TOC TOC Viernes, Ene 21 2011 

Según la Wikipedia, el trastorno obsesivo-compulsivo (T.O.C.) es un trastorno perteneciente al grupo de los desórdenes de ansiedad.

Hay diagnósticos y tratamientos…y una obra de teatro, muy buena obra de teatro, que sitúa a 6 (seis) trastornados en la sala de espera de un famoso médico que dan rienda suelta a todas sus desórdenes.

Nos reímos como quien puede hacerlo de la desgracia ajena. Nos reímos porque sabíamos que en ese ámbito está permitido. Nos reímos porque sentimos que esos actores estaban recreando un mundo solamente para nuestro deleite.

Padecientes de tourette, aritmomanía, microfobia, palilalia, una que revisa 30 veces para estar segura que cerró la puerta y otro que no puede pisar rayas en el piso ni soporta ver las cosas asimétricamente…todos en una sala de espera del médico especialista.

El tiempo pasa, el profesional no llega, y se arma un lindo grupo para tratar de solucionar sus problemas. Cada uno trata de evitar su obsesión por 3 (tres) minutos y de apoyar al otro en el intento.

El resultado de todo es un par de horas divirtiendo a una platea COMPLETA del Multiteatro, mis ojos hinchados por tanta lágrima (sabemos que lloro cuando me río mucho) y ganas de volver a verlos en sesión.

La recomiendo…y si alguien no logra reírse, me avisa y verificamos que eso no corresponda también a algún trastorno.

Faltó una que ordene las cucharitas pegadas unas detrás de otra y era Majo sobre el escenario. 🙂

María, abriendo la puerta para asegurarme que la dejé cerrada…y volviendo a cerrar…y abriendo para verificar… 😉

La mujer del alergista Sábado, Ene 15 2011 

En cualquier comparación que haga, siempre Buenos Aires le gana a toda ciudad. Quizás porque la conozco, la extraño, la camino, la acepto aún con esas manías que tiene de cambiar…o porque tiene sonidos, colores y olores que me hacen sentir en casa.

Se ofrece. Me entiende. Me comprende.

El calendario decía Viernes…yo quería que fuese VIERNES…y así fue. Unos minutos antes de que llegara la medianoche y la carroza se convierta en calabaza, salí de una sala del Multiteatro donde disfruté una clase de actuación, dirección, adaptación, iluminación, escenografía.

Nada librado al azar. Cada detalle cuidado delicadamente. Desde la música que se escuche en sala mientras esperamos el inicio hasta la manera de saludar de los protagonistas, pasando por las flores, la luz, el sonido. TODO perfecto.

El alergista, su mujer, la madre de ésta, una amiga de la infancia y el encargado irakí haciendo lo necesario para propiciarnos 2 horas de disfrute.

Los aplausos del final fueron merecidísimos. De pié agradecimos el momento increíble que nos hicieron pasar, la genialidad de todos…el profesionalismo de cada uno…muy buen resultado.

Es una obra para ver más de una vez. Voy a volver. Quiero más de Busnelli, Barbarossa, Gavin, Ugo y Slipak.

María, retomando la sana costumbre del buen teatro.