Mezcla extraña y hermosa de sensaciones después de ver la obra. Me emocioné y me reí y pensé y sentí.

El amplio escenario de La carpintería fue reducido a una especie de cueva subterránea donde permanecían ocultos media docena de soldados que durante la guerra de Malvinas no quería pelear…no querían matar ni morir.

Claustrofóbica como soy, vi ese espacio y supe lo que es sentirse atrapado. Atrapados entre balas, entre enemigos, entre piedras.

La historia le pertenece a Mariana Mazover, una joven artista que tuve la suerte de ver y saludar a la salida. Lo que hizo con talento y varias lecturas de un libro de Fogwill es impecable. Además de haber hecho un texto de calidad, buscó y encontró a los mejores actores para cada papel. Laura Lertora, Alejandro Lifschitz, Alejandra Carpineti, Mariano Falcón, Hernán Lewkowicz y Sebastián Romero Enrique tienen una calidad acorde al libro y al resto de los rubros técnicos: escenografía, sonido, vestuario.

En una semana donde hubo cientos de relatos y recuerdos, adentrarnos un poco en la piedra es un lindo ejercicio…permite ver lo que vive debajo de la tierra, conocer en parte lo oculto y secreto. Bocanada de aire fresco para meditar pese al encierro planteado.

La sala llena…ovacionando…es una manera inequívoca de decir FELICITACIONES!!!

María, finde largo en Baires 🙂

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