Desde que en las pelis se le dice gringos a los yankees, los que en el interior usábamos ese apodo para llamar a los descendientes de europeos nos hemos tenido que hacer creativos y buscar otra generalización.

Afortunadamente La Sole en su nuevo espectáculo vino a recordarnos que tenemos el derecho adquirido de seguir diciéndole gringos a los nuestros…a los que tienen abuelos nacidos del otro lado del océano y a todos los que pensemos que lo ameriten 🙂

Y qué noche nos hizo pasar esta gringa en el Opera!!!! Generosa como siempre, como la recordábamos en sus comienzos cuando se quedaba hasta haber repartido el último abrazo, la última foto, el último saludo de todos los que iban a verla a sus conciertos. Nadie jamás dirá “no me saludó”. La gurisa siempre se entregó a su gente y de esa misma manera se lo pagamos en sus shows.

El show no cumplió la campana de Gauss como los recitales de otros cantantes…acá se empieza arriba…se sostiene…se eleva más y se termina arriba también.

Si solo quisiéramos escucharla cantar pondríamos un disco y lo escucharíamos completo mientras tomamos una sprite con limón bien helada. Cuando vamos a ver uno de shows nos entregamos a la sorpresa, dejamos que nos lleve por el camino que ella misma diseñó. Se miran colores…se cierran los ojos y se ven sensaciones. Se palpita el ritmo y se oye al corazón susurrar sus recuerdos. Se está parada, en suspensión, sentada y se vuela. Se respira profundo y se suelta al aire de golpe. Se tiembla. Se descansa. Se gira en un carrusel de emociones. Se detiene el tiempo…y se reinicia.

Mantuve el control hasta Posadeña linda y ahí supe que la noche ya entraba en la lista de inolvidables. Con cada cambio de ropa y de ritmo se iba generando un nuevo momento único.

Una de las fuentes de energía esta noche fueron Julieta Guzmán, Karen Nieto, Mario Gomez y David Ferreyra. Aportaron el mecanismo perfecto para marcar los cambios de clima, sus entradas fueron siempre las que hicieron estallar la sala completa.

Momento aparte por lo perfecto de la combinación…la selección de zambas. Sofía Barroso bailó y voló y nos llegó con ella. En superficie siempre el exacto Pablo Enriquez…y de fondo Sole y Nati haciendo Alfonsina y en mar, Zamba para no morir y Zamba para olvidarte. 9 minutos perfectos.

La mezcla del payador con los raperos fue un hallazgo…por ahí no de mis favoritos…pero bien disruptivo.

Y como de terminar arriba se trata…nada mejor que entrar en ebullición con Volverás a verme así. Una canción que necesita la magia de los bailarines que nos marcaron el ritmo para también sentirnos parte.

Evidentemente estas noches son necesarias para el alma…se reitera cada vez que se pueda. Un gusto para todos los sentidos.

María, agradecida a la vida…