Me encanta caminar bajo la lluvia. El Jueves pintaba ideal para eso. Agarré por Alem hasta Plaza San Martín y por Santa Fe llegué hasta 9 de Julio. Entre el viento que empujaba la lluvia, y el paraguas algo endeble…puedo resumir diciendo: me empapé.

Ya no tenía tiempo de llegar a casa…viré el rumbo y fui directamente al teatro. Perdí las tarjetas que me permiten el ingreso a las oficinas…voy a tener que hacer denuncia y trámites de activación. Con el tiempo justo para tomar un capuccino a la italiana sin canela entré a Il Gatto. No había manera de secarme…ni de cambiarme.

Todo eso fue lo mejor del Jueves. Lo que vino después…la función de La Celebración fue, francamente olvidable. En otro momento he disfrutado de las actuaciones de Beatriz Spelzini y Osvaldo Santoro…acá me parece que hasta desentonan. Demasiado talento para la puesta.

Dura 90 minutos…pero para mi casi que dura la mitad. Me quedé porque algún que otro ingrediente me detenía. Ver el escenario completo, con los 20 actores sentados en el fondo, me pareció original. El tin-tin característica de golpear metal sobre un vaso pidiendo la palabra me hizo recordar a la peli, pero las actuaciones fueron dispares para mi gusto.

Supongo que para evitar alguna crítica del público, Gonzalo Valenzuela cambió algo su acento como para parecer porteño. Dolieron los oídos al escucharlo decir ‘Shegás siempre tarde’. Para mi…no era necesario.

Si esperan ver a los actores de la tele…vayan. Los van a poder disfrutar durante 90 minutos y a la salida seguramente accederán a tomarse fotos. Cualquier excusa es válida si logra que el público se acerque al teatro…aunque ésta no sea de las mejores puestas del mercado.

El público merece un apartado. Varios hicieron caso omiso a la prohibición de tomar fotografías…y otros no apagaron los celulares…y SONARON!!!

En fin, ojalá les vaya bien. Hay que recuperar la inversión…que supongo fue mucha.

María, rescato la música de sala mientras nos ubicábamos…linda. 🙂

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