Debo cuidar mis palabras para no ser malinterpretada.

Podría hablarles del yeso que no endurece, pero podrían pensar que me he fracturado un hueso y la del yeso soy yo.
Podría decirles que el color elegido fue el blanco, pero no piensen que estoy eligiendo un vestido de bodas.
Y si digo que el polvo ya me cansó no hablo de alguna adicción que quiero dejar.
Si llegara a decir que ya aplicaron el fijador no nos estamos refiriendo al peinado de Mirtha.
Si dijera que ya no hay papel podrían pensar que estoy en un sanitario de la estación de Retiro.

Resumiendo: estoy pintando mi casa. No yo, eh? Para eso están Leo y Auerelio. Afortunadamente el estilo “minimalista” permitió que el contenido de living entrara cómodamente en la habitación…lo único que tenía eran 2 pufs que se acomodaron tranquilamente en un rincón y me sirven para dejar la ropa sacada del lavarropas antes de guardarla en el ropero.

En mi último año sabático decidí que, además de viajar y descansar, quería hacer “algo” en casa. Compré papel y pegamento y me transformé en la “Utilísima” del edificio. Empapelé TODO. Sólo se salvaron los azulejos…el resto, papel, papel y papel. No se en qué estaba pensando. No saben lo que costó sacarlo…estaba bien pegado.

Dicen que esta semana terminan…pero hasta que no lo vea no les creo.

Algunos me han comentado que cuando tienen “obra” en la casa, es tarea de la dueña de casa ofrecerles algo de comer/beber. En este caso es a la inversa: Auerlio, junto con las escaleras, telas, pinceles y demás, me trae comida que prepara su esposa. Arrancamos con una pascualina que estaba para chuparse los dedos. Espinaca cruda, huevo y queso. Me pasó la receta, pero no creo que cocine, es más fácil contratrarlo para que refaccione la cocina que intentar repetir.

No todo es tan grave como parece…pero lo estoy usando como excusa. El Jueves me llamó un amigo con ganas de charlar. Le saqué una invitación a cenar. El Viernes era reunión con amigas…tradicionalmente en casa…terminamos en una fonda. El Sábado tenía que preparar empanadas para la noche…visité a mi madre y le pedí que las preparara por mi. Me está viniendo muy bien lo de las refacciones en casa. Pero creo que ya se me agota…algunos de los que pensaba engañar esta semana están leyendo y se me acabó el verso.

Como última oportunidad de usar la excusa, quise poner un río entre “la obra” y yo. Y justo va y choca un barco de Buquebus y me quedé sin pasajes.

Y ahora decidí que es buen momento para volver a tener muebles. Por qué antes no? No lo se…pienso que ahora es el momento indicado. Momento de cambios quizás. Aunque espero que con buen resultado.

Y hablando de recapacitar…creo que ya no tengo vuelta atrás…voy a ponerme en manos de Osmar…mi peluquero de confianza. Qué sea lo que tenga que ser…

María, pasando por unos días algo “particulares”…aunque recién me di cuenta ayer…
P/D. La canción, una de mis favoritas del gran Chico Buarque. Qué manejo de las esdrújulas, no?

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