Después de haber estado asoleándome por el Nilo, llegamos a los templos de Luxor y Karnak…unidos por 3 (tres) kilómetros de una avenida con esfinges con cabezas humanas. Construídos para Amon. Abundan las elevadas columnas.

A la puerta de Luxor un obelisco…compañero del que está en París…y en Karnak tres: dos elevados y uno caído.

María, producto del sol y el jetlag…por momentos no encontraba diferencias entre ambos…

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