Espectáculo complicadísimo de explicar con mi precario castellano.

No quiero parecer publicidad de comunicaciones…pero debo decir que Hombre vertiente me conectó con un lugar interno en el que no suelo querer transitar: mis miedos. Supongo que para intentar tenerlos controlados, los amontono en un rincón…y hago como que no existen. Pues existen, y afloraron todos de una manera diferente. Se me escapó un suspiro…y lo asocié a eso de el suspiro es aire que sobra por alguien que falta. Apunta, o me apuntó a mi, a un lugar básico donde no es necesario procesar nada…va directo al blanco.

Tarde de calor en Recoleta…hasta Pikachu se había sacado la cabeza y tomaba agua fresca sentado en un cordón. El pibe que vendía pan caliente relleno estaba aburridísimo. Yo afortunada por tener a mano el abanico de sándalo. 🙂

Entramos y todo fue un desafío. A la gravedad en primer lugar. A la realidad en segundo. Aparece el personaje central, se presenta, dice que se llama…no importa como se llama sino a qué se dedica. Y no lo voy a decir acá. Van a tener que ir a verlo…les queda una semana…y vale la pena.

Si preguntan mucho, podría decirles que es un espectáculo que muestra al hombre en relación con el agua. Ante la misma pregunta diría que es hombre deambulando por su propio laberinto. Y también podría decir que es el hombre jugando con su mente…o la mente jugando con él…que es lo mismo. Me sentí atrapada con él…y con mis miedos…jugando…y no voy a decir como terminó la partida. Me quedó dando vueltas una frase: lo real es el presente…y se acaba a cada instante…

Música, escenografía, vestuario, puesta IMPECABLE!

Hay vídeos dando vuelta, grabé algo…pero hacerlos público le quitaría la sorpresa…y es fundamental en este caso.

María, claramente decidida a volver…:)

Anuncios