Cómo me gustan los libros de Mauricio Kartún!!! No falla nunca…todo lo que hace le sale bien. Hoy le tocó a Chau Misterix.

Cuando vi la dirección…Mario Bravo 948…supe que era cerca de El camarín de las musas…pero no ubicaba el lugar. Y si…pegados los teatros casi. La sala se llama El tinglado…y es bellísima.

Escenario casi desnudo…no se necesita más cuando hay buenos actores y una buena historia para contar. Rosario de verdades absolutas de todo niño pre-adolescente que toca de oído. Lo escuchado al pasar…deformado…suelen ser tomados como realidades irrefutables. Imposible negarlas…todos fuimos niños y creímos, distorsionadamente, en algunas de esas cosas.

Rubén, que por momentos me pareció que era el mismo Rubén que comía uvas en La casita de los viejos, con Chiche, Titi y Myriam a la salida del colegio. La imaginación de Rubén los transforma en personajes de historietas que con sus poderes y planes perfectos pondrán en su lugar a su temible enemiga…La particular!!!

Una esquina que no es una esquina…con un cambio de luces puede ser una isla de la que solamente podrán salir cumpliendo el plan orquestado por el héroes de la historia…Misterix.

Preparativos para el baile de carnaval, la frustración de no poder ir de largos sino de gaitero asturiano, disputa eterna con Chiche por la atención de Doris Day, perdón…de Myriam…y el inevitable paso del tiempo que nos acerca más a la realidad incontrastable de los adultos, quitando tiempo a ese universo paralelo y perfecto recreado por la imaginación de Rubencito.

La de hoy fue la última función…pero confío y espero en que volverán. La historia lo merece…el público nos la merecemos. Sala llena…justicia absoluta. Mis felicitaciones a Esteban Coletti, Tamara Garzón, Inés Palombo, Estanislao Silveyra y Virginia Lombardo.

María, si quiero voy mañana y la veo de vuelta… 🙂

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