Buenas Aires es el paraíso de los que necesitamos ver teatro para vivir. El mundo es maravilloso, pero el sabor a teatro que se encuentra en esta ciudad es increíblemente bello.

Suena feo ésto para el sentido federal…y creo que ayudan mucho las iniciativas como las que propone Timbre 4: lleva teatro de acá al interior…y trae acá obras de las provincias.

Si no leí mal, esta obra se venía de Tucumán. Con la dirección de Diego Bernachi, y actuaciones de Alejandro Garay, Leandro Ortega, Viviana Perea, María Dolores Robles, César Romero, Carolina Sal, durante una hora nos vimos inmersos en una pensión donde transcurren estas historias de vida, muerte, violencia de género…

Se impregnó la sala con el Pretérito Perfecto Compuesto, uno de mis tiempos verbales favoritos, si es que se me permite tener tiempos verbales favoritos. El arrastre de la ‘R’ que no se puede actuar…o sale o no sale…y acá les salió a todos.

Una pensión donde viven 6 personas relacionados por varios lazos en simultáneo que aportan cierta tensión en algunos momentos. Casi como diría la frase de la canción Como pájaros en el aire, ‘…lo cotidiano se vuelve mágico’, en este caso, lo cotidiano se vuelve teatro…y el patio, las piezas y los mínimos detalles se transforman en una escena.

Una hermosa voz aparece, en vivo, de entre algunas sombras, detrás de sábanas colgadas en sogas, y le aporta mucha calidez a las historias.

Anímense y asómense a una nueva tonada de actuación, déjense llevar por ese dejo que desafía a la prosodia y le pone el acento a las palabras donde mejor le quedan.

María, casi sintiendo el olor del jardín de la república…

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