Que la muerte forma parte de la vida lo sabemos todos…hago que lo asumo cuando estoy en público. Ignoro la profundidad del tema, pero, para resumir…comento que no acudo a velorios. Suelo decir que creo que esas visitas no le hacen bien a los vivos…y que la honra se da en vida. Si bajo un detalle más…he desterrado de mi vocabulario la palabra cadáver. A veces se desliza…pero sin que piense en el sentido. Lo más cerca que estuve de una situación que tenga que ver con muertos ha sido seguir Epitafios en sus 2 temporadas.

Planteado el tema, cuento que esta noche volví a ese bello lugar llamado Espacio Polonia a ver la obra El peor de los públicos. (Siempre aprovecho el patio del lugar para ver el cielo abierto…algo privado para mi a menos que suba a la terraza).

Entré a la sala, hombre descansando en una silla…mesa con algo cubierto por una sábana. Teléfono. El que descansaba era Atilio, el que llamaba era su jefe…quería saber si ya había visto el cuerpo que tenía que preparar para un velorio a cajón abierto.

No solo que no me retiré de la sala al conocer el tema, sino que disfruté mucho de la obra. La ausencia total de morbo dio paso al surgir del afecto, las demostraciones de respeto, el cuidado por la memoria, el orgullo de hacer un buen trabajo.

El fallecido era el gran actor José Luis Albornoz, y mientras Atilio hace su trabajo dialogan. Se podría decir que si solamente habla una persona sería un monólogo, pero créanme que era un diálogo. Ese personaje que aparenta ser sombrío, solo y de mal talante se va abriendo de a poco, dejando salir a un ser entrañable, con un gesto conmovedor de ternura al final que me hizo estremecer.

Gran trabajo de Alejandro Lifschitz, a quien había visto actuando en Apuntes para volverse a ver y en el estreno de Las hebras del tapiz…como público…jeje. Doy fe que no es rengo, ni español, ni habla con ‘z’…pero por el tiempo que dura la obra me convence que se vino de Valladolid huyendo y que tiene muy poca estima por los argentinos.

Un sábado voy a volver. Cuando llegue la primavera iré temprano a contemplar las estrellas, hago doblete y me veo de nuevo las 2 del Sábado…como en un continuado cuando era chica.

María, en veda…

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