Alguno recordarán aquel programa de TV en que se mostraba un producto, los participantes estimaban su valor y ganaba quien más se acercaba al precio real.

Eso no tendría sentido en ningún mercado de Egipto. TODO arranca costando 1 Euro y termina valiendo lo que acuerdan vendedor y comprador. No podemos decir que se paga el precio justo…nunca supimos cual es el valor real de las cosas…se paga lo acordado y punto.

Afortunadamente no me agradan las compras…así que cuando alguien se acerca simplemente miro para otro lado o digo ‘shukran’ (gracias)…tal como aprendí al visitar Marruecos.

María, negándome a regatear…no es lo mío…

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