Si la hermana María tenía razón al decir que la risa es una brisa del diablo para deformar rostros…esta noche, en la función de Chicas Católicas, la brisa sopló mucho por donde yo estaba.

Cuatro personajes adorables armados con partes de la vida de cada uno de los que estábamos sentados en la sala. Imposible no encontrar un momento o una situación que no nos hiciera sentir parte de la obra.

Una imagen estereotipada, o no tanto, de los primeros años de colegio, en casi cualquier institución de hace unas décadas para atrás. La crueldad hacia una alumna y compañera que tiene 8 (ocho) hermanos, recordándole que está becada, la que no se puede ser menos y puede acotar un yo también a casi cualquier cosa que escucha, la que busca libros y le pregunta a la abuela sobre la verdad de las cosas, la que tiene material de grandes y los comparte, provocando más confusión a la lógica de la edad.

Estupendas actuaciones de Alicia Zanca, Julia Calvo, Fabiana García Lago y Maju Lozano. 4 mujeres que, con oficio, nos hicieron creer que fuimos testigos de su transcurrir en la primaria.

Un apartado para Julia Calvo con las botas plateadas, de cuero natural de algún animal plateado que está en extinción, y la peluca rubia!!! Soñaba con estar en un programa de Pipo Mancera…pero mientras tanto acompañó a sus compañeras haciendo un número musical sobre una canción de Abba. Gran momento de la obra!!!!!

Un final, que retoma el principio de la obra, donde, recordando la película Milagro en la calle 34, con Natalie Wood diciendo ‘quiero creer’ y la pregunta del final que se transforma también en una respuesta: ¿Estás ahí? Estás ahí.

Una búsqueda y un descubrimiento de la fe que la mayoría profesamos, sin por eso tener que pertenecer a alguna institución que la administre.

María, sintiendo que siempre siempre, estás ahí…

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