Cuando tenía pocos años, mi papá me llevó a la oficina de correos y abrimos juntos una caja de ahorro. Me entregaron una libreta donde pegar estampillas. La imaginé llena de esos papelitos de colores en los que convertiría regalos de las tías y recompensas que dejaría el ratón de los dientes.
Pensaba que conducta, la constancia y la responsabilidad eran suficiente.

No se como se sucedieron los hechos, pero un día me comentaron que esos miles ya no lo eran…que le quitaban unos ceros y que lo que tenía, lisa y llanamente, no me permitía comprar más que una golosina barata. Menuda fue mi decepción.

Unos años después los Reyes Magos me dejaron una alcancía en la que terminaban todas las monedas que andaban dando vuelta por la casa. Cuando ya no hubo más lugar…con ayuda de un adulto…la abrí y cambié el metal por unos pocos billetes. No alcanzó para la Pantera Rosa de tela que me gustaba…de hecho no alcanzó para mucho más que unas golosinas baratas. Otra decepción.

Llegaron los primeros sueldos…y empecé a planear las esperadas vacaciones. ¿Donde guardo la plata? En la caja de ahorros no…en la alcancía tampoco. Algún compañero de trabajo sugirió ‘comprá dólares’. Y eso hice…compraba lo destinado al verano, unos días antes de irme los cambiaba y listo. Nunca busqué ser millonaria…solamente quería mis merecidas vacaciones!!!

Si a los ojos de alguien esta acción me convierte en buitre, vende patria, traidora, antidemocrática, golpista, oligarca y demás…y si ese alguien nunca intentó guardar para después sin perder…que me arroje la primera piedra.

No quiero citar fuentes oficiales o privadas o mixtas…pero cuando vamos al supermercado periódicamente, se notan ciertas variaciones en los precios que no son menores…y a lo largo del año suman. Digo…hoy no pago lo mismo que el Octubre pasado por casi nada. Y ni hablar de servicios.

Claramente, la cocina de mi casa precisa un mantenimiento. Ojalá pueda hacerlo el año que viene. Para eso empezará a juntar algo de plata mensualmente. Si aplico lo que veo a diario con los precios del supermercado…veo el mismo destino que la caja de ahorro y la alcancía.

Este sentimiento de impotencia es el que a veces me lleva a la queja. No me importaría no poder comprar dólares….quisiera poder quedarme tranquila con los pesos en el bolsillo…pero creo que eso no le está pasando a nadie últimamente.

No quiero pensar en dólares…no quiero atesorar…solamente quiero tener el año que viene lo mismo que tengo hoy…no quiero perder más. Honestamente no creo que esta necesidad sea mutuamente excluyente con la vida normal del resto de los mortales. Digo…no creo causar un colapso con esto.

¿Soy la única que piensa esto? Digo…no quiero gobiernos que se vayan antes, no quiero golpes de estado, no quiero violencia en la calle, no quiero agresiones físicas ni verbales, no quiero otro sistema de gobierno que no sea la democracia, no quiero desaparecidos, no quiero injusticia, no quiero saqueos, no quiero muertes, no quiero amenazas, no quiero profecías apocalípticas autocumplidas.

Quizás parezca mucho…lo se…pero solamente quiero vivir un poco más tranquila. Quiero sentirme representada, quiero sentir que mis impuestos se administrar equitativamente y que las obras llegan a los postergados, no quiero que se regale pescado…quiero que se enseñe a pescar, no quiero pagar aparatos de propaganda ni organizaciones de actos con multitudes, no quiero escuchar mentiras, quiero mejor educación, quiero menos pobreza de verdad, se sigue siendo pobre como 13 pesos al día aunque no entren en las estadísticas, no quiero sentir que hay excluídos, quiero hacer realidad el artículo 14, quiero vivir en libertad…ejercerla hasta el límite de la libertad del otro…hoy necesito respeto.

Creo que no pido mucho…aunque a la luz de todo lo que leo…por momentos me parece una utopía.

María, un poco cansada…

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