Me gustó ya desde el nombre. Primera vez en Elefante, club de teatro.

Un ambiente retro donde conviven un montón de discos de vinilo (retro) y con un televisor igual al mío. Bah…igual no…al mío le falta el botón de encendido…por eso uso el palito que todos mis amigos conocen. Bueh…si les falta algo para decorar…me avisan y les llevo la tele. (De comprar otro aparato para casa ni hablar).

Bueno, cuestión que voy a ver la obra, dan sala y nos quedamos frente a una habitación/cubo. Si, un cubo de metal que era la habitación. Todo era blanco: la cama, las sábanas, el sillón, la mesa, la pelota, la bici…todo blanco.

Una madre que dialoga con su hijo (mudo) al que van a internar en un hospital psiquiátrico. Lo de diálogo puede ser considerado un exceso, pero créanme que no era necesario que el hijo hablara, la madre lo hacía y decía todo. Durante casi una hora le contó lo que hizo en el día, lo que pasó con Laurita (la chica que trabaja en la casa) de su infancia, de lo que piensa, de lo que pensaba y de lo que seguramente pensará.

Una obra intensa, con una excelente actuación de Luz Palazón como la madre y Martín Shanly como el hijo presente/ausente…o mudo…que para el caso es lo mismo.

Me gustó muchísimo, muy bien logrado el clima…sentí la angustia de la madre y las lágrimas del hijo me llegaron hondo.

María, conociendo nuevos lugares…

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