Gusto mucho del teatro. Gusto mucho de ver obras donde trabajan buenos actores. Actores que trascienden el escenario y se adueñan de la sala entera. Una sala entera que escucha sus voces sin micrófonos. No se necesita gritar para ser escuchados…simplemente saber decir…y esta gente de “La fiesta del viejo” si que sabe decir.

Si alguna vez se preguntaron cómo sería “Rey Lear” hoy día…ahí…en el Metropolitan Sura todos los martes está la respuesta.

Y si le quieren sumar algo más: una chica tocando un acordeón poniendo música a la vida misma hace de esto una obra de colección.

Ninguna historia, por diferente que parezca nos puede ser ajena del todo y acá no hay excepción. Una historia tan universal como la ambición, el amor, la traición, la locura…

Locura que conforme iba creciendo en este Liar de Villa Crespo agigantaba a Abian Vainstein que me conmovió hasta las lágrimas apenas contenidas en este momento. Los que hemos podido ver a Alfredó Alcón haciendo el clásico adivinamos ciertos rasgos de un mismo ADN descomunal.

Intuyo que no es necesario contar el argumento.

Clarisa Hernandez, mi admirada Marta, junto con Julieta Cayetina y Agustina Benedetelli, Ezequiel Gelbaum, Julián Smud, los de PH, y Gonzalo Ruiz, de El viento en un violín y La omisión de la familia Coleman, se pusieron al hombro la difícil tarea de ser hijas y yernos del dueño del objeto de la ambición: el club Polonia y otros tesoros en un contexto actual e igualmente tan atractivo como lo pensó la pluma de Shakespeare hace más de 400 años. Conmovedor el trabajo de Moyra Agrello, aquella de Baja Costura, cómo Bufo, una versión aggiornada del querido loco de Lear, de Kent y José encarnando el más puro y leal amor hacia ese viejo que algunas empiezan a sentir descartable.

Lo qué pasa en ese escenario, escaleras, pasillos y platea es absolutamente digno de ver. Al final se sienten ganas de llorar y ganas de abrazar…necesidad de liberar tanta emoción contenida.

Cómo esas cosas que disfruto mucho…repetiré. Necesito volver a sentir la pasión que con esta gente siente el teatro y contagia.

No se cuantos martes estarán…aprovechemos que hasta lo bueno alguna vez se acaba y lamentaremos habérnosla perdido.

Me encantó…me quede sin palabras pero quizás esa última frase pueda ser el resumen.

María, en un día donde todo está saliendo bien era obvio que iba a terminar así 🤷🏻‍♀️

P/D: suelo tomar una foto del saludo final…esta vez no pude…estaba ocupada tratando de que no se note que lloraba…queda solo la foto del inicio.