Hace unos días leí esto…

Un sabio se puso en frente de un público y contó un chiste. Todo el mundo se empezó a reír. Después de un momento, contó el mismo chiste pero esta vez menos gente se reía. Contó el mismo chiste una y otra vez, pero ya nadie se reía. Entonces él sonrió y dijo: No podés reírte de la misma broma una y otra vez, pero ¿por qué seguís llorando por lo mismo una y otra vez?

Sepan que el comentario no aplica a la emoción que despiertan algunas obras de teatro. Pueden seguir haciendo latir sentimientos profundos una y otra vez…aunque ya sepamos lo que va a pasar y conozcamos el final…afortunadamente podemos volver a emocionarnos.

Las pequeñas vuelven a contar su historia siendo niñas…y siendo más grandes…y de la familia…y de todos.

Guardapolvos es una de esas historias necesarias para acercarnos al pasado que se va haciendo lejano conforme pasan los años. Un ejemplo de pluma empuñada con dignidad, valor y respeto…sin golpes bajos…sin sentimiento de revancha.

Así como en El león, la bruja y el ropero de las Crónicas de Narnia el placard es la puerta de entrada a un sitio oscuro, frío y sin navidad, las puertas del placard en Timbre 4 nos llevan a ese íntimo mundo donde soltamos todo como papeles al aire y nos igualamos con cualquiera que haya tenido padre cuando se recordar rasgos de su persona se trata.

Y como cada vez, me contengo y no les cuento…me limito a recomendar. Ahora se terminó la temporada…pero van a volver…y deben ir…

María, terminando el finde largo…preparando la maleta…

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