Tiempo mariposa en el Teatro Solís Martes, Mar 24 2015 

Lo opuesto a vergüenza ajena sería algo así como orgullo ajeno. Eso sentí la noche del Jueves al ser testigo de la devolución por parte del público respecto del concierto de Elena Roger en Montevideo.

He visto muchas de esas ovaciones, pero cuando es en el extranjero es diferente. No conocían a Elena desde “Los miserables”, no vieron varias veces “Mina, che cosa sei?!”, no se emocionaron una docena de veces con “Piaf”, ni tienen todos sus discos…lo de ese teatro fue otra cosa. Quizás alguno fue por curiosidad, otros porque era en el Solís, otros por saber que fue “Evita”, otros seguramente por el boca a boca…la coincidencia se dio a la salida: fue un gran show, aplaudieron con ganas, disfrutaron del variado repertorio, se emocionaron con el Medley de Piaf y pidieron más.

El inicio fue el de siempre, una de mis canciones favoritas…”Por suerte”, del genial Javier López del CarriL, para luego anunciar “El tiempo de los mares” de Lisandro Etala. Y canción a canción el público fue celebrando la fiesta de estar ahí.

Y se vino un tango, y algo de rock nacional, un paseo por Nueva York, un bello homenaje a Piazzolla y Horacio Ferrer con “Balada para mi muerte”, una de “Mina”, una de “Evita”, una de “Los miserables”, varias de “Piaf”, algo de “The Police” y otro tanto que no recuerdo.

La banda dirigida por el talentoso e inspirado Javier López del Carril y 4 voces locales maravillosos hicieron una hermosa versión de “Ka Ha’i Mai Koe” que generó una ovación con la intensidad de Rosario, Mar del Plata o Buenos Aires, con ese tonito respetuoso rioplatense que tanto nos gusta. Fueron locales sin dudas, y fue muy lindo estar ahí.

En el hall se escucharon todo tipo de comentarios halagadores, merecidísimos por cierto.

En mi caso, una cervecita en un bar de la plaza con mi Tutu fue el broche de oro de una inolvidable noche.

Leí por ahí que el 17 de Abril se presentarán en “La trastienda”. Otra oportunidad 🙂

María, agradecida…

elena

Esencias Domingo, May 29 2011 

Según el diccionario de la real academia española…la esencia es Aquello que constituye la naturaleza de las cosas, lo permanente e invariable de ellas.

El lugar, la sala del teatro El Piccolino nos recibió con un agradable aroma a esencia de hornito de las que me gustan mucho. Se percibía un sabor cítrico…quizás limón, quizás naranja…da igual. El escenario…un medio limón y una media naranja. El planteo de la obra era ese: ¿Qué pasa si en la búsqueda de la famosa media naranja se encuentra un medio limón?

La obra intenta encontrar la esencia de las personas vistas en el momento del encuentro entre 2 personas…desconocidos que intentan ser pareja o ex-parejas.

Romina y Lucas, 2 desconocidos en un supermercado. La pasión de él, el football y Estudiantes de la Plata, le parece fascinante a ella…y él encuentra atractivo el hobby de ella, tocar la guitarra. Tanto así es la conexión, que tras una corta charla tienen su primer cita. Luego, lo que enamoró en el primer momento se vuelvo poco menos que insoportable con el pasar del tiempo.

Segunda escena…cita entre Clara y Facundo, ex-pareja, que habían roto hace tiempo porque evidentemente eran diferentes…y pasado un largo tiempo…seguían siéndolo.

La tercera, un encuentro casual en un tren subterráneo. María y Luciano…ex novios. Todo lo que en el pasado los separaba había sido cambiado por ambos…se transformaron en lo que querían ser…y la distancia entre ellos seguía ahí.

Desencuentros, nuevos encuentros, nuevas historias…revelando que en el fondo, la esencia de cada uno, sigue siendo la misma…pero intentando probar que en la variedad de la mezcla de esas esencias puede radicar el éxito final del aroma.

6 seres inevitablemente solos que buscan encontrar a alguien…y si es el indicado…mejor.

Linda comedia para reírse y verse reflejado en algún momento.

Un apartado especial para la música. Inequívoca selección de canciones que todos conocemos. Muy buenas las interpretaciones de Carolina Amoroso.

Muy acertado el trabajo de Fernanda Casares como autora, directora y actriz.

Un dato de color: sala repleta…es decir…gente haciendo cola para entrar. Como corresponde, respeté el lugar de llegada y me ubiqué en la fila…en el lugar que me tocaba. Arribaron 2 (dos) muchachos y se colaron delante mío como si estuviera pintada. No dije nada…no me molestan esas cosas…hay gente desubicada siempre. Sin querer, escuché la conversación. Uno de ellos le confesaba al otro que esperaba que la novia estuviera en el baño para revisarle el teléfono celular…y le explicó que, si se apura y lo hace bien, puede enviar un número a la compañía de celulares y recibir al toque una respuesta de cantidad de mensajes o duración de llamadas o claves o cosas así. Manifestó que siempre le quedaba la duda de si era verdad que la novia salía con las amigas o tenía otras citas, y de ahí la necesidad de controlarla. Escuchando tamaña imbecilidad, adiviné que en la esencia de ese caballero estaba el engaño…y…que si la lógica aplicara en estos casos…sus sospechas serían fundadas…pero él nunca se daría cuenta.

María, tomando té…oliendo rica esencia de limón 🙂

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