303 kilómetros no son NADA!!!

En la última década vi a Elena Roger, recientemente ganadora del Konex como Artista de le década (valga la redundancia) poniéndose en la piel de Fantine en Los miserables, deleitándonos como Mina, sorprendiendo con Evita, prestándole el cuerpo a Edith Piaf, y tantos roles que todos conocemos, para, en el último tiempo, permitir el gusto de ver a Elena como Elena.
Es decir, eligiendo las canciones, y cantándolas con su personal estilo.

Como parte de la gira nacional, se llegó hasta Rosario. Sala llena, como siempre. Bella sala la del auditorio Astengo. Mucha gente bien vestida. Digo, con el atuendo dando lugar a que ese recital sea un evento. Y eso fue.

Así como no hay 2 funciones de teatro iguales, no hay 2 recitales iguales. El lugar aportó su ingrediente. La localía de Gabriel Goldman puso una dosis nueva al formato.

Sala a oscuras…se abre el telón y la música nos invade. Es chiquita, dijo el señor que estaba sentado detrás mío. El mismo que después de escuchar Canción desesperada comentó canta cualquier cosa.

Se adivinaba público nuevo…del que no se puede esperar al final de la canción para estallar en aplausos. Los entiendo…como se hace para esperar el final en Mi sei scopiatto…dan ganas de aplaudir todo el tiempo. Yo porque soy experimentada y me aguanto…sino también arrojaría un applauso fuori tempo.

Hay canciones que duran 3 minutos pero relatar el momento me podría llevar 45. Barro tal vez es un ejemplo…las cuerdas mágicas…las de la guitarra y las vocales haciendo un perfecto dúo. Esas cuerdas son bellas. Y en Desarma y sangra…después de El angel vigía descubre al ladrón, le corta las manos, le quita la voz, la gente se esconde o apenas existe, se olvida del hombre, se olvida de Dios…una pausa de segundos y se empiezan a levantar sus brazos…y aparecen las voces de fondo…y toda ella se eleva en otro momento mágico en el que miro sus piés para asegurarme que todavía pisa el escenario y de pronto todo se vuelve terrenal con el Miro alrededor, heridas que vienen, sospechas que van y aquí estoy, pensando en el alma que piensa y por pensar no es alma, desarma y sangra.. Y estalla el aplauso emocionado.

Y se vinieron canciones de Piaf, de Evita y la despedida. Y los aplausos y los bises. Y la nueva despedida. Y los aplausos y el retorno con una sonrisa, agradecimiento y un pedido ‘una más…que no puedo más’.

Qué decir de la banda!!! Son como Gardel!! No, no usan gomina…suenan cada día mejor. Dirección musical de Javier López del Carril en guitarra y de Gabriel Goldman en piano, Christine Brebes en violín, Andrés Dulcet en bajo eléctrico, Osvaldo Tabilo en batería y la mismísima Elena tocando el ya famoso egg.

A la salida la gente agradeciendo, saludando y pidiendo ‘volvé a Rosario’. Coincido…deben volver a Rosario!!! 🙂

María, en silencio…todavía escuchando…

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