En algunas familias de otras décadas, se solía escuchar un ferme la bouche cuando se le quería indicar a alguien que se quede callado. Es una de las pocas frases que conozco en francés.

Anoche fui a El camarín de las musas a ver ‘La bouche’…La boca en su traducción al castellano.

El lugar es bello…con algunos cambios que hacen aún más lindo el consumo: han cambiado las tazas blancas por unas artesanales preciosas. Nos acostumbran a la buena atención y los precios son accesibles.

En los muros de la entrada hay colgadas algunas fotos de obras que se han dado con anterioridad. Emocionante ver a María Figueras y a Flor Dyszel. Protagonizaron sendas obras inolvidables en esas salas.

La obra de Luis Irene Ickowicz, protagonizada por Carlos March y Andrea Surdo no me terminó de convencer. Escenario despoblado de escenografía…pero la acción no me pareció que lo llenara.

Un fóbico y su acompañante trotando en casi toda la obra, simulando un par de vueltas a un parque, hablando de los miedos, la identidad, las enfermedades, las terapias y los terapeutas. Pequeñas pausas para dirigirse al público y a seguir tratando y hablando.

No le encontré profundidad a los textos…ni humor. Solamente algún comentario que me hizo amagar una mueca de risa más por un deseo de hacerlo que por genuina espontaneidad.

Se puede solamente hablar y hacer una gran obra…no sentí que ésta lo fuera.

María, mitad de mes de Enero…a 30 y poquitos días… 🙂

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