Afortunadamente existen los recuerdos para permitir guardar momentos para siempre.

Como cuando un Domingo a la tarde adivino que se está terminando el finde…y no quiero que se termine…pero se que mi voluntad no cuenta para detener el tiempo…pero insisto en sentir que anhelo detener el reloj, de la misma caprichosa manera acudí a la última función de Quien sabe Marta.

Sabía que era la última. Quizás del ciclo, quizás de la temporada…quizás de Marta…pero no quería que se terminara.

Conforme iban ocurriendo las escenas, como las horas del Domingo, me aferraba a la situación para asegurarme que la sonrisa o la emoción perdurare, y miraba todo para que el cuadro se guarde completo…como si fuese una panorámica.

Curiosamente, me emocioné toda la obra…incluso con los fragmentos con los que me reía. Y me reía…y me conmovía mi propia risa. Experiencia especial esta de conocer a Marta.

Y en el final se mezclaron los aplausos con los snif, snif. Sabíamos que era la última…pero en el fondo esperaba un milagro. Como alguna vez fue la respuesta la pregunta 4 del examen de geografía, el nombre de la persona que me saludó por el nombre en la esquina de Alem y Córdoba…que se que la conozco de algún lado pero se me borró nombre, apellido y apodo, que se anule un gol totalmente legal, que la tierra se abra y me trague después de algún comentario desacertado, que Ilsa no se vaya con Laszlo a Lisboa, o que digan que Marta sigue eternamente.

Nada de eso pasó aún…el orden del universo no lo quiso todavía.

Luego vino el festejo, el brindis, la pizza la parrilla, el sushi, los buenos deseos…y extrañamente…ninguna despedida. Todas las frases fueron: nos vemos el Viernes, o paso el Sábado, o mi respuesta siempre será un si, o que salga todo bien…ya voy a ver las fotos cuando nazca la bebé o cuando llego te agrego en Facebook. Un legado más que nos deja Marta. Bella comunidad formada alrededor del hecho artístico y mis deseos de escribir y compartir lo sentido.

Tengo algo para decir de cada una, de Clarisa, Sol, Cinthia, Nadia, Laura, Luciana, Flor, Inés, Francisca…pero pasaron a ser ‘recuerdos de Marta’.

Y ahora, viendo a la carroza convertida en calabaza, a descansar…en un par de horas el despertador me va a recordar que es momento de volver a mi otra vida.

María, silbando…

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