Quien piensa que la espera desespera…se pierde un montón de posibilidades.

La espera mantiene, la espera acompaña, la espera sostiene, la espera da sentido, la espera pone en perspectiva, la espera agiganta.

En el medio de una guerra, cuando todos los espacios se han perdido, cuando la esperanza per se…quizás…por momento se desvanece, esperar por Amanda puede ser lo único que tenga sentido en una situación que carece de él totalmente.

Y el deseo de su regreso admite un deseo de que lo sea todo. De pronto todo podría ser Amanda, hombres y mujeres llevarían ese nombre, las cosas se llamarían así…todo el universo podría decirse Amanda.

En el transcurrir de la espera nos vamos enterando de pormenores de la historia de Amanda, detalles que se escapan casi sin querer…recordando que se querían olvidar. Aprendemos sus palabras favoritas, conocemos sus juguetes, nos enteramos de como llegó a la vida de ella.

La espera como lo opuesto a la soledad es el tema de la obra Amanda vuelve, en Timbre 4, donde Diego Faturos dirige a Marta Lubos y Sandra Villani. Ambas actuaciones estupendas.

La obra no me dio respiro…la sentí como un parlamento sin pausa…me sentí adentro, esperando, queriendo saber todo de Amanda…como si eso sirviera para que volviera.

Un final que conmueve, por su característica y porque es el final. Es una de esas piezas en las que no deseo que termine…prefiero esperar…seguir esperando…

Bellísima desde todos los ángulos…es poesía. Confieso mi ignorancia, primera vez que veía a Marta Lubos en un escenario…pero lo voy a remediar…ya reservé para Como estar juntos.

María, final de finde…

 

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