Conservo el estómago lleno de angustia todavía. Película durísima…pero tanto así la dureza como la calidad.

Promediando la tarde, varios amigos con sensación de duelo, momento ideal para ir al cine.

Un italiano buenmocísimo (creo que nunca escribí esa palabra…ignoro si es correcta) llamado Alessio Boni y Florencia Raggi en los roles protagónicos y un elenco que se las trae.

En la fila de atrás se sentó una señora que se reía de cualquier escena que tuviera el mínimo ingrediente de gracia y se lamentaba ante cualquier señal de violencia. Todo en voz alta. En los momentos de suspenso, que me gritara en la nuca no me ayudaba en nada. En la escena de la misa por la muerte de un profesor, los feligreses cantan una canción…y desde atrás mío se escuchaba ‘Señor…me has mirado a los ojos, sonriendo dijiste mi nombre, en la arena he dejado mi barca, junto a ti buscaré otro mar‘. Muchos recordarán Pescador de hombres como el clásico de cualquier ceremonia de primera comunión…pero cantarla en el cine me pareció mucho.

Mis ojos censuraron algunas escenas…no podía soportar mirarlas. Quizás porque sabía que parte de la historia de fondo que se contaba era real. Las lágrimas del final mientras de fondo escuchaba la voz de Mercedes Sosa cantando ‘Fragilidad’ hicieron que me perdiera unos cuantos cuadros.

La previa de la peli…el corte El espía de Bautista Stagnaro. 8 minutos de una entrevista entre el empleado de la aduana en 1812 a un criollo criado en Cádiz que venía de Londres a ponerse a las órdenes del ejército para liberar a los pueblos americanos. Curiosa manera de referirse a San Martín.

No quiero que se prohiban las películas que hacen llorar…pero alguien debería aconsejarme no verlas.

María, con ganas de ver una comedia… 🙂

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