Contrariamente al estereotipo del estudiante que detesta tener tarea para el hogar siempre fui de las que disfrutaban de la actividad. Al día de hoy me sigue pasando lo mismo: gusto de las actividades que me dejarán pensando por unos cuántos días.

Miércoles 22 de Mayo, día de Santa Rita, santa patrona de Esquina, provincia de Corrientes, mi ciudad natal. La bandera del lugar tiene una flor de lapacho. Lapacho, en guaraní es Tajy…y justo ese día fui al Maipo a ver Flores de Tajy.

Leyendo un libro, aún de ficción, se puede conocer a un escritor. Intuyo que Sol Bonelli se ha dedicado a conocer del tema que iba a escribir y sus detalles…y lo hizo desde el respeto. Posiblemente no exista un lugar en el que trabajen la Cris, la Loba, la Nati…pero les aseguro que antros como ese existen y funcionan de la manera relatada en el libro. Estas historias son moneda corriente en esas zonas abandonadas y olvidadas por la justicia terrenal y divina y cada tanto alguna noticia da cuenta de ello.

Solamente Valeria Ambrosio pudo haberse animado a esa temática y salir exitosa de la experiencia. Armó un gran equipo y como si fuera un engranaje los echó a andar. Se muestra un poco…se deja una puerta algo entreabierta y se sugiere todo el resto.

La historia inicia el día que el Monstruo trae a la Nati al prostíbulo y deja que la vida, cual río contaminado, fluya. La Cris, una travestí dura por fuera, en carne viva por dentro, es quien le da los tips necesarios para mantenerse con vida y…si alguien piensa que es posible…llegue a pasarla bien. Lo que para mi y para casi cualquier que esté leyendo esto pueda resultar doloroso, en la voz de estos personajes, en comparación, no es tan malo como lo realmente malo que pasa afuera. Una especie de monólogo que en la voz de Willy Lemos conmueve hasta las lágrimas. Su personaje, la Cris, habla con la verdad. Si bien su trabajo es impecable en toda la obra, esa escena me laceró, me atravesó. Veía su presente y pensaba qué le habría pasado para llegar a esa frialdad y conformismo, pero con mirada profundamente triste.

Lo de la Loba es similar, ni su nombre recuerda…ha estado en ese lugar más de lo que su memoria se anima a recordar.

La Nati es la carne joven que llega al lugar causando disputas entre los clientes por obtener sus favores que son dados sin su consentimiento al mejor postor.

Un cliente que viene y paga y vuelve…siempre vuelve buscando algo de humanidad suplicante de cariño. Si bien es uno de esos personajes en las antípodas del héroe está tan impregnado de ignorancia que solo merece la justicia terrenal.

La presencia del monstruo no es física, mas llena los espacios…se lo respira y se lo huele como el miedo. La atmósfera es densa, olería a rancio si pudiera lograrse eso desde el teatro. Teatro. Eso es. Es una historia elegida de, seguramente, muchas reales que en este momento están transcurriendo y este libro nos lo recuerda.

Viendo la actuación de Willy como resultado, pienso que detrás de esto hubo muchas horas de trabajo para poder componer a alguien tan distinto. Logró dar vida un acento guaraní con el respeto de la observación…no dejó escapar ni una sola “s” porteña…por esos 90 minutos cedió todo de si para componer a esa impecable Cris.

La energía felina de Edda Bustamente al servicio de la composición de una Loba necesaria para el equilibrio. Renata Toscano en su debut dramático, menudo privilegio empezar así. De Nacho Perez Cortés a partir de ahora diré que es actor / cantante…hasta ahora solo lo había visto en musicales 🙂

Mixtura fina de varios ingredientes deliciosos dando como resultado este momento de siembra de semillas de realidad que no podemos evitar que crezca.

Mis felicitaciones a todo el equipo. Sol Bonelli puso sobre la mesa una historia que merece ser contada y sabida, Valeria Ambrosio nos da tarea para la casa y las actuaciones del elenco nos ponen a flor de piel. Experiencia interesante de transitar.

María, recordando el lapacho en flor…tan diferente…

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