No soy de elegir como lugar de salida sitios donde hay multitudes…pero la noche de hoy ameritaba la excepción: Elena Roger en el Obelisco dando inicio a ‘La hora del Planeta’, teniendo a ‘Buenos Aires en vela’ como marco.

Multitud de sillas vacías cuando llegué…con la oportunidad de presenciar la prueba de sonido de Elena y su banda: bajo, cajón y la guitarra de Javier López del Carril.

Poder escucharla con el Obelisco de fondo es una imagen que estoy segura no se borrará tan fácilmente.

Puntualmente apareció la gente de Vida Silvestre para presentarla. Giré para ver el público…una multitud había ocupado todas las sillas vacías y otra se formaba detrás de las vallas esperando disfrutar del show.

Como cada canción que interpreta Elena, hizo suya esta noche ‘Yo vengo a ofrecer mi corazón’. Un par de canciones más y luego el solo de su voz diciendo ‘Y se abrirá todo el cielo, no será un día normal..’. Por debajo del abrigo se me erizó la piel…la comunmente llamada piel de pollo que suele aparecer de emoción.

Entre canción y canción recordando el motivo que nos llevó al lugar: tomar conciencia de que depende de todos nosotros lo que le pase al planeta. No es nuestro…pero debemos cuidarlo para dárselo en condiciones a nuestros hijos.

Casi en el final de la prueba de sonido llegó un grupo de jovencitas que corearon ‘Las cosas tienen movimiento’ como deseando que la canción esté en el repertorio de la noche. No estuvo esta vez…el bis lo hizo con la multitud manifestando ‘yo vengo a ofrecer mi corazón’. Precioso final.

Y casi sin darnos cuenta se hicieron las 20.30…y al igual que Río de Janeiro, San Pablo y 19 ciudades más de nuestro país…algunas luces se fueron apagando. Los monumentos emblemáticos de la ciudad quedaron a oscuras como el Big Ben en Londres, la Acrópolis en Atenas, la Piazza Navona en Roma, la puerta de Alcalá en Madrid y tantos íconos de las ciudades por donde había pasado el huso horario indicando las 20.30 local. El fondo perfecto fueron los tambores de Buenos Aires Tayco. Sentí el batir de esos parches japoneses como una manera de hacer llegar buena energía a la cercanía de nuestras antípodas.

María, disfrutando de la noche…toda en vela… 🙂
P/D: Como era de esperar, en estos eventos raros se conoce gente rara: las niñas que pedían por ‘Las cosas tienen movimiento’ siguieron su recorrido buscando lugares donde escuchar tango. Muy bien ahí!!!!

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