Cada vez que quería ir a ver esta película…por demorarme unos días…la cambiaban de sala. Esta vez no pudo escaparse…y entré a verla.

He visto un par de cosas de Pablo Trapero y acá se siente su sello. Además de contar una historia central, mucho de lo que transcurre es algo así como un documental que detalla metódicamente el accionar de los personajes o la situación que pretende hacernos conocer.

No es mi costumbre contar películas…me gustaría que quien lea ésto vaya al cine y la vea.

No piensen que es una historia de aves rapaces que se alimentan de carroña y que viven en un nido desprolijo…desordenado. No, no, se trata de abogados que se ocupan de accidentes de tránsito, demandan a las compañías de seguros, se quedan con algo más de lo que corresponde y tienen una vida un tanto complicada.

Ricardo Darín ya no me sorprende actuando bien. Le creo absolutamente todo. Junto a él una médica que trabaja en un hospital, hace guardias y asiste llamados de la vía pública. No me creo eso de que es actriz que hace de doctora. Es tan natural su conducta que hasta que no me lo demuestren, voy a seguir pensando que Martina Gusmán juró por Hipócrates al finalizar la carrera. Cuidado, hay gente que afirma que es la que estuvo presa en Leonera, otra película de Trapero. No puede ser…aquella Julia debe estar viviendo en Paraguay…última escena de ese film.

Me gustó mucho ver a Héctor Bordoni trabajando de mecánico!!!! Si lo quiere ‘de cerca’ vaya a verlo en Auténtico.

Resumiendo, una muestra más que se sigue haciendo buen cine en el país…y que hay que ir a verlo…porque es Industria Nacional y porque es bueno. Quizás en una esquina encuentre a alguien que le ofrezca un disco trucho por $5 y se tiente. Está en su derecho…pero después no quiero quejas cuando se cierre un espacio culturan en su barrio. Dejemos de ser cómplices. Para ver una película…al cine o a esperar a que la den en la tele.

María, disfrutando el finde largo…

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