Hace unos años, curiosa por saber si mi comportamiento era el adecuado, estudié Ceremonial y Protocolo.

Iba a clases los Viernes hasta las 22.00. Ya a la salida del trabajo no quería más…hacía un esfuerzo increíble para llegar puntual a las clases y decidí que deberían ser unas horas entretenidas y divertidas…sino…no le veía la ganancia.

Casi desde el principio tomé el rol de la voluntaria en cuanta actividad se proponía. Ojo, no era la que levantaba la mano al toque…esperaba a ver qué hacían mis compañeros…si nadie participaba me animaba. Creo que los profesores valoraban mi actitud de remadora.

Llegó el día de ser anfitriona y supe que una de mis funciones era la de proponer un tema de conversación. En ese ámbito, la timidez no iba a ser mi característica. Como para hacerle más fácil la tarea al docente propuse un par de temas: política, religión. Todos en el aula sonrieron y la profesora indicó que justamente esos eran temas que debíamos evitar en una reunión formal.

Recordando aquellas clases, e ignorando la recomendación, pregunto: leyeron los nuevos pecados que añadió la Iglesia Católica a la lista?
Hay gente ocupada en seguir los preceptos para que su alma descanse en paz…después supe que con una buena donación se conseguía una monja de clausura que rezara durante un par de años pidiendo por el descanso del alma del que colaboraba con la causa. Para mi, ahí ya empezó a perder seriedad el tema.

De los sacramentos, cuento en mi haber con los siguientes:
– Bautismo: no hay fotos porque dicen que llovió mucho y el fotógrado del pueblo no pudo llegar porque se le empantanó la chata saliendo de San Cayetano.
– Reconciliación: complicado confesar los pecados cuando sabe que el padre Ledesma almorzaría todos los Domingos en casa de mis padres…por más que fuera un secreto siempre tenía temor que se le escapara algo indebido. Creo que ese temor me ayudó a no faltar a misa ni mentir.
– Eucaristía: comunión…primera y alguna que otra por ahí…no mucho más.
– Confirmación: en mi época venía después de la comunión…ahora antes…la globalización, vió?
Y par de contar.

Después de haber leído La Divina Comedia quedé casi convencida de la existencia del purgatorio, cielo e infierno. Luego vino un Papa y dijo que el infierno no existía…luego otro dijo lo contrario…me cabe la frase “para entrar en el cielo no es preciso morir”…y acá estamos…por momentos en un lugar por momentos en otro.

Y hoy leí que no sólo se ofende a Dios al robar, blasfemar, o desear la pareja del prójimo, sino también cuando se daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume o trafica drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social.

En algún código penal he leído que nadie está obligado a confesar sin la presencia de un abogado…y…digo…la Iglesia no se siente tocada ni un poquito? Al hacer que da lo que le sobra, no está provocando desigualdad social? Al ser dueño del Banco Ambrosiano, el Vaticano está asumiendo la obscenidad de la usura?

No se…me parece que tanto paseo podría incluir alguna vez una vuelta para ver a los africanos, no?

Aclaro que nada tiene que ver esto con la fe. La mía podría mover montañas si lo deseara…pero me niego a dejar en manos de estos muchachos con sotana la administración de la misma.

Mientras tanto, y hasta que decidan sobre la existencia del averno, seguiré compartiendo lo que la vida tan generosa me propone a diario, continuaré siendo voluntaria en donde se requiera, apadrinaré huérfanos mientras el presupuesto aguante y dedicaré los últimos minutos de cada día a agradecer el milagro de la vida.

María, un poco cansada de tanta hipocrecía y vulgaridad…
P/D. No dejen de visitar el restaurante Pecados Capitales en Lima…ESPECTACULAR!!!
P/D2. Ni pienses que te voy a saludar por el cumple, eh? Ya te avisé…

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