No, no se trabó el teclado y escribí cualquier cosa…es el nombre del volcán de Islandia que reorganizó mis vacaciones. La voluntad, los boletos de avión y de tren dejan de tener valor cuando se aparece una nube de cenizas.

Resumiendo…tardes/noches en aeropuertos y estaciones de trenes…rezándole a algún dios del viento para que se las lleve a otro lado.

Finalmente llegue a Luxor. Podría decir 45° a la sombra…pero no hay sombra…son los 45° en cualquier lugar. Afortunadamente no hay tanta humedad. Para no terminar derretidos, nos levantamos al amanecer…5.00 am…y salimos a recorrer tumbas y templos. En cuanto pueda empiezo a rotular las fotos…temo que si dejo pasar unos días se me empiecen a confundir los lugares.

Aprendí a diferenciar una columna egipcia de una con influencia greco-romanas. Vi el obelisco ‘gemelo’ del que está en la plaza de la concordia en París. En el templo Luxor quedó la base de granito rosa.

Me reloj biológico me estuvo jugando una mala pasada. Dormí 12 horas en 5 días. No logro dormir en el horario que debo…acá la idea es dormir entre paseo y paseo…y eso no ayuda cuando alguien viene con 6 (seis) horas de jet lag. Me estoy tomando un par de horas para ajustarlo…sino…no llego al final de las vacaciones…y todavía me falta Cairo, Memphis, Saqqara, el desierto, y tantas otras cosas.

María, sin saber en qué día vivo…

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