Un lujo más para la cartelera porteña: vuelve Souvenir…y esta vez a Timbre 4.

Si nos animáramos a creer que el verdadero sonido de la música es el que escuchamos en nuestra cabeza, cuánto más lanzados seríamos y cuánto más alcanzaríamos. La señora Florence nunca vio impedimento alguno para desplegar su arte. Carente total de oído y talento musical se dio el lujo de tocar en el Carnegie Hall, poniendo en su tono clásicos de todos los tiempos.

Fue conocida, quizás, como la peor cantante del mundo…pero ella jamás sintió alguna limitación…y esa firmeza emociona. Hermosa relación entre el joven y virtuoso pianista y esa señora que jamás dudó del talento de ambos.

Como un acto de justicia, los que no vieron aquella puesta en el teatro Regina tienen la posibilidad ahora de disfrutar de esta singular historia…y los que ya la vimos…vayamos otra vez!!!

Sabía de qué se trataba la obra…pero igual me tomó de sorpresa. Por el tipo de sala, me pareció que los cambios de vestuario de la señora Karina K fueron más complicados que antes…pero el resultado fue el mismo: perfección. Siempre entrando en el momento justo de la canción…sin un segundo de retraso por más que la historia transcurra para Cosme sobre el escenario y para la señora Florence tras bambalinas.

El talento de Pablo Rotemberg como pianista no se discute. Escucharlo es ya por si solo un espectáculo. Sumémosle el talento de Karina K hasta para desafinar y le aseguro que no se va a arrepentir si se llega a la sala.

No dejen escapar la oportunidad…el otoño es una mala época para aquellos que no tienen imaginación. No sea de este grupo y salga. Vaya a ver buen teatro y después me cuenta.

María, disfrutando nuevamente…

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