Algunos otoños ya se están anunciando…y no me refiero a esta intermitencia de llovizna, sol, lluvia, sol, viendo, llovizna y sol precisamente.

Hace unos años mi madre cantó en la tele. Epa, no sean atrevidos…mamá nunca participó de “Cantando por un sueño”…sólo apareció en el final de algún programa de verano. Ella y su grupo de amigos del “Coro otoñal” entonaron una milonga.

Todo esto pasó antes de su operación de cataratas…o sea…su visión no es la de ahora. ¿Ustedes se imaginan salir en tele a todo el país con gafas? No, no daba. Se hacía escribir la letra de las canciones en tamaño “titular de diario”. Quizás por exceso de confianza o simplemente porque no se le ocurrió, nunca pidió que le numeráramos las hojas. Una noche en el Café Tortoni, cuando entonaban el hit del grupo…Milonga sentimental, mientras algunos estaban en “Varón, pa’ quererla mucho,
varón, pa’ desearla el bien…” mi sobrina con la inocencia de una purreta de 7 ú 8 años dijo “miren como cantan todos una cosa y Blanquita es la única que dice otra parte de la canción”. Era verdad…mamá estaba en “Tal vez no lo sepas nunca,
tal vez no lo puedas creer”…parecía una escena de un espectáculo de Les Luthiers. Afortunadamente su voz no era de las primeras…entre nos…ahí confirmamos que lo suyo era fonomímica…y casi nadie reparó en ese inconveniente. A partir de ahí las hojas se numeraron y luego arrancó a cantar como solista en unas peñas. Después dejó eso también, cansada de que su guitarrista tomara vino desde que entraba al lugar y se olvidara las notas cuando a ella le tocaba cantar. Su vocación la llevó al piano…pero a uno de sus gatos, no recuerdo si Pulguita o Mickey le molestaba el ruido, perdón, el sonido. Pensándolo bien, quizás el felino la quería acompañar con sus maullidos…o tenía el tímpano delicado…no lo se…y nunca lo vamos a saber.

Otro tema, alguien sabe algo de grafología? Allá por los 80’s supe trabajar con una señora que era afecta a esa disciplina. Con mucho cariño la apodamos “la vieja”. Una tarde atendí el llamado de un usuario reportándome un problema. Tomé un block y empecé a anotar la secuencia que él me iba dictando. Mi colega, Nilda, la vieja, se acercó a mis anotaciones y las empezó a seguir con seriedad. Pensé que quizás tenía la solución al problema…pero no. Con mucha seguridad sentenció “por la manera de hacer el 5 se nota que sos independiente y por como cortás las letras se nota que tenés pensamiento analítico”. Lo que ella no sabía era que tenía una mirada superior a la de Derek Zoolander…le clavé la vista en el flequillo y sin mediar palabra se recluyó en un rincón. No volvió a hablarme por unos cuantos días.

Luego hicimos las paces y en algún almuerzo me explicó que nuestra letra cambia a medida que se va formando el carácter o adquirimos experiencias y modificamos nuestra percepción de la vida.

Esta mañana fui al banco a hacer un retiro. El joven bancario me pasó un formulario para que firmara. Tomó el bolígrafo, hice mi acostumbrada firma y se lo pasé por debajo del vidrio. Lo miró, miró el monitor, volvió a mirar la hoja, me miró, miró el documento, volvió a mirar el papel, el monitor, el papel, a mi…hasta que se animó y dijo “señora, si le muestro como registró la firma…la podría hacer más parecida?”. Semejante humillación por parte de un bancario?!?!?!?!?!?!?!?! ¿Y qué sabía él de como me sentía el día que registré mi firma? ¿Y si ahora me siento mejor y mis rasgos son ascendentes y aquel día tenía la autoestima baja? ¿Y si en aquel momento sentía la primavera y ahora adivino el otoño? ¿Y si en ese año llevaba las bebidas en la bolsa del super y ahora uso el changuito? (Majo…te va a llevar a vos también). Pero por favor, semejante atropello sólo pudo provocar una reacción en mi: la mentira. “No, lo que pasa es que tuve el brazo enyesado hasta ayer y todavía tengo los músculos duros…”. No se si me creyó o no…me dio la plata sin hacer comentario.

Y gracias que no tengo personalidad depresiva, sino, no paraba hasta terminar la botella de licor de menta que hizo Diego. Sólo me reí para mis adentros y dije…ya te vas a olvidar la firma que registraste vos también…si, si, si, te vas a acostumbrar tanto al cajero automático que no vas a firmar nada y un jovencito te lo va a hacer notar.

En fin, nada me molesta, nada me enoja…si me gusta la lluvia disfruto de la que veo por la ventana…si me gusta el sol…espero 10 minutos y veo que sale…prefiero el viendo…en 20 minutos se me vuela todo. Así es el clima tropical.

María, viviendo una primavera interior sin mucha explicación…

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