Afortunadamente suelen llegar a los escenarios estos libros que muestran historias que inspiran, cuentos que instalan un tema que nos da el puntapié para ponerse a pensar en ciertas cuestiones que sabemos que existen, pero poco sabemos.

Iñaki Aldao se pone la piel de Christopher Boone, se transforma en ese muchacho de 15 años con espectro autista y nos muestra su mundo en carne viva.

Genio en matemáticas…le cuesta socializar. La muerte del perro de su vecina y el deseo de encontrar al culpable lo lleva a salir de su casa e interactuar con vecinos.

En desventaja con los demás por su incapacidad para mentir lo hace vulnerable en todo tipo de situaciones cotidianas.

Quien busca…encuentra – dicen…y esta historia no es la excepción. El suspenso nos mantiene en vilo casi hasta el final.

Si Iñaki Aldao se luce haciendo de Christopher, lo mismo hace Melania Lenoir como su madre. No canta ni media estrofa pero pisa el escenario con esa fuerza extraña que normalmente la para en un escenario con paso firme. Disfruté mucho y sentí orgullo. Unas ganas de abrazarla y llorar…de alegría.

Andrea Lovera en varios roles aparece en el momento justo para redondear o fortalece una idea. Al ser un drama, es poco lo que nos provoca alguna sonrisa…salvo las apariciones de Andrea. Otra cantante que no necesitó cantar para ganarse el lugar. Es la prueba de que menos es más.

Otra que se brilla es Adriana Aizemberg…aplausos de pie para la amorosa señora.

Si el director es quien se ocupa de que cada pieza esté en su lugar y funcione todo como un reloj…de pie aplaudo a Carla Calabrese, aunque como actriz no la sentí a la altura de la puesta ni del resto del elenco. Siobhan, su personaje, merece una ACTRIZ.

El singular escenario del hermoso teatro Maipo es un lujo digno para una obra que va a dar que hablar…y pensar.

Maria, tremenda obra!!!