Si cada casa es un mundo, imaginen lo que sería un edificio de departamentos…un montón de mundos.

Anoche fui a ver Mujeres de Jabón a una bellísima sala del Paseo La Plaza. Bella sala…bella obra.

Un ascensor que nos lleva por 4 pisos…4 departamentos…4 parejas…4 historias.

Violeta que quiere dejar a Homero…pero no se anima…le da culpa dejarlo sin cenar. Acusada de no aprovechar las ofertas del 20% en el supermercado por su depresión del día.

Pitu que no sabe lo que quiere…pareciera que quiere a Mariano…pero luego parece que no.

Carla, una española, única soltera del edificio, conoce a León en un boliche y lo lleva a la casa.

Naira que no se siente cuidada por Ernesto, un ingeniero desempleado que no puede resolver la conexión de una ficha de 2 cables con los 5 de la caja.

De pronto estas historias, aparentemente inconexas, desembocan en otra que deja al desnudo las realidades del cuarteto femenino.

Fundamental las escenas en las que hacen realidad su deseo con un hombre. Todas diferentes…todas frustradas…todas carentes.

Una noche que seguramente les cambiará la vida…o no…quizás sea solo un pequeño descanso para volver a la rutina que las tiene atrapadas.

Linda opción para los Viernes en La Plaza. Luego hay bares y demás opciones como para completar la velada.

María, descansando…

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