La libertad. La privación de ella. Maneras de sobrevivir emocionalmente. Menudo tema el que aborda Arístides Vargas en su texto.

Anoche fui a ver La razón blindada a Andamio 90. Mis comentarios deberían ir por orden alfabético simplemente para darles un orden…es tanto lo que quiero decir que no se por donde se empieza en estos casos.

Es importante recordar que lo que contaré nunca ocurrió…y por eso nunca morirá.

Tres mesas, dos sillas y enorme cantidad de talento sobre el escenario y detrás de él para hacer de esta obra algo único, hermoso, poético, tierno, inolvidable.

La monotonía injusta del que vive entre muros acusado de pensar. De la Mancha y Panza construyen un túnel intangible, o inteligible, por el que se escapan cada Domingo a las tres de tarde. El deseo de libertad manifestado en esos pequeños encuentros alrededor de una mesa tratando de dar forma a una fantasía que los aleje, un poco, de esa realidad atroz. Un toque de locura que los mantenga cuerdos. Y de entre todas las historias por vivir…¿qué mejor pareja para recordar que la del Hidalgo y su fiel escudero?

Les pido que vayan los Sábados a las 22.30 a Paraná 662, si se animan cabalgarán con ellos por la llanura, conocerán una isla en África, volarán, recibirán la visita de Dulcinea y compartirán una bocanada de libertad.

Gran trabajo de Daniel Begino y Roberto Monzo actuando y Florencia Suarez Bignoli dirigiendo. No podrían estar mejor. Y no lo digo solamente yo…luego de los aplausos iniciales la mayoría se animó a sinceros y espontáneos bravos.

María, pensando en eso de que lo que no existe será eterno

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