Muchas veces hemos escuchado un refrán que indique una cosa y otro similar que diga lo contrario.

Por ejemplo: no por mucho madrugar amanece más temprano…o su variante…no por mucho madrugar se ven las vacas en camisón.

Como contrapartida tenemos: al que madruga Dios lo ayuda.

Al parecer, la ciencia abona el segundo…

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A madrugar entonces.

María, bien temprano…

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