Lo bueno, si breve, 2 veces bueno. Mi primera vez en Microteatro. Me tocó para el debut “Las preciosas”. 2 tremendas actrices, Cinthia Guerra y Melisa Hermida y una ideal, equilibrada y astuta Paola Krum dirigiéndolas.

15 metros. 15 personas. 15 minutos. Ya se…alguien se quedó repitiendo ¿15 minutos? Si, tiempo suficiente para contar la historia de la humanidad. Decisiones impetuosas. Acto de valentía que no se concreta. Vocación. Deseo de aceptación. Mentira que ayuda a soportar el rechazo. Sueños proféticos. Prejuicios. Orgullo. Anhelos. Amistad. Asi como para Shakespeare toda una vida cabe en un soñar, en este caso gran parte de una vida podría caber en un rato de espera.

Todo eso y algo más en la pluma de Melisa Hermida dan como resultado la bella pieza que acabo de ver en Serrano 1139. La obra transcurre en tiempo real. El camerino de un teatro donde dos actrices esperan que le den el pie para entrar a actuar sus pequeñas participaciones en una puesta de un clásico en alguna sala oficial. Las situaciones hilarantes se suceden casi sin darnos respiro. La palabra está en constante movimiento.

El tiempo y su medida es tan relativo. ¿Quien puede decir que algo dura poco o mucho? ¿Quien define cual es la duración ideal de algo? No se cuantos minutos fueron…ni lo quiero saber…solo se que los disfruté a todos…que me dejaron en ebullición…que me dieron ganas de volver…que estoy ahora en silencio para sentir el compás de mi lado izquierdo totalmente conmocionado.

De las actrices puedo decir que son exquisitas. A Cinthia Guerra la sigo desde aquel “Quien sabe Martha”, pasando por “Hasta que cae la lluvia”, también escrita por Hermida, “Ella también la está pasando mal” y tantas otras en las que siempre se luce. A Melisa Hermida la suelo seguir viendo en “Tercer Cuerpo”…ese lugar donde se vuelve cada tanto para recordar lo que hace bien, “Capitan” y montaña de cosas más.

Paola Krum como directora es un párrafo aparte. Viendo el resultado intuyo que las dirigió con el corazón. Daba cariño la mirada con la que las rodeaba y las sostenía con aplomo. El universo suele ser sabio…la dotó de una especie de poder similar al de Midas…pero en vez de convertir en oro los objetos, hace algo hermoso con cualquier situación en la que le toca estar. Cuando actúa transmite y transporta…ahora cuando dirige multiplica. Presiento que este fue el inicio de un largo y hermoso camino.

Como con la cata de vinos que en el primer sorbo se conoce y en lo subsiguientes tragos se sigue descubriendo, hoy me sorprendí y me encanté de este tipo de teatro…volveré a seguir tomándole más gusto.

Estarán en la sala 2 los Jueves y Viernes de Septiembre. Volveré y los insto a que me imiten y se animen y se zambullan y sean testigos de lo que pasa en ese camarín.

María, disfrutando muchísimo de la vida…

 

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