Quisiera que este posteo sea breve…o mejor dicho quisiera poder terminar de escribir este posteo. Siento que es tanto lo que quiero decir que temo no poder terminarlo nunca.

Tengo mi entrada fila 1 asiento 2 desde el minuto en que salieron a la venta. Conté los días hasta que llegó por fin el Viernes 20/01 y fui para el teatro Broadway.

Ya todos conocemos la historia de Sandro…qué bueno animarse a escribir una obra a tan poco tiempo de su fallecimiento. Estoy acostumbrada a ver obras sobre la vida de alguien…no siendo ese alguien contemporáneo. Ejemplo: vi Piaf, adoré Piaf, lo único que se de Piaf es lo que leí, no tuve el placer de verla y estuve segura que a Elena Roger le salió igual!!

Confieso que, salvo el nombre de Natalia Cociuffo, no sabía quienes estaban en el reparto. Y todo fue una agradable sorpresa.

Cuestión que la historia empieza cuando Alicia ve a Sandro en la tele y el artista se transforma en el hombre de sus sueños. Con el correr de los años su fidelidad la va transformando en una de sus nenas incluso cuando…eh…perdón…no cuento más nada de la historia…vayan y se enteran ustedes.

La obra es una mezcla exquisita de todas las artes. Gran trabajo actoral y vocal del sólido elenco. Sonido, luces, escenografía y vestuario de inmejorable nivel. No es necesario contratar coros ni extras…el público espontáneamente forman parte de la historia misma y actuamos como actuaba el público en aquellas situaciones.

Una protagonista de lujo: la puerta de su casa de Banfield!!! Y su salida con la campera negra de cuero y la mítica bufanda roja de lana con flecos.

El actor que hace de Sandro, por momentos pareciera que ES Sandro…o al menos que está poseído por su estilo. Baila como él, habla como él, se mueve como él, canta como él, emociona a sus nenas como él. Se sintieron suspiros y llantos…y aplausos y mucha emoción. Emoción que sentí cuando recordé a mi tía, la que todos conocían como la fanática de Sandro, a la que llevé al Gran Rex una noche de 1991 cuando pensé que le quedaba poco tiempo de vida y siguió yendo a verlo durante 20 años más. Se que de haber estado acá, la entrada de primera fila hubiese sido para ella.

Y así como ningún marido sentía celos de esa relación entre el cantante y su público, esta noche nadie sintió que se le faltaba el respeto a su memoria aplaudiendo a uno que hace de él por un rato. Se aplaudió a Fernando Samartín y se aplaudió a Sandro y se confirmó que es leyenda.

Impecable Natalia Cociuffo componiendo a esa Alicia que vive su mundo de maravillas y su mundo real casi con la misma pasión. Siente amor por su Antonio y pasión su por Sandro. Me conmovió mucho una escena de Antonio cantando desde lo alto, con el cartel luminoso de fondo.

Muy pocas veces nos ponemos de pie en el primer saludo…en general lo hacemos en el tercero…cuando no es suficiente con aplaudir. Hoy nos paramos todos en cuanto aparecieron por el fondo los protagonistas. Hubo ganas de seguir ahí…pero pasaba de medianoche y había que irse.

No tengo dudas de que voy a volver. La puesta merece éxito y se que lo va a tener. El comentario de boca en boca suele funcionar. Cuando vayan, por favor, aplaudan de mi parte a Natalia Cociuffo, Fernando Samartin, Cristian Giménez, Leandro Bassano, Leo Bosio, Mariano Botindari, María Laura Cattalini, Mariu Fernandez, Jimena Gonzalez, Diego Hodara, Mariela Passeri, Carlos Perez Banega, Julian Pucheta, Emmanuel Robredo Ortiz, Federico Roman Ross, Debora Turza, Fernanda Vallejo Cordoba, Agustina Vera.

Si quieren saber qué canciones cantaron…la respuesta es simple: cantaron todas. Esa es la sensación. 🙂

María, sin saber qué canción compartir…

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