Ante todo, entiendo perfectamente a la gente que trabaja en Venta telefónica. Es un trabajo como cualquier otro, hay que cumplir objetivos para poder cobrar y hay normas que seguir.

Al regreso de mis vacaciones encontré mi contestador telefónico lleno de mensajes de chicas y muchachos del Banco Francés, pidiéndome que me comunique al 0810-222-2282.

Llamé. Era para avisarme que me habían otorgado un préstamo personal, que nunca había solicitado, y que debía completar unos simples trámites para que efectivamente me lo dieran. Agradecí y dije que no.

Siguiente día…otro mensaje. Volví a responder. Me avisaban que debía pasar a retirar unas tarjetas de Crédito que el banco había emitido para mi, sin que yo las haya solicitado, y que estarían en mi poder completando unos sencillos trámites.

10 días…11 llamados.

Ayer, juro que sin planearlo, la conversación me fue llevando a un punto en el que me di cuenta que nunca había confirmado que era yo quien ellos buscaban, y me animé…y me di por muerta. Informé mi deceso, motivo por el cual creía que no tenía sentido que me siguieran llamando.

Casi siento pena por el muchacho que a punto estuvo de darme el pésame.

Así como en el cementerio de Cairo conviven vivos y muertos, pareciera que en la cartera de clientes del Banco Francés coexisten vivos y muertos. Pese a informar mi muerte…ME VOLVIERON A LLAMAR!!!!!!!

Con mis mejores modales le informé que el día anterior había informado el fallecimiento y que no deseaba que volvieran a llamar.

No soy de apostar…pero no se por qué se me ocurre pensar que mañana alguien me seguirá buscando.

María, y después nos parece raro que voten los muertos. Si el Banco Francés les sigue ofreciendo Tarjetas y Préstamos, es lógico que voten…

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