Usaré la frase de aquella vieja canción…”Amigos míos…me enamoré”. Vaya mérito – dirán. Y tendrían razón. De las muchas maneras de enamoramiento, prefiero “a primera vista”…y así…tal cual…fue lo que me pasó.

Beckett teatro en la calla Guardia vieja fue la cita. A las 21.00 dieron sala. Me senté en la segunda fila mirando a la farmacia. No, no era el escenario…era una farmacia. Hasta el mínimo detalle fue cuidado. Había una cafetera como parte de la escena…y era una cafetera…y funcionaba como cafetera…y estaba prendida y hacía café. Y se apagan las luces y la acción transcurre. 

5 personajes de los que me enamoré casi al verlos. De tan impecable construcción que casi no se cree que puedan ser otros diferentes de Sandra, Juliana, Dani, Evaristo y Claudio. Por algo más de una hora nos adentramos en esas historias y nos hicieron regodear en una extrema ternura que pueden inspirar solamente ese tipo de personajes mágicos. Mágicos. El mágico…previa de la noche en ese lugar…excusa perfecta para armar esa historia que habla del dolor, la marginalidad, la valentía, la tristeza, la alegría…habla de la vida. 

La pasé tan bien que se que voy a volver. 

Estupenda dirección de Sergio Boris con Patricio Aramburu, Marcelo Ferrari, Federico Liss, David Rubinstein y Darío Guersenvzaig dándole vida a la singular historia.

Acepten mi recomendación….reserven con tiempo y vayan. Sala llena siempre…vale la pena la espera.

María, volviendo un poco… 🙂

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