Como siempre, concurrí a Timbre 4 con poca información…fui a sorprenderme y así fue. Un minuto antes de entrar supe que actuaba una actriz que admiro…verla fue un plus.

La obra era El último fuego, de la autora alemana Dea Loher, dirigida por  Melisa Hermida y Francisco Lumerman. Algunos actores conozco, y para no dejar ninguno afuera, no los voy a nombrar.

Puntualmente dieron sala. Entramos por detrás del escenario…vimos como los propios actores estaban armando lo que luego serían los elementos que completarían la historia.

Historia que no deja lugar a dudas…es un drama…con pequeños toques que me  dibujaron una mueca.

La muerte de un niño en una accidente provocado por la persecución de una policía al presunto autor de un atentado. Un extraño fue el único testigo. Por razones obvias la muerte del niño cambia la vida de sus padres, pero de una manera lógica también el resto de las vidas van mutando. Nada se mantiene como antes del hecho. Todo se ve alterado…como si el niño fuese de todos, como si el coche fuese de todos, como si la culpa fuese de todos, como si el castigo fuese para todos.

Durísimo tema…muy bien llevado por estos grupos de actores que en total armonía compartieron algunos personajes y sus textos. Una expresión acabada del trabajo en equipo, haciendo que funcionen. Varias Ednas, varias Karolines, un par de Susans, un par de Ludwigs. Unicos Rabe, Olaf, Peter, Rose. (Se que estoy olvidando algún personaje…mi memoria es mala hoy).

Por los nombres, el verano en Agosto y el origen de la autoria, la obra podría transcurrir en Alemania…por lo universal del tema, podría ser de acá nomás…

Me gustó…no se si hay otra posibilidad de verla este año…espero que en otra temporada si. Mis felicitaciones al musicalizador…encontró LA música para la obra.

María, terminando el último finde sin ‘fiestas’…

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