Llegué a vivir a esta ciudad cuando la avenida Corrientes era llamada “La calle que nunca duerme”…y quienes la mantenían despierta eran las librerías y disquerías…y los bares que albergaban a los que no podíamos esperar a llegar a la casa y parábamos en La Paz o Los Pinos para empezar a leer las compras.

De a poco, y de una manera globalizada, los fanáticos de la lectura se hicieron menos frecuentes…y la venta de libros toda la noche se hizo menos necesaria.

A pesar de ello Buenos Aires sigue siendo la ciudad que mayor cantidad de librerías por habitantes tiene. Son un clásico de las avenidas y nos ofrecen siempre la alternativa de hacer un lindo regalo en cualquier época del año.

Desde hace unos años la ciudad celebra esos rincones con tesoros organizando algo llamado “La noche de las librerías” para atraer a los ávidos de aventuras. 10 cuadras de avenida Corrientes se hace peatonal, se instalan espacios para que los autores se acerquen al público, mesas con damas chinas y ajedrez de uso público y un show de música como broche de oro.

En 2018 fue de LUJO…Elena Roger y Escalandrum de espaldas al mítico obelisco, y como es costumbre, partimos con mi madre y Luz a disfrutar de la velada. Desde la segunda fila de la platea tuvimos la posibilidad de disfrutar del reportorio de Elena y la banda de Jazz liderada por Pipi Piazzolla, nieto del inolvidable Astor Pantaleón.

Balada para mi muerte, La bicicleta blanca, Los pájaros perdidos, Balada para un loco, Milonga de la anunciación, Libertango, Adios Nonino y tantos otros nombres que se me escapan en este momento. Mamá en primera fila y el público que colmó varias cuadras corearon todas las que tenían letra y acompañaron con ligeros tarareos y movimientos de cabeza las que eran instrumentales.

Final a toda orquesta…abriéndonos camino entre la multitud llegamos a la parte trasera del escenario donde, gracias a la infinita generosidad de Elena, mi madre consiguió la foto que le recordará la noche. Tiene un portaretratos listo para enmarcar semejante momento.

Si para muestra basta un botón…acá les dejo algo una gran prueba de lo que vivimos anoche.

María, recordando esos momento imborrables

 

 

 

 

 

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