Se que es injusto…pero tantos templos y tantos madrugones le empezaron a quitar entusiasmo a las visitas.

Creo que Mohamed, el guía era el único que tenía ganas de seguir. El calor, el cansancio y la cantidad de gente hicieron que me perdiera la mitad de la charla. Solo recuerdo que está dedicado a los dioses Horus y Sobek (halcón y cocodrilo).

En el fondo el Nilómetro…pozo para medir la altura del Nilo para determinar los impuestos que deberían pagar.

Vimos un calendario de aquella época. Año dividido en 12 meses de 30 días cada uno, meses de tres semanas de 10 días. Como nota curiosa, el guía dijo que cada mes recibía un nombre diferente. No me animé a acotar…pero…¿qué sentido tendría dividir un año en 12 meses…y llamarlos igual? 12 Eneros o 12 Febreros no demostraría habilidad para medir el tiempo…bah…me parece.

Este tiempo de viaje no se puede medir con ese calendario ni con el que usamos en casa. No sabemos cuando fue ayer ni antes de ayer. Coincidimos todos cuando decimos: el día que se enfermó Manu, o la noche en que no durmió Irene, o la noche en que Tutankamón llamó a Agustín a tener charlas privadas al baño…cada media hora.

Eso y otros encantos tienen estos viajes a Egipto…es un tiempo mágico para ver lugares maravillosos…rodeada de gente estupenda.

María, disfrutando del viaje…

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