Recuerdo haber estudiado alguna vez que en la lista de resoluciones de la Asamblea del año XIII aparecía “se abolió la esclavitud”, sin embargo sigue apareciendo maquillada de otras cosas hasta hoy día.

La película que fui a ver está basada en un hecho real con posterioridad a esa fecha, pero si tengo que contárselas en pocas palabras diría que se trata de la rebelión de un esclavo.

Parafraseando a Ortega y Gasset, Hermógenes Saldivar fue él y sus circunstancias. Sebastián Schindel delineó la historia de ese hombre y Joaquín Furriel lo puso sobre su piel y le dio vida. Se dice que originalmente le ofrecieron encarnar el papel del abogado. Leyó el libro y pidió hacer a ese hachero analfabeto devenido en carnicero, asumió el riesgo enorme y salió exitoso. Transformó su paso, su piel, sus rasgos, su acento y desde la profunda mirada de sus oscuros ojos nos contó su historia y fue imposible no entenderlo.

Ya antes lo había visto hacer Shakespeare, Calderón de la Barca, Beckett, De Cecco, Gambaro y alguno más que no recuerdo, anoche en el cine lo redescrubrí en otra faceta y se llevó todos los aplausos. Era cine, pero igual hubo merecida ovación al final.

Recomiendo la peli, es cine nacional del bueno y hay que ir. Es una historia bien contada, plasmada con calidad que estoy segura les gustará.

María, qué lindo es el cine nacional bien hecho!!!!

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