El Espacio Polonia está entrando a la lista de lugares donde me gusta ir a ver lindo teatro. Anoche le tocó a ‘Otro Sábado por la noche’.

Sabido es que la memoria perfecciona los recuerdos…los completa…hasta los modifica de creerlo necesario. Ralph lo sabe…y duda de si lo que recuerda es lo que pasó o lo que cree que pasó…entonces lo vuelve a pensar y somos todos testigos.

Una pareja que está en proceso de separación y una que recién empieza en una cabaña minimalista luego de una fiesta. No hay mucho para hacer salvo beber y hablar…y eso hacen. La palabra circula en el escenario todo el tiempo. Se detiene…cambia su recorrido/ritmo y vuelve a transitar.

Busqué palabras para tratar de expresar la calidad del texto…encontré una pequeña: poesía. No es la acepción que tiene que ver con el verso sino con la belleza. Es un texto bello, que junto con la acción transmiten la sensación de eternidad de tiempo en esa noche. Se pueden sentir las 4 paredes que los contienen, parece una jaula, de la que no se sale.

Cerveza, vino, whisky, verdades, mentiras…y todo tipo de recurso que logre distraerlos. Todo es bueno para soportar esa noche. Pareciera que Héctor Trotta encontró a Natalia D´Alena, Nicolás Fiore, Maria Saavedra, Julian Smud y sobre ellos escribió la historia…historia escrita a medida. A Julián Smud y a Natalia D´Alena ya los había visto antes…me volvieron a convencer. La voz de la muchacha con su versión de C’Est Fini podría ser el resumen de la historia.

Una obra pare ver, y guardar a manera de colección…es atemporal…puede ser de los 70’s o de anoche. Podría transcurrir por acá…o por allá…nos incluye un poco a todos.

María, C’Est Fini…

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