres en crisis.

Florencia Raggi, Julieta Cardinali y Antonio Birabent contando esa historia de manera impecable. Una aparición de Willy Lemos que me tomó de sorpresa y quizás por eso la disfruté doblemente.

El final, con la suelta de esos globos de tela con un mechero que calienta el aire haciendo que se eleven y de fondo una canción preciosa en francés compuesta por
Ivan Wyszogrod e interpretada magistralmente por Divina Gloria…fue el broche perfecto para el final de un fin de semana que me pareció largo…

María, terminando de disfrutar un finde con sabor a largo… 😉
P/D. Colonia queda para la semana

Amor a tiros Domingo, Nov 15 2009 

Quien necesita 500 butacas y una gran sala para hacer una buena obra? Al menos Celina Font, Sebastián Mogordoy y Lorena Vega no. En una sala de El camarín de las musas desplegaron su talento para hacer una excelente función.

El escenario es un sótano donde se encuentran 3 policías para hacer un procedimiento. Como casi todas las historias absurdas…ésta se parece en algo a la vida real: hay historias de personas debajo de esos uniformes.

Ningún detalle de la historia fue librado al azar. Vestuario, escenografía y un excelente libro dieron material para que estos 3 actores se luzcan. Me encantó Celina Font!!!! Una policía de oficina…hija de policía…policía desde chiquita…que tiene un problemita por el cual está medicada. Y como era de esperarse, se brota en pleno procedimiento. No voy a contar el final…espero que alguno se anime a ir. Está los Sábados a las 21.00 en Mario Bravo 960. Para después de la obra recomiendo el restaurante. Lugar lindo para quedarse y hacer sobremesa…hablando de la obra y de la vida…que de a ratos es lo mismo.

María, disfrutando de un fin de semana que parece largo…

Ritual para un Viernes 13… Sábado, Nov 14 2009 

Cuando empezó el día, nada me hacía pensar que en algún momento me pegaría el malhumor. Se armó un temporal después del almuerzo y recordé que tenía turno con el odontólogo a las 16.20…o más precisamente cuando la lluvia se transformó en cortina de agua y la ciudad se volvió a inundar. Llegué a eso de las 16.40…empapada…

Hasta acá todo bien. Nada de eso me perturba.

Me siento en el sillón de las torturas. Cae el médico con expresión de pasaba, vi luz y subí, saludó…miró las radiografías y me dijo: pedí que te autoricen la orden y volvé la semana que viene. Perdón??? Y mi dolor de oídos? Con cara de desprogramado sugiere andá al otorrino.

No, no, no…así no se puede. No pretendo que el tipo tenga en mente todas las historias clínicas…pero mínimamente lee antes de hacerme pasar. Fui a consultarlo porque me derivó un otorrino. Mi dolor de oídos se debe al bruxismo…y para eso estaba en el consultorio.

Su respuesta fue el origen de mi mal humor: y bueh…seguí tomando analgésicos… chau…justo paró de llover.

Ya sabemos que muerdo de noche…reconozco que salí de ahí, de día, mordiendo rabia.
Apagué los teléfonos y me dediqué a hacer la lista de cosas que componen el ritual para sacarme la mala onda:

– Ponerme ropa gastada
– Caminar bajo la lluvia
– Ir al teatro

Algo mojada llegué justo para El regreso del Tigre. La había visto la noche del estreno…y era ideal para olvidar al doctor alto de ojos celestes…sin memoria.
Como era de esperar, el llanto de Luisa Müller interpretado por Florencia Raggi me contagió las lágrimas y salí de la función sintiéndome afortunada porque no pasé por las desdichas del personaje.

Eran las 22.30 y ya todo estaba en su lugar. El fin de semana empezó. Volví a prender el teléfono. Arreglé para encontrarme con amigos. Tomé cosas ricas. Escuché lindas canciones y me dormí con una sonrisa casi cuando salía el sol.

María, sin ganas de terminar el Viernes 13!!!!!

Hasta el finde del mundo… Miércoles, Nov 11 2009 

Ante todo…flojísimo DHL. Compré una postal y escribí: Tutu, acá estoy…en el fin del mundo…extrañándo a mi chica favotira…y la postal nunca llegó!!!! Y no puedo decir nada porque todavía no supera la indignación cuando se dio cuenta que los carteros y encargados leen sus postales…y todos saben que tiene una tía que la llama Tutu. Le expliqué que el cartero no tiene tiempo de leer esas cosas…pero ella tiene sus dudas.

En fin.

Otro día subí a otro avión y llegué a Ushuaia. Increíble sensación de ver el sol desde mi ventana a las 21.00.

Me quedé en una hostería con techo transparente…podía ver caer los copos de nieve!!!

El viaje entero pudo tener como único objetivo subir al Tren del fin del mundo…y anduve!!!!! Toda la historia me parece lógica: hay que poblar la isla…voluntariamente poca gente querría venir…hagamos como hicieron con Australia…hagamos una cárcel. Y así poblaron la isla…con presos y militares.

Qué frío!!!!!!!!!!!! Pasamos por un arroyo del que no recuerdo su nombre original…pero se que ahora es conocido como ‘Pipo’, en honor a un preso que quiso escaparse nadando por el río…sin éxito.

Durante una hora recorrimos 7 kilómetros del Parque Nacional a bordo del tan mentado Tren. El más caro del mundo…creo. Pagué $90…más $10 como entrada al parque. Para no olvidarme que vivo en Argentina…el tren que venía detrás nuestro descarriló y todo el servicio sufrió demoras. 😉

Más turbas, más Farolitos Chinos, más Barba de viejo…y…los famosos Frutos del bosque que tanto color le dan a los helados de Munchi’s.

Otro recuerdo de mis clases de biología: Cadena trófica o cadena alimenticia. En un ecosistema, las especies son eslabones en el proceso de nutrición. Una especie se alimenta de otra…y a la vez es comida de otra. Si rompemos ese eslabón…la cadena misma se rompe.

Al parecer alguien faltó a esa clase y se le ocurrió la brillante idea de importar una especie: los castores. Muy lindos en fotos y en teoría. Estos simpáticos roedores han hecho de la zona su hábitat…y…a menos que el Coyote que persigue al Correcaminos haga lo mismo que los protagonistas de La Rosa Púrpura del Cairo…los castores no tendrían predador natural. Es decir, les faltó leer la parte que decía: predadores naturales: osos y coyotes. Entonces, desconociendo los castores el concepto de control de la natalidad, se han multiplicado y adueñado de la zona. En un par de días tiran abajo un árbol…y en estos años han hecho de las suyas, devastando grandes extensiones. Ojo, hay que darles mérito: ellos solitos construyen diques. Sin ser ingenieros se dieron maña para hacer esta castorera.

Miren lo que usan para afilar sus dientes!!!!

Demasiado frío…demasiada caminata. Paré a tomar un exquisito chocolate caliente mientras veía nevar en el Lago Roca. Momento postal del viaje.

Cuando vi este cartel me di cuenta que mi viaje estaba llegando al fin. La Ruta 3 que dice Celeste Carballo tomaría una mañana, había llegado a su fin. Me invadió un dejo de nostalgia. Como cuando Forrest Gump llegaba a un océano y sabía que tenía que pegar la vuelta.


Insistí en seguir viaje más al sur…hasta que lo vi. La decena de grados bajo cero que hacían en la cubierta del barco y ver ese faro me hizo escapar el lagrimón que preludia un final. No me quedaba mucho más por recorrer. Los pantalones estaban llenos de barro, los borceguíes tramitaban un retiro voluntario, mi hígado ya no resistía la sobredosis diaria de chocolate caliente…acomodé las cosas en la mochila, me subí al avión y volví.

Afortunadamente, a las 3.30 am Buenos Aires me regaló una refrescada temporal. Me vine con la ropa de nieve, las botas y las dos camperas…si se mantenían los veintitantos grados que hicieron a la tarde me iba a ver en problemas.

Llegué a casa…me bañé…dormí un rato y a las 7.00 volví a la vida normal de alguien que habita una oficina en el centro de la ciudad por 10 horas seguidas.

Un día entero sentí que el piso se movía. Traté de no andar caminando mucho entre los escritorios para que mis compañeros no pensaran que no era agua lo que le estaba poniendo al mate. Mal de tierra le dicen. Ganas de seguir navegando le digo yo.

María, pensando en las próximas vacaciones…

Zona de descanso… Domingo, Nov 8 2009 

Finalmente empecé a bajar las fotos del último viaje y me llegaron como ráfagas algunos recuerdos.

Una mañana agarré la mochila, guardé ropa para nieve y me fui al aeropuerto.


Me tocó sentarme en la fila de asientos que están en el ala. No se reclinan…y eso no era lo peor…la puerta de emergencia venía floja de burletes…no se imaginan el frío que entraba!!!!!!! Y cuando aterrizamos se descongeló algo…y empezó a chorrear. Afortunadamente nos habían dado ejemplares de ‘El nuevo argentino’. Me cubrí con eso y zafé.

Encontré lugares en los que me quedaría vivir…si es que mi vida durara 3 días…más de eso no creo que dure…mucha ‘tranquilidad’ para mi gusto.


Le tomé mil fotos al Glaciar Perito Moreno…pero al verlas…ninguna muestra ni una milésima parte de lo que se siente verlo ahí…en vivo y en directo…gigante, envolvente, helado, azul, débil. No pasan 5 minutos sin que haya un desprendimiento que haga temblar.

Actividad rara la de mirar un glaciar…pero les aseguro que es fascinante. Es la tercer reserva natural de agua potable del mundo, después de la Antártida y Groenlandia.

Ya todos sabemos que el color no existe…es simplemente la luz descompuesta. El hielo absorve todos los rayos de la luz…menos el azul…de ahí la sensación de color celeste del campo de hielo.


Navegué en canal de los témpanos…lleno de témpanos. Teniendo en cuenta que lo que vemos de los icebergs es tan solo el 15% de su volumen, les aseguro que estuve en el medio de lo que se podría llamar un freezer gigantesco. La temperatura era bajísima. Muchas cámaras fotográficas se congelaron. La mía no…pero mis dedos si…así que pasó mucho rato en los bolsillos.

Pasaba casi todo el día en la borda, sintiendo el viento helado en la cara. Quizás producto de la semi hipotermia y simplemente por estar absorta ante la perfecta naturaleza…un día que no recuerdo cual fue…el dolor de oídos empezó a ceder. Aparantemente el bruxismo me abandonó…y dejé de morder de noche. Algunos días tirité…pero poco…enseguida me ponía las 2 camperas, gorro, guantes y se me pasaba.

Tomé mucho chocolate caliente. Me crucé con gente. Hablé poco. Leí menos que eso. Dormía un par de horas…pero no sentía cansancio. La parte que recorrí por tierra presentaba un paisaje interesante…pero algo monótono: la cordillera nevada, árida meseta y de vez en cuando algún lago.

Caminé por varias turberas. Es como una esponja gigante…que libera algo de humedad cuando es pisada. Es simplemente para recordarnos que, aunque parezca, eso no es tierra firme…debajo de eso está el agua.

Recordé cosas que había aprendido en biología. Vi el famoso liquen ‘barba de viejo’. Dicen que crece solamente en lugares donde el aire es sumamente puro, y…dicen…provoca sueño o somnolencia. Lo que no entiendo es por qué esa modorra la tengo acá después de almorzar…tan lejos del liquen digo.

Una planta parásita fue mi favorita: farolito chino. Estoy armando un álbum. Le tomé gran cantidad de fotos, que van a quedar como privadas, ya que nadie valora tener 50 tomas de árboles que tienen una pequeña parte amarilla.

Y seguí más al sur…pero eso será el siguiente posteo.

María, con ganas de volver a viajar…pero sin tanto frío esta vez…