En la misma semana en que se dictó el procesamiento de alguien que tomó el libro de Borges, le “agregó” cosas de su propia cosecha y publicó aquel El Aleph engordado, el universo me mandó la oportunidad de ver el concierto donde Gerónimo Rauch presentaría su disco “Here, there and everywhere”, 15 versiones de canciones de The Beatles…esas que fueron acusadas de ser pegadizas…a las que le “agregó” ciertas pausas (necesarias), las embonó de su particular sentimiento vocal y dio como resultado una obra de arte increíble.

Con total naturalidad invitó un bandoneón para hacer una hermosa versión del tango “Volver”…y como quien no quiere la cosa lo enganchó con “Eleanor Rigby”. Pareció una transición natural…sorprendente en el inicio…pero lógica después.

Si bien se lo sentía muy cómodo interpretando las canciones del disco, todos en el fondo esperábamos algo de los grandes musicales que protagonizó. Anticipó que cantaría algo que corresponde a un personaje femenino…porque le gusta hacerlo -. dijo.

Soñe un sueño tiempo atras….ahhh…se sintieron suspiros en toda la platea. Inevitable para mi no pensar en Elena Roger, la mejor Fantine…cuando de pronto…desde el costado del escenario se materializó esa imagen que tenía en mente. Tremendo dúo. Elena y Gerónimo hicieron vibrar un auditorio que aplaudió de pie y dejó escapar lágrimas de genuina emoción.

La energía quedó instalada en el medio de la sala y no bajó nunca más. Escuchamos Roxane de The Police, Music of the night del Fantasma de la Opera, Getsemani de Jesucristo Superstar y tantas que ya no recuerdo.

Del disco, cantó casi todas: Something, Come Together, Blackbird, Across the Universe, Don’t let mi down, Let it be, Help, Yesterday…piel de gallina!!!!!

Un clásico Sol, Si, Do…Sol…Si, Re, Do…dio paso a una gran versión de Smoke on the water que estoy segura hubiese sido festejada por la gente del “Violeta Oscuro”.

Y si de homenajes se trata, no podía faltar The show most go on…aún sabiendo que el show debería terminar porque no hay cuerpo ni garganta que aguante arriba del escenario ni corazón que pueda resistir semejante cadena de emociones.

Hubo bises…y bises de bises…pero se tenía que terminar.

Párrafo aparte para los músicos. Tomás Mayer-Wolf, un Luthiers, el que dirigió aquella orquesta que lo acompañó en Entre Miserables y Fantasmas en el piano, Gonzalo Fuertes en bajo, Mariano Cantarini en Guitarra y voces, Jorge Giorno en la batería, Paula García Presas haciendo magia con el violín igual que en Lleva Enero, un par de vientos y otras cuerdas que mi (des) memoria en este momento no los deja disponibles, pero que eran igual de buenos que los nombrados.

Si tienen la oportunidad, háganme caso, aprovechen la oportunidad de ver a este niño grandulón dotado de una voz que le permite cantar todo y hacerlo bien.

Dicen que Dios obra de maneras misteriosas…el día de hoy me mandó una bendición en forma de un whatsapp que decía “Te gusta Gero Rauch? Te invito hoy a las 21.00”.

María, con el alma llena de tanto placer…gracias!!!

P/D. Les dejo algunas canciones…en el teatro se multiplica la magia. 🙂

 

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